El estreno mundial de Final Fantasy XV es aún el 29 de noviembre pero el juego ya está disponible en diferentes comercios en Perú desde la semana pasada. ¿Cómo sucedió esto?

15128972_1645537059072716_8132163706337232037_o-e1479436343661Perú estuvo en las noticias de la prensa internacional de videojuegos en los últimos días por la filtración de Final Fantasy XV. Si bien el juego estará disponible aún a fines de este mes, el título ya puede comprarse en galerías comerciales de Lima desde hace unos días. Para entender cómo sucede esto (y por qué ha sucedido antes con otros juegos) es importante entender cómo funciona la cadena de suministro en el canal retail.

A diferencia de la distribución digital, cuando un juego se comercializa en discos, y desea hacer un lanzamiento global, las copias de los juegos deben llegar antes al mayorista regional (o local) y éste debe decidir cuándo dárselas a los canales minoristas (las tiendas). En algunos casos, los juegos están disponibles semanas antes de la fecha de lanzamiento pero debido a acuerdos comerciales, ninguno puede comenzar a venderlos antes de la fecha pactada. A menos que alguien decida romper el acuerdo.

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Esto es lo que ha pasado en Perú, en donde ha pasado una de dos cosas: o el mayorista decidió entregar las copias a las tiendas confiando en que ellas respetarían la fecha de salida del juego, o las tiendas consiguieron copias de los juegos de otro mayorista y decidieron vender el juego para aprovechar la expectativa. Lo que sucedió con Final Fantasy XV no es nuevo. Hace unos años pasó lo mismo con una entrega de PES, en donde el mayorista entregó las copias a una cadena de supermercados y ésta, aludiendo a que no tenía espacio en el almacén, decidió exhibir los juegos en sus tiendas.

Es importante notar que no estamos hablando de juegos piratas. Estos juegos que han comenzado a venderse esta semana son copias originales, que pertenecen al sistema formal. Por el momento, Square Enix solo ha dicho que investigará el tema; sin embargo, a estas alturas ya es imposible corregir el problema. Los juegos, además, siguen comercializándose en las tiendas, en donde los vendedores se aprovechan de la expectativa y cobran más por el juego. Los perjudicados, finalmente, son los consumidores y el mayorista local que tendrá que responder sobre el tema frente a la compañía japonesa.