Uno de los juegos más esperados del año ya está con nosotros. ¿Valió la pena la espera?

Después de 11 años desde Lord of Destruction, la expansión de Diablo 2, llega la tercera entrega de la saga de Blizzard. Había pre comprado el juego hace un mes, y ya tenía descargado el cliente. Sin embargo, las fallas con el servidor hicieron que recién pueda comenzar a jugarlo un par de días después de su lanzamiento. Este es un punto a considerar: Diablo 3 solo se puede jugar en línea.
Y es que, al igual que con Starcraft 2, Blizzard ha optado por este sistema para evitar (del todo) la piratería. Pero trae como consecuencia que estemos pendientes que los servidores de Blizzard no se caigan. Al margen de estos problemas iniciales que ya se solucionaron, el juego era todo lo que prometía. En los últimos días, he sentido la misma experiencia que hace más de una década, en la que exploraba calabozos llenos de enemigos que me incentivaban a seguir y seguir hasta hallar un ítem mágico o acabar con un jefe.
Diablo 3 repite la fórmula de su antecesor y la actualiza. Los gráficos han mejorado muchísimo (aunque puede jugarse con una PC de gama media o baja), es mucho más fácil conectarse con amigos para jugar en modo cooperativo (basta hacer un par de clicks) y se ha mantenido la estructura de actos y misiones. Ha sucedido lo mismo que con el paso del Starcraft original a Starcraft 2: Blizzard no se ha equivocado.
Las cinco clases que el juego nos ofrece (Barbarian, Demon Hunter, Monk, Witch Doctor y Wizard) son muy distintas entre sí. He probado al Demon Hunter en la beta y ahora tengo a una monje. Si bien en los primeros niveles sentía que era un poco débil (al ver cómo mis amigos eran los que acababan con los enemigos con mayor facilidad), ahora que ya estoy por llegar a nivel 30, siento que puedo acabar con cualquiera. El repertorio de habilidades es bastante amplio, y la utilización de runas y mantras hace que se mantenga la personalización de cada uno de los personajes que creemos. 
La historia continúa lo ocurrido en los anteriores juegos. Esta vez, un extraño meteorito cae del cielo y se lleva a Deckard Cain con él, por lo que debemos investigar qué fue lo que sucedió. Rápidamente, nos vemos envueltos nuevamente en eliminar a los secuaces del Diablo a través de los 4 actos del juego. Los escenarios son variados y los calabozos se crean aleatoriamente, por lo que cada partida es distinta. El toque final lo ponen los cinematics, que simplemente se ven espectaculares.
Diablo 3 es el juego que más esperaba este año y no me ha decepcionado. Luego de varias semanas en las que me había dedicado a jugar casi exclusivamente juegos casuales, he regresado a los hardcore games con este título. Y al parecer, lo seguiré jugando por varios meses más.