Hace una semana participé de un taller de desarrollo de juegos de mesa dictado por Antoine Bauza, creador de juegos como 7 Wonders o Hanabi que se han convertido en clásicos modernos. Él habló también sobre el estado de la industria y por qué es el momento adecuado para entrar a este mundo, ya sea como jugador o como autor.

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La industria de juegos de mesa ha crecido bastante desde hace unos años. Cada vez es más común ver personas que juegan no solo los clásicos juegos de tablero como Monopolio, Scrabble o Risk, sino que están al tanto y suelen jugar otros como Settlers of Catan, Ticket to Ride o 7 Wonders.

La mayoría de estos juegos de mesa modernos son parte de una categoría llamada eurogames, en los que el enfrentamiento entre los jugadores es por recursos o puntos y donde rara vez se eliminan entre sí. También se pone un gran detalle por la calidad de las ilustraciones y materiales y suelen apoyarse en la estrategia más que en el azar.

Antoine Bauza es el creador de 7 Wonders. Él es uno de los autores más conocidos y uno de los pocos en Francia que puede vivir solo de ello. Él comenzó su carrera como diseñador de videojuegos pero debido a la crisis que se vivió en la industria francesa a finales de la década pasada, decidió probar suerte en un nuevo medio.  Su primer juego fue Chabyrinthe, lanzado en 2007. Pero fue recién con 7 Wonders que alcanzó la fama. Ya comenté sobre el juego hace un tiempo, y Bauza aún sigue trabajando en él, lanzando expansiones con nuevos modos de juego. A la fecha, el juego ha vendido más de 600,000 unidades.

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Tras el éxito de 7 Wonders, llegó Hanabi. Un juego bastante simple a comparación de su predecesor pero gracias a una mecánica original, en la que los jugadores debían cooperar para crear escaleras solo viendo las cartas de los demás, logró muchos adeptos e incluso ganó el Spiel des Jahres de 2013, el premio más importante del mundo dentro de la industria de juegos de mesa.

A pesar del éxito de sus juegos, Bauza es un tipo modesto que no oculta secretos para aquellos que quieran seguir sus pasos. Para él lo más importante no son las ideas sino la ejecución y las pruebas de prototipos con jugadores. A través de estas pruebas él va mejorando el concepto, las reglas, las mecánicas y decide los materiales a utilizar. No hace falta ser un experto y recomienda que es mejor comenzar con papel, tijeras y otros materiales que tengamos a la mano. Conforme el prototipo va tomando forma, podemos invertir más tiempo en el diseño de los materiales, antes de presentárselos a alguna empresa editora. Estas empresas evaluarán el concepto y decidirán pasar a la fabricación final y posterior distribución. Los editores suelen estar en ferias alrededor del mundo, siendo las más importantes la GenCon (Estados Unidos), Essen (Alemania) y el festival de juegos de mesa de Cannes (Francia).

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El interés por fabricar juegos de mesa es alto, debido al bajo costo de producción que tienen en comparación a los videojuegos. Para el autor, salvo el uso de su tiempo, no hay mayores riesgos. Sin embargo, esto hace que las regalías que obtiene sean bastante bajas. De un juego de mea que cuesta cuarenta euros, el autor solo llega a recibir uno. El resto se va en impuestos y lo que se llevan otras partes como el distribuidor, el editor o la tienda.

Otra recomendación de Bauza para aquellos interesados en crear juegos de mesa es jugar todos los que puedan. En Lima aún no hay muchos puntos de venta de este tipo de juegos, pero Amazon tiene un gran catálogo para aquellos que se sientan cómodos ordenando desde la tienda virtual. También existen grupos de juego como Rath’s Edge y cada cierto tiempo se organizan festivales o exhibiciones en la ciudad. Lamentablemente la producción local es aún muy baja, y salvo por Guerra en el Pacífico, que salió a la venta el año pasado, no hay otros ejemplos. Esperemos que el futuro cambie este panorama y surja una escena de autores, como sucede hoy con la industria local de videojuegos.