Hace unas horas Nintendo anunció que su presidente, Satoru Iwata, falleció de cáncer a los 55 años de edad. ¿Por qué le debemos tanto en la industria de los videojuegos?

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El año pasado, tras los malos resultados financieros de Nintendo y la presión por disminuir los puestos de trabajo en la empresa japonesa, Satoru Iwata, el presidente de la compañía, decidió oponerse a los recortes de personal y dijo que era imposible crear juegos que sorprendan al mundo con empleados que tengan miedo de mantener su empleo. Iwata era un presidente atípico: no cedía por obtener buenos resultados a corto plazo.

En una época en que los ejecutivos principales de las compañías de videojuegos se reconocen más por sus habilidades de oratoria y en descifrar las altas y bajas de la bolsa de valores, Satoru Iwata se declaraba un “gamer de corazón”. En la Game Developers Conference de 2005 dijo: «En mi tarjeta de visita, soy un presidente de empresa. En mi mente soy un programador de juegos. Pero en mi corazón soy un jugador». Sin embargo, a pesar de no tener las credenciales de un MBA, Iwata estuvo al frente de dos lanzamientos que revolucionaron a Nintendo y a la industria en general: el Wii y el Nintendo DS, que lideraron las ventas de sus categorías y cambiaron la forma en que jugamos. El joven programador que había entrado a la compañía desarrollando juegos para ella a inicios de los noventa a través de un estudio nipón llamado HAL, se estaba encargando de liderar su visión en una industria que se resistía al cambio.

El culto a la personalidad en Nintendo va más allá que el aprecio por Mario, Link y Donkey Kong. La empresa japonesa también reconoce que personajes como Reggie Fils-Aime, Shigeru Miyamoto y Satoru Iwata son tan importantes como sus personajes digitales. En las últimas presentaciones de Nintendo, llamadas Nintendo Direct, Iwata era el presentador de la transmisión y se reía de sí mismo a través de bromas e incluyéndose en algunos juegos como personaje a seleccionar.

La tristeza que sentimos hoy por el fallecimiento de Satoru Iwata se debe también al cariño que le tenemos a Nintendo y a su rebeldía por hacer las cosas a su manera. Por cuidar a Mario y al resto de la pandilla. Por tomar riesgos y pensar en la experiencia de juego antes que en los gráficos. Por ser fiel a sus principios.  Y la persona que estaba detrás de esas decisiones era Satoru Iwata.