Vengo del concierto de Pestilence y ha sido simplemente genial. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de algo más de una hora de death metal técnico y bien ejecutado.El local, Barranco Bar; la hora, quizás 8:30; la asistencia, a ojo de mal cubero, 100, máximo 115; sonido, malo; presentación de la banda, 1000 por ciento. Trato de ir a todos los concierto de metal en Lima, por ello puedo comparar y esta ha sido una de las mejores ejecuciones musicales que he visto. No creo exagerar al catalogar a Pestilence como dentro de los mejores instrumentistas que hayan tocado en Lima, en lo que se refiere a metal extremo.
Llegué al local a las 8:30 y unos minutos después de ingresar comenzó el asalto. Primero nos agredieron con dos temas de su último disco, Devorin Frenzy y Horror Detox, temas muy buenos y directos pero la verdad no muy conocidos. Luego comenzaron con la andanada de clásicos de la banda. El tercer tema fue Chemo therapy de su debut de 1988, el auroral Malleus Maleficarum. La (poca) gente en el local estalló, pues nada es más contundente que un tema brutal y clásico que aprendiste cuando ibas al cole. En este punto, yo que estaba apostado adelante, estaba sorprendido por la espectacular ejecución del bajista Jeroen Paul Thesseling, es una bestia ese pata. Qué presición en cada nota y que concentración en la ejecución. De verdad era algo apabullante. Su bajo era una locura, era un pedazo de madera con 6 cuerdas, ni trastes tenía, para qué, seguro le estorban. Se paseaba por el mástil con una naturalidad que solo la dedicación proporciona. Luego nos asaltaron con el Process of Suffocation, uno de sus mejores temas en todo la historia. El mosh pit se armó, con la poca gente que estaba pero esos acordes eran irresistibles. Ahí no más soltaron el tema que tanto se hizo conocido a primertos de los 90, Mind Reflections del Spheres, su álbum más técnico y menos ortodoxo, que a mí me encanta. El tema fue coreado hasta la afonía. Los gritos de Pestilence, Pestilence… se generalizaron. Dehydrated, Chronic Infection y Hate Suicide se sucedieron sin misericordia y aunando virtusismo técnico con agresividad metálica, la correcta combinación. Luego vino Land of Tears del Testimony of the Ancients del 91, quizás el tema de mayor complejidad compuesto en su primera época y que de alguna forma prefiguraba lo que harían en el Spheres (1993). La sección de guitarras estuvo precisa. Hubo, luego, un pequeño descanso.

Al poco rato salieron y ejecutaron unos tres temas más: el que da título a su último disco, Resurrection Macabre,Secrecy of Tears, que daba comienzo al Testimony of the Ancients, y el clásico del Consuming Impulse, Out of body. Buen final aunque hubiera sido aconsejable un set list más largo (no sé si he omitido algún tema), me hubiera gustado oír Commandments o Bacterial Surgery. La sección rítmica fue creo lo más destacable, bajista, Jeroen Paul Thesseling, que los acompaña desde el Spheres, y baterista, Yuma Van Eekelen se lucieron con toda pericia. Lo peor de todo, el sonido. la verdad yo me fui adelante para escuchar el sonido que botaban los monitores porque esos equipos yo ya los he gozado, en el concierto de Malevolent Creation hace un par de años y fueron un desastre. La poca asistencia fue otro punto en contra, pero tiene como lado bueno que uno puede escuchar con tranquilidad la ejecución, así será, lo bueno es para pocos, al parecer. Si fueron al concierto comenten. Nos vemos en Forbidden. ¡Viva el buen metal!