La semana pasada estuve en el Festival Games for Change América Latina en Sao Paulo, un espacio en donde se discutió cómo va la industria en la región, se expuso investigaciones sobre los videojuegos, y sobre todo, se habló sobre de qué manera pueden ayudar los juegos a producir un cambio en el mundo.

Games for Change es una organización sin fines de lucro que tiene como base Nueva York. Desde hace ocho años viene organizando eventos y otras actividades para mostrar que los juegos pueden tener también otro objetivo, más allá del entretenimiento. En la exposición principal de este año en el evento en Estados Unidos la ponencia la dio Al Gore, alguien que no tiene nada que ver con la industria pero que cree que los videojuegos pueden ser una iniciativa útil para sensibilizar al mundo sobre el cambio climático.
Desde hace un tiempo, se han creado otras iniciativas Games for Change en el mundo y una de ellas es la de Latinoamérica. Esta tiene como base Brasil, a través del grupo Cidade do Conhecimento de la Universidad de Sao Paulo (USP), y es liderada por Gilson Schwartz. Desde este año, han venido organizando eventos en Brasil y hace unos días realizaron el primer Festival Games for Change América Latina. 
Tuve la suerte de asistir y de participar en una mesa en la que se trató el tema de los juegos independientes, que al no tener una gran empresa detrás, tienen la posibilidad de tomar riesgos, tanto en las historias como en las mecánicas, y lograr algo importante. Además de otras mesas, en las que se tocaron temas como el de gamification y experiencias de transmedia, se presentaron algunos investigadores con lo último que están trabajando, tanto en temas de computación gráfica, como en ludología y narratología, y en videojuegos serios.
Uno de ellos fue el juego Autópolis, desarrollado por la empresa Virgo Games y producido gracias a la Fundación Volkswagen. Este título trata de sensibilizar a los ciudadanos sobre el tránsito, que aqueja a los brasileños tanto como a nosotros en Perú.El juego está en periodo de testing y pronto será lanzado oficialmente.
Algo que me sorprendió gratamente es el nivel y el espectro de las investigaciones en Brasil. Es un país en donde algunos estudian una carrera, una maestría y un doctorado sobre videojuegos, desde distintas disciplinas. Por eso muestran tantas investigaciones y están al día en todo lo que respecta a game studies.
Junto con el Festival, se realizó la premiación del I Concurso Games for Change América Latina, en tres categorías. En una de ellas, Ingenio, el Grupo Avatar, un grupo de investigación de la Universidad Católica, ganó el primer premio y en otro, fue finalista. El título que ganó fue 1814: La rebelión del Cusco, que forma parte del Proyecto Bicentenario. Es un RTS alrededor de las campañas independentistas previas a San Martín y Bolívar. Ahora, el juego participará del concurso del próximo festival en Nueva York en el 2012.
Fue una excelente experiencia en donde pude conocer cómo está el tema en Brasil y con suerte podremos tener un evento similar el año que viene en Lima.