Y el retorno del sonido setentero continúa en todo el mundo incluido el Perú. Los nacionales Locomotora presentan su álbum debut, El Vagón del Silencio.El sello independiente nacional Sonidos Latentes, sigue apostando por bandas atípicas en nuestro panorama musical. Ahora nos presenta a Locomotora. Lo que nos ofrece esta agrupación es una buena exposición del hard rock más seminal de los setenta, particularmente de influencias zeppelinianas y sabathianas. Se trata de una propuesta que implica sus riesgos. Lo más básico es que se trata de una tendencia revival y por lo tanto es poco sensato exigir originalidad y por ello ya se ofrece un flanco abierto, la consabida queja por copia. Pero por otro lado, esa idea de replicar un viejo estilo puede ser de suyo un filón legítimo en sí mismo, la reactualización de un sonido que se desea seguir oyendo vivo y desde esa perspectiva el trabajo de Locomotora es impecable y valioso.

Abordando el sonido mismo es posible encontrar dos grandes influencias: la de los absolutos clásicos Led Zeppelin, sobre todo en lo que concierne al planteamiento vocal; y la de los padres del metal Black Sabbath en el resto de la propuesta, principalmente en lo que concierne al bajo y a la batería. La guitarra muestra influencia mixta. En mi opinión, en conjunto predominan las influencias del Sabbath de los dos primeros discos, además es posible oír bastante del rock pesado y oscuro de otros representantes, como Blue Öyster Cult y hasta aspectos del acid rock que me remiten a Grateful Dead, así que no se quedan con poco estos muchachos.

El principal filón de disfrute lo he encontrado en la explosión expresiva instrumental. Locomotora presenta canciones complejas, llenas de cambios de velocidad y ejercicios musicales exigentes, ya sabemos, punteos eléctricos, riffs matadores, percusión variada. Se trata de una vertiente que bebe, por medio de los clásicos del hard rock citado, del blues, jazz y ritmos del sur de los Estados Unidos, lo que Iommi y Clapton han llamado electric blues.

Principalmente es la guitarra la que se lleva la mayor parte de la atención del disco, esta está a cargo de Luis Baracco en la guitarra y su frenético estilo está muy enraizado en Sabbath con fuertes intrusiones de Zeppelin, sobre todo en el tema Claros Verdes. Su ejercicio sin ser progresivo llega a niveles de virtuoso. El bajo, a cargo de Soony Ledesma, tiene una notable personalidad, algo que a veces se desdeña en nuestro medio. Tiene sus propias partes, que felizmente la producción no invisibiliza, y cuando un bajo tiene algo propio que decir, las bandas crecen mucho. La batería a cargo de Chris Sakata, es de lo más clásico que se haya oído recientemente, nada repetitiva, enteramente despreocupada de la velocidad, busca y encuentra el ritmo y el tiempo de cada tema. Otra instrumentación destacable es la de ese maravilloso Hammond a cargo de Jonny Chiappe.

La voz es lo más inspirado en Zeppelin y está cargo de uno de los cantantes más pasionados de nuestro medio Alonso Pérez. Se trata también del aspecto más irregular de la presentación. A mí me ha costado mucho asimilarla. En sus mejores momentos es tan expresiva como Plant, en sus peores suena a Lora. Al momento de levantarla se llega al mero grito. El problema es que ocurre demasiadas veces en el disco. Habría que dosificar eso. Creo, es una opinión, lo bueno y lo malo en una crítica.

La producción ha ayudado al resultado final. Esta corrió a cargo de Luis Baracco y Alonso Pérez y contribuye a potenciar la intención revivalista y hasta un tanto ceremonial de la propuesta.

Se trata de un buena propuesta, interesante, inteligente, perfeccionable, y sobre todo profesional que habla de un buen momento en la variedad de nuestra actual escena hard rock/heavy metal. Espero que haya más Locomotora en el futuro.