En la brutal y a la vez prolífica intersección que se da entre el thrash, el death y el black metal, Polonia ha sabido proveernos de bandas extremas de la más innegable calidad. Ahora le toca al debut de esta poderosa agrupación que cuenta con miembros de otro de los combos más extremos de la nación eslava, Infernal War. Esta vez hablamos de Voidhanger.

No sé mucho sobre la génesis de esta banda pero cuando me enteré de que en ella militaban dos Infernal War, Ziklon en las guitarras y Warcrimer en la voz, me entusiasmé por llegar a este trabajo, al que se ha unido Priest, de los también radicales Massemord, en la batería.

Y es que Infernal War es una de las mejores bandas metaleras de la actualidad polaca a mi parecer porque saben conjugar bien lo extremo con una buena dosis de técnica sin redundar en el virtuosismo, algo que no necesariamente es malo pero que a veces es caer en cierta forma paradógica de facilismo. Por supuesto, algo que siempre me ha incomodado hasta cierto punto de Infernal War es su compromiso con el nacionalsocialismo y su colaboración en splits con bandas RAC (una forma de hardcore medio nazi). Pero bueno, ideologías aparte, son buenos.

Ahora, esta reseña no es sobre Infernal War sino sobre Voidhanger y para empezar hay que decir que siendo exponentes de un sonido extremo se alejan bastante de la propuesta más black de las bandas de origen de sus miembros y se adentran en sonidos thrash básicamente reconocibles en la guitarra y en la batería. La voz se decanta un tanto por el death metal más primitivo, lo mismo que algunos momentos de los temas. Es posible sentir también cierta impronta punk o casi hardcore, muy frecuente en las bandas extremas polacas.

El sonido que más caracteriza a este grupo es la total herencia del primer Slayer, esencialmente del Show no Mercy y el Hell Awaits; así como también los Possessed del Seven Churches. Claro que lo interesante es que no son del todo derivativos, consiguen tener su propia personalidad sonora en la que se lee la influencia del black metal polaco, harto distinto del noruego y la larga tradición death metal de su país con Vader a la cabeza.

En los temas predomina la aceleración en el tempo y la suceción de violentos riffs a lo largo de todo el disco. La voz a ratos recuerda a la de Tom Angelripper. Las guitarras están en la línea de Slayer sobre todo de Kerry King. Algunos punteos completan el parecido pero siempre haciendo algo que los distingue al final. Probablemente el tema que más destaca del conjunto es Void, debido a la alternancia de la batería y la guitarra y que es el tema más thrash de todos. El álbum apenas sobrepasa la media hora y eso es de agradecer pues más podría ser aburrido. No esperes atmósferas ni folk, es solo metal extremo de principio a fin.

En definitiva, un buen disco que sirve para seguirle echando petróleo a la hoguera de las vanidades más extremas y subterráneas de los sonidos más radicales del metal.