El juego del que todos hablan es Dishonored, un stealth action game en primera persona que brilla en un momento lleno de secuelas. ¿Es el juego del año como muchos dicen?

Llegué a Dishonored (Arkane Studios, 2012) empujado por la larga serie de reseñas que aparecieron en los últimos días en internet. El juego había sido presentado también en el E3 de este año, pero como todos los juegos de Bethesda estaban a puerta cerrada, no le presté mayor atención. Finalmente, decidí comprar el juego en Steam. A pesar que el género stealth no es mi favorito (aún recuerdo mis frustraciones con la saga Tenchu) el estilo gráfico y la ambientación steampunk me hicieron comprarlo.
En Dishonored controlamos a Corvo Attano, un guardaespaldas que cuida a la emperatriz de la ciudad de Dunwall y su hija. Al inicio del juego, lo envían a tratar de encontrar la solución a una plaga que ha infestado las calles, pero al regresar es testigo del asesinato de la emperatriz y es acusado por el crimen (me recordó a The Witcher 2). Nuestro objetivo es cobrar venganza por lo sucedido y encontrar a la sucesora del trono.
La premisa es bastante simple, pero la atmósfera contribuye a que nuestra búsqueda sea memorable. La arquitectura victoriana ayuda a crear un universo creíble en Dunwall, una ciudad que constantemente nos hará recordar a Rapture, el mundo submarino que exploramos en Bioshock. Y ese no será el único parecido con el juego de Ken Levine.
El sistema de juego nos permite utilizar poderes sobrenaturales, como ver detrás de las paredes, teletransportarnos, o controlar la mente de otros seres. Por otro lado, también tendremos un arsenal de armas compuesto por pistolas, arcos, o trampas. La variedad es muy alta, y dependerá del estilo que queramos tener a lo largo del juego las decisiones que tomemos. Aquí nuevamente encontramos un parecido con Bioshock y su sistema de plásmidos. Sin embargo, a lo largo del juego nos apoyaremos demasiado en el poder de ver detrás de las paredes, algo similar a la visión especial que teníamos en los dos últimos juegos de Batman. Y al igual que en los juegos del Caballero de la Noche, estaremos tentados a tener activada este modo durante casi todo el juego, desperdiciando la calidad gráfica que nos ofrece Dishonored.
La libertad es algo que está presente en cada una de las nueve misiones del juego. Podremos decidir de qué manera enfrentaremos cada encargo, por donde infiltrarnos, si cumplimos objetivos secundarios, o si eliminamos o no al objetivo. Estas acciones serán evaluadas al final de cada nivel, y de acuerdo a eso, el nivel de caos en el juego variará. A mayor caos, habrán más guardias y ratas en la ciudad, además que tendremos un desenlace más oscuro al terminar el juego.
Es difícil encontrar mayores desaciertos en Dishonored. Tiene un excelente level design, la escenografía logra meternos de lleno en el universo del juego, la música y las voces están bien logradas y nos ofrece distintos estilos de juego (aunque le da preferencia al sigilio). En un momento en donde nos vemos plagados de segundas o terceras partes, una nueva saga como ésta debe ser elogiada. Dishonored es uno de los mejores juegos de este 2012 y se lo recomiendo.