Estas semanas he estado jugando Tropico 4, un city builder en una isla caribeña. En el salto, la reseña.

Aquellos juegos como Sim City o Black and White, en donde se nos da la posibilidad de controlarlo todo son muy tentadores. Poder decidir si construimos o no un área residencial, un parque, o mejores servicios eléctricos. Lo más probable es que ninguno de nosotros llegue a ser el alcalde de nuestro distrito o el presidente del país. Sólo en juegos como Tropico 4 tendremos el poder absoluto.
Esa frase puede sonar un tanto dictatorial. El poder absoluto. Decidir si comerciamos o no determinado producto industrial. Decidir si entran o no ciertos ciudadanos. Decidir si habrán elecciones generales. En Tropico 4 podemos tomar esas decisiones. Encarnamos a “El Presidente”, una representación caricaturesca de los más recordados dictadores de Latinoamérica de los últimos tiempos. Fidel, Chávez, Trujillo. Ningún peruano llegó a la lista. Podemos seleccionar entre 20 perfiles para cada misión, o crear el nuestro. Cada uno tiene ciertos rasgos que lo hacen un mejor negociador o un mejor político. 
Tropico 4 cuenta con 20 misiones, distribuidas en 10 islas distintas. Algunos de los objetivos que se nos presentarán serán exportar cierta cantidad de minerales o lograr que nuestra gente esté contenta. Pero lo más interesante del juego no es lo que sucede dentro de él, sino en la mente del jugador. Es interesante ver qué decisiones tomamos. Por ejemplo, todas mis ciudades siempre han tenido un sesgo comunista. Me gusta darle al pueblo lo que demanda y suelo evitar la libre expresión. Doy vivienda gratuita y no permito los periódicos ni las radios. Suelo rechazar las propuestas de los grupos ambientalistas y trato de ejercer un poder militar en toda la isla. Tropico 4 te da muchas opciones para decidir cómo jugar cada escenario. Además de las típicas opciones de construcción que tienen otros juegos (edificios, pistas, monumentos) puedes decretar edictos que funcionan como leyes de Estado. La educación siempre será gratuita. Aplaudimos las acciones de Rusia. Doble ración de comida para todos.
A veces, será necesario que nosotros mismos salgamos a las calles. El Presidente puede tomar su limosina -o caminar- e ir a los edificios en construcción o a los establecimientos comerciales para mejorar su productividad. Es importante saber que nunca tendremos felices a todos los habitantes de la isla, pero podemos conocer al detalles cuáles son sus principales inquietudes. a través de gráficos y estadísticas que podemos ver en cualquier momento. Tropico 4 es un curso rápido de manejo presupuestal y política exterior.
La versión que jugué es la de PC, pero una de Xbox 360 saldrá en unos días. No es un juego que pida muchos requisitos técnicos, y puede conseguirse fácilmente a través de Steam o Amazon. Me ha gustado mucho, y es una excelente opción para los amantes del género y para los estudiantes de relaciones internacionales y política. De verdad.