A dos horas de Estocolmo, en una cabaña al lado de un lago, veintitrés desarrolladores de videojuegos estuvieron reunidos por dos meses trabajando en sus proyectos en medio de los bosques de Suecia. ¿Qué necesitas para hacer el juego de tus sueños?

stugan

Los veintitrés desarrolladores de juegos que fueron invitados a pasar dos meses en una cabaña al lado de un lago en Suecia hicieron lo mismo cuando recibieron su contrato: lo leyeron mil veces buscando en la letra pequeña algún indicio de que esto era una estafa. Pero no lo era. El programa les ofrecía un boleto de ida y vuelta, alojamiento y comidas por dos meses para hacer el juego de sus sueños con la ayuda de los mejores mentores de la industria sueca. En un medio que sufre por la ambición de aquellos que solo quieren conseguir dinero esto parecía ser irreal. Más aún si las dos personas detrás del programa, llamado Stugan, eran Oskar Burman (el actual gerente general de Rovio Stockholm) y Tommy Palm (una de las personas detrás de Candy Crush), que pertenecen a compañías que no son conocidas por tomar riesgos creativos en sus juegos. Sin embargo, tras los dos meses del programa y la presentación final de los proyectos, todos concuerdan de que este ha sido uno de los mejores veranos de sus vidas.

Pasé la última semana de Stugan junto con los participantes. Durante dos meses ellos no tuvieron que preocuparse por nada, solo en trabajar en sus juegos, que fueron elegidos por Palm, Burman y Jana Karlikova, la directora del programa. Se buscaban juegos especiales, y su viabilidad económica no era importante. Así, se eligieron juegos como Cerulean Moon, un juego creado por un español en el que a diferencia de otros juegos de plataformas, el jugador no mueve al personaje sino el escenario; o The Last Word, un juego creado por un inglés en el que vamos descubriendo la vida de una chica tras ir saltando de palabra en palabra de su diario. El objetivo de Stugan era también crear una comunidad que se ayudara a sí misma de manera orgánica.

Stugan es un programa único. Existen otros programas de aceleramiento en todo el mundo, sobre todo orientados a startups. Pero todos siempre tienen un objetivo: acelerar compañías y a cambio obtener un porcentaje de ellas. Stugan no pide nada a cambio. La idea nació de una conversación de Oskar Burman y Tommy Palm, que tras tener carreras exitosas decidieron crear este programa para tratar de dar de vuelta algo de todo lo que recibieron. Ellos creen que su responsabilidad es ayudar a los desarrolladores que recién comienzan.

La presentación final del programa se dio en el Museo Técnico de Estocolmo. Unas ciento cincuenta personas se reunieron para probar los juegos y conocer el resultado del programa. Todos quedaron asombrados por la diversidad de cada uno de los proyectos y el alto nivel de pulido de la mayoría. Algunos (como Cadence) entrarán a Early Access en Steam en las siguientes semanas, mientras que algunos (como 20,000 Leagues Above the Clouds) tomarán aún un par de años más de trabajo. La primera promoción de Stugan acaba de graduarse.