Nathan Drake ha vuelto y muchos piensan que es el juego del año. ¿Por qué nos seguimos sorprendiendo con la misma historia?

No tienen que esperar a terminar de leer esta reseña para saber que creo que Uncharted 3: Drake’s Deception es un excelente juego. Si Uncharted 2 me cautivó con sus escenas cinematográficas y sus diálogos tan creíbles, esta nueva entrega cumple también esas promesas. ¿Pero le basta repetir una misma fórmula para llevarse el título de juego del año?
La historia de este juego nos trae de vuelta a la familia de Nathan. En especial, a Sir Francis Drake, el corsario al servicio de la reina de Inglaterra que al parecer ha escondido un tesoro en alguna parte del mundo, y Nathan decide ir por él. Junto con los compañeros de siempre, se interna en una carrera para conseguir el botín. Como en las anteriores entregas, los giros en la trama son previsibles. Eso no hace la hace aburrida, ni mucho menos. Como cuando vamos al cine a ver una película de Hollywood, queremos que nos cuenten una historia que ya sabemos cómo va a acabar.
El sistema de juego sigue presentándonos momentos de acción y de resolución de acertijos. El sistema de combate cuerpo a cuerpo me recuerda al de Batman: Arkham Asylum (y ahora, a Arkham City), ya que continuamente tendremos que esquivar golpes y tras ellos podremos combinar otros a nuestros enemigos. Las armas siguen funcionando de la misma manera, y el cover system se siente más pulido. Con respecto a los acertijos, no tienen un nivel muy alto de dificultad, y usualmente bastará con leer los apuntes de Nathan.
Naughty Dog quiere contarnos una historia a su modo, mostrarnos lo bien que ha representado algunos escenarios y logrado escenas en los más de veinte capítulos que trae el juego. Quiere que nos quedemos boquiabiertos cuando una casa se cae a pedazos en un incendio. Cuando corremos detrás de un avión a punto de despegar. Cuando tenemos ante nosotros por primera vez el desierto del Medio Oriente. Y lo consigue. En una época en la que los estudios se esfuerzan por darnos mundos abiertos y finales alternativos, Uncharted 3: Drake’s Deception nos cuenta una historia lineal en la que a veces somos más espectadores pasivos que jugadores con el control.
En el 2009, mi juego favorito fue Batman: Arkham Asylum, por encima de Uncharted 2: Among Thieves. Este año, ambas franquicias nos ofrecen nuevos juegos. Por un lado, Rocksteady ha creado un sandbox mucho más grande que el anterior, dándonos la libertad de volar por todo un distrito de la Ciudad Gótica. Y por el otro, Naughty Dog nos cuenta la misma historia con más explosiones. Aún queda un mes de grandes estrenos, pero por ahora, le voy a Batman.