El fin de semana pasado estuve en Buenos Aires, para el EVA, la exposición de videojuegos argentinos que se lleva a cabo desde hace once años. Lo que sigue es un recuento del evento y sobre todo, de la escena indie argentina.

Imagen gracias a Rosario Game Devs.
El EVA es el evento más importante de desarrollo de juegos en Argentina. Lo organiza el ADVA, que es la asociación de empresas de videojuegos en ese país, desde hace más de una década. Hoy el ADVA reúne a la mayoría de empresas de videojuegos y fomenta su expansión. Han viajado a GDC, a gamescon, y trabaja con el gobierno y otras entidades para promover la industria.
El evento de este año duró dos días y se llevó a cabo en el Cine Gaumont de la ciudad de Buenos Aires. Se tuvieron charlas de varios temas como desarrrollo de juegos para Unity, BlackBerry, cómo tener más oportunidades en una campaña de Kickstarter, el estado de los videojuegos móviles, la alianza de Square Enix Latin America con dos estudios argentinos y otras exposiciones más enfocadas en el trabajo de  profesionales como Gonzalo Frasca, Daniel Benmergui, el equipo de Ironhide Studios, Raph Koster y Chris Taylor.
Por cierto, hablando con Raph (que trabajó en juegos como Ultima Online o Star Wars Galaxies y que por varios años estuvo trabajando en Playdom de Disney) me di con la sorpresa de que vivió seis años en Lima, a finales de los ochentas. Y que fue allí cuando aprendió a programar. Estuvo muy contento con la aparición del IGDA Perú y el crecimiento de la industria en Perú.
Pero más allá de las conferencias, lo que más me llamó la atención fue la comunidad de desarrolladores independientes. En el segundo piso estaba el espacio indie, un lugar para que aquellos que lo deseasen mostraran sus juegos a los asistentes. Fueron alrededor de cuarenta juegos los que se exhibieron durante esos días y exploraban temas y géneros diversos. Un juego de acertijos con cubos estaba al lado de un juego para Oculus Rift y otro de peleas. Lo mismo sucedía con uno que tenía controles que detectaban el movimiento (similar a Johan Sebastian Joust), y que estaba al lado de un juego digital de competencia de pulgares y otro de micromanejo de barras de equipos de fútbol. Y en el primer piso estaba NAVE, un arcade que regresaba a lo básico: un shooter espacial en blanco y negro, que ha ido de manera itinerante por toda la Argentina recolectando los mejores puntajes.
El espacio indie fue organizado por Agustín Pérez, que además de fomentar este tipo de eventos también es un desarrollador indie. Un par de días más tarde pude probar algunos de sus juegos, la mayoría hechos en Game Maker y que son expuestos en galerías y muestras como Game on!. Los animo a probarlos en su página web. Agustín organiza también un concurso anual para indies argentinos llamado Codear, junto con otro desarrollador independiente argentino: Daniel Benmergui. 
Daniel es el referente de la escena indie argentina y latinoamericana, la prueba de que se puede hacer esto. Benmergui ganó en 2012 un premio en el Independent Game Festival (IGF) por Storyteller, un juego que saldrá antes de mediados de 2014. Al igual que Jonathan Blow, de quien habló durante su charla en la EVA, todos sus juegos buscan que el gameplay acompañe el sentido del juego. Por ejemplo, Today I Die, en el que vamos construyendo un poema digital a través de las mecánicas del juego, o I Wish I were the Moon, en el que a través de la búsqueda de  los finales del juego nos vamos dando cuenta de cual es nuestra idea sobre el amor. Benmergui está trabajando ahora en Storyteller, en el que nos propone, a través de solo tres viñetas, llegar a un desenlace propuesto en cada nivel. En cada viñeta tenemos que agregar personajes, cuyas interacciones son las que finalmente ocasionan un final u otro. Benmergui nos quiere mostrar cómo entendemos las historias y cómo conectamos los puntos.
La escena de juegos en todo el mundo está en su mejor momento, y en Argentina pasa lo mismo. Se están haciendo juegos de todo tipo y hay una comunidad activa que comparte lo que hace, y que al mismo tiempo no está alejada de la industria y de los estudios con experiencia. El reto ahora es que los juegos hechos en Latinoamérica tengan más visibilidad y que los desarrolladores indie de toda la región conversen más entre ellos.