Alaska, el estado más septentrional de la Unión Americana, no tiene mayor relevancia en la historia del metal. Pero desde sus gélidas (auténticamente gélidas) tierras nos dio una bastante competente banda de heavy/power metal cuya única producción ha quedado como testimonio de algo más que una curiosidad.

¿Podríamos decir que Crillson es una banda de culto? No. para ser banda de culto no basta ser caleta (desconocido por las multitudes) sino que debe haber desatado una pequeña fanaticada de cortes mínimos entre algunos conocedores (reales o imaginados). Creo que ese no es el caso de Crillson. Sin embargo escuchando este Coming of a New Age me parece que por lo menos merecen unas líneas de recuerdo.

Obviamente la información de la que dispongo es escasa por decir lo mínimo. La banda se formó en 1984 en Glennallen (¿?) Alaska, bajo la influencia clara de los grandes del heavy y power estadounidense (lo que se llamaba power en los 80, nada que ver con Stratovarius), por Chris Craig (batería) , Dan Miller (guitarra) y Todd Wilson (bajo), el nombre nació de mezclar las letras de sus apellidos. Tocaron bastante por su zona y se convirtieron en la banda más importante del estado, no sé hasta qué punto esto es significativo ya que no conozco a otras bandas de Alaska, salvo Pandemonium que es una banda muy mediocre, pero puede haber habido más bandas que no grabaron o que no superaron el nivel de los demos. En 1989, se les unió Jesse Rezendes a las voces.

Lo marginal de Alaska en el panorama del metal (y del mundo) se nota en que su único disco fue grabado en una fecha tan tardía para este género como 1993,en que ya se hallaba en retirada en todo el mundo ante la fuerza (desagradable) del grunge y en parte del rap mezclado con hardcore (¿rapscore?). Al parecer el disco se lanzó en 200 copias de cd y 330 de vinilo, lo que convierte a aquella edición en llamativa pieza de colección.

¿Pero finalmente qué tenemos con Crillson? Una competente banda de US power metal bastante típica pero con su propio atractivo. Se nota esencialmente la influencia de Judas Priest y Queensrÿche y el sonido final es comparable con Sanctuary. El vocalista parece un Warrel Dane y queda bien parado en los agudos, quizá le falte algo de profundidad a su voz. Pero creo que lo que destaca más es la guitarra de Miller, un hacha más que competente, llenas de solos y riffs muy logrados aunque no novedosos. Los temas tienen una estructura que escapa del simplismo, sobre todo el segundo corte The Chosen Ones, que es uno de los mejores de aquel álbum.

El sonido deja mucho que desear, pero no es desastrozo, aun así la banda se habría beneficiado mucho de una mejor producción.

La portada es típica de ese heavy ingenuo deudor de las historias de Robert Howard (el autor de Conan) que nos presenta un guerrero muy mal dibujado que tiene una diadema (parece un tercer ojo) sobre la frente, blandiendo una espada parecida a la de He Man sobre la que se forma y ensarta el nombre de la banda (la C es la empuñadura). Estas portadas, en retrospectiva, pese a ser terriblemente malas tienen su encanto.

Se trata de un grupo que tuvo oficio pero que por su singularidad geográfica y temporal no pudo ver una salida viable a una carrera que con menos muchos han conseguido. El grupo continuó trabajando y en el 2000 grabaron un segundo disco que jamás fue lanzado oficialmente, las grabaciones quedaron en archivo hasta que un sello griego interesado en rarezas del heavy y el speed ochenteros, Arkeyn Steel, lanzó una reedición de Coming of a New Age con todo ese álbum inédito como bonus en el 2012.

De acuerdo con el sello, los integrantes están componiendo nuevo material así que está en actividad.

Así que ya sabes headbanger, ¡explora el metal o muere en la vergüenza! (lo siento estaba escuchando Manowar).

Disco entero para que lo oigas y lo ames