Este fin de semana jugué Bang, un juego de mesa que me llamó la atención por su simpleza y la interacción que genera en los jugadores.

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Hace un tiempo les hablé de Avalon, un juego de mesa en el que los jugadores deben esconder su identidad mientras tratan de acusar al resto. Ese juego se basa principalmente en engaños, pero no existen más mecánicas dentro del juego que generen interacción entre los jugadores ni que introduzcan elementos de estrategia. En ese aspecto, Bang sí lo hace, a través de habilidades de cada personaje y a la aleatoriedad de sus cartas.

El escenario del juego es el viejo oeste, en el que el sheriff debe encargarse de hacer cumplir la justicia, ayudado de sus ayudantes (o deputies). Ellos deben eliminar a los renegados (renegades) y a los forajidos (outlaws). El objetivo del juego depende del personaje que uno tenga, sin embargo, el único personaje que revela su identidad es el sheriff. El resto debe jugar aparentando ser bueno para no ser blanco del resto de jugadores.

Bang

En cada turno se recogen dos cartas, que permiten disparar a alguno de los otros jugadores, evadir las balas, recoger más cartas o aumentar el rango de nuestros ataques, entre otras acciones. A lo largo de los turnos, los jugadores tendrán que definir su estrategia dependiendo del rol que tengan, al mismo tiempo que disimulan sus intenciones.

Bang es un juego para 4 a 7 jugadores y una partida puede durar entre 20 y 40 minutos. El juego ha tenido un gran éxito en el mercado de juegos de mesa y a la fecha ha vendido más de 500,000 unidades, ocasionando la salida de expansiones y nuevas versiones del juego. Sin embargo, la mejor es la del juego original. Si están acostumbrados a jugar juegos de mesa tradicionales y quieren probar algo nuevo, o si les gusta jugar juegos como Avalon o King of Tokyo, se los recomiendo.