Los orígenes del metal son un terreno fértil para quien desea encontrar bandas de calidad cuyo trabajo merece ser recordado y valorado. Entre estas bandas generatrices se halla Cirith Ungol.Formados en Ventura, California a comienzos de los 70, Cirith Ungol fue una de las bandas de rock que intuitivamente y siguiendo las lógicas consecuencias de la evolución musical que se daba comenzó a crear lo que hoy conocemos como heavy metal. El nombre de la banda proviene de Keerith Ungol una de las torres bajo el dominio de Sauron en la saga del Señor de los Anillos, de Tolkien. Estas obras a la vez épicas, místicas y fantásticas fueron uno de los productos culturales típicos de la década del 60 y sus aspectos más oscuros fueron una de las influencias del rock de comienzos de los 70. Así que Cirith Ungol es la originadora de la temática épica y guerrera que tanto llegó a caracterizar hasta el día de hoy al heavy metal. Cirith ungol 1765.jpg
La música de esta banda podría ser catalogada de heavy/doom metal, aunque no al estilo de Pentagram y es bastante distinto de lo que estaba haciendo en ese momento Black Sabbath. La voz de Tim Baker es muy especial, sumamente aguda y con escasos matices en la entonación y en el timbre, se levanta como una espada aguda en medio de los ritmos pesados que son como muros sónicos y poderosos. La confluencia, que podría haber hecho naufragar a bandas con menos talento, en el caso de Cirith Ungol, sale adelante y con creces. La guitarra, que tuvo como a su principal exponente a Greg Lindstrom, no es tan distorsionada sino más en la tradición hard rock de Jimmy Page y Ritchy Blackmore, afinadas, limpias, claras y contundentes. Los solos son constantes y hermosos, practicados con ese estilo fresco e irrepetible de los 70, como los que hallamos, por ejemplo, en Rainbow. Verdadera vieja escuela del electric blues enfocada en la elaboración de arabescos melódicos antes que en sonidos destructivos. La batería es pre-blast beats, a cargo de Robert Garvin, centrada en la construcción de estructuras, antes que en arrasarlas. En muchos aspectos es como una banda de la NWOBHM pero al otro lado del océano y mucho antes.
Sus singles y demos de los 70 así como su primer disco el Frost and Fire (1980) se centran en un sonido heavy metal directo y pausado, influido por el doom, que se mantiene pero más maduro en King of Death (1984), su segunda placa, que para mí reúne sus mejores composiciones, temas como Atom Smasher y Black Machine, es una verdadera revelación para un headbanger. En sus discos posteriores, One Foot in Hell (1986)y Paradise Lost (1991) su sonido evoluciona hacia un rock progresivo oscuro más animado en la parte rítmica que en sus producciones anteriores. De esta época destacan temas como Chaos Descends y Nadsokor.
Otro aspecto que no debe quedar de lado es la importancia que le dieron a las portadas de sus discos. Varias de ellas a cargo de Michael Whelan, conocido ilustrador de revistas y libros de ciencia ficción. La cualidad de los diseños entre fantástico-oníricos e hiperfigurativistas en las que se lucen guerreros y seres quiméricos que permiten vislumbrar visualmente la música que realizan eran un atractivo esperado en sus discos.
En la década del 80 el sonido de Cirith Ungol ya era una rareza estilística solo seguida por los más tradicionalistas del género. La gran espaciación entre sus lanzamientos oficiales, 1981, 1984, 1986, 1991, en una época en que la regla era dos o incluso un año entre ellos, es una muestra de lo complicado que debe haberles sido encontrar apoyo en un clima musical adverso y en ese entonces obsesionado por la velocidad. A pesar de los retornos constantes de las grandes y no tan grandes bandas del pasado no ha habido ni rumores de que Cirith Ungol vaya a reagruparse y eso es de lamentar pues sería fantástico poder ver una vez más, antes que fuese demasiado tarde, a este gigante olvidado del metal.