Un juego de mesa que puede ser considerado como un clásico moderno es Ticket to Ride. Aquí mis impresiones.

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Ticket to Ride es un juego fácil de aprender y que puede ser jugado entre amigos, o en reuniones familiares. Es un eurogame, lo que quiere decir que, a diferencia de juegos como Monopolio o Life, el éxito recae en la estrategia de los jugadores y se centra en un conflicto indirecto entre ellos.

En Ticket to Ride nuestro objetivo es construir rutas de tren. Al inicio de la partida obtendremos unas rutas que serán nuestro objetivo principal y por las que recibiremos más puntos al final, pero podemos construir otras a lo largo del mapa, tratando de obstaculizar los planes de nuestros oponentes. A través de una mecánica de cartas de colores tendremos que decidir cómo gastar nuestros tramos de líneas de tren.

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El principal bucle de la experiencia de juego recae en las interacciones entre los jugadores. A partir de sus movimientos previos podemos intuir hacia dónde se dirige y decidir si lo interrumpimos o si seguimos enfocados en nuestras rutas. Al igual que en juegos de mesa como Risk o en Small World, las alianzas pueden ser parte esencial para el desenlace.

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Ticket to Ride ha ganado el premio Spiel des Jahres  (el premio más importante del mundo para un juego de mesa) en 2004, y ha recibido decenas de nuevas versiones con diferentes mapas. La versión que jugué fue la del mapa de Alemania, pero todas mantienen los principios de la versión original basada en los trenes de Estados Unidos. Se los recomiendo.