Acá voy con otro disco que aunque supere en calidad a casi todo lo que editan los grandes nombres del metal hoy por hoy casi nadie ha reparado en él. La vieja banda de heavy metal polaca de los años 80, Stos, lanza su segundo larga duración, Jeźdźcy Nocy. En realidad lo lanzó el año pasado pero recién me entero, como me ha parecido muy bueno, doy cuenta de él para todos ustedes, verdaderos amantes del metal.Polonia es conocida hoy en el mundo del metal por su escena extrema. Los nombres de Vader y Behemoth son los portaestandartes de un metal que ha llegado a ser el más conocido del antiguo bloque del este. Sin embargo es justo reconocer que en Polonia se desarrolló desde los primerísimos 80 una poderosa escena de heavy metal y thrash metal que por las razones de la guerra fría y la cortina de hierro no fue conocida en el mundo occidental y claro tampoco en los apédices económicos de ese mundo como lo era y es Latinoamérica. Salvo uno que otro conocedor en nuestro medio, casi nadie se enteró de esa escena compuesta por los grandes nombres hoy reconocidos de Kat, Turbo y Acid Drinkers. Además, en Polonia llegó a formarse un sindicato del heavy metal (especie de Gran Horda Metálica polaca) que resultó muy efectivo en la promoción, distribución y cohesión grupal de una escena hostilizada por el régimen comunista de Varsovia que veía en cada expresión de corte occidental una amenaza del capitalismo.

Llegados los 90, Polonia alcanzó su lugar en el metal mundial pero ya no con esas bandas, sino con las mencionadas Vader, Behemoth y eventualmente con muchas otras como Hate o Esqarial entre una actual verdadera legión. Los clásicos del heavy polaco ochentero llegaron a ser apreciados por los más acérrimos de los tradicionalistas. Sin embargo en esa misma década también hubo otras bandas más oscuras que lucharon por ser reconocidas, como Dragon, Destroyers y estos Stos. Efectivamente Stos (estaca, en Polaco) se formó en una fecha tan temprana como 1981, lo que los hace seguidores inmediatos de la NWOBHM y vaya que lo muestran en su sonido.

La banda luchó por ser reconocida desde el principio, sin embargo sus primeras grabaciones datan de 1987, un split en cassette llamado Metal Invasion en los que comparten la cinta con Dragon, Wolf Spider y Destroyers. En esta época la alineación estaba compuesta por Jan Bol en la batería, la vocalista Irena Bol, los guitarristas Krzysztof Czarnecki y Waldemar Harwig, y Waldemar Rosiak en el bajo. Así que un atractivo extra de la banda es que es de esas pocas agrupaciones que en los 80 incluían a una cantante femenina, la cual se mantiene hata el día de hoy.

¿Qué sonido ejecutan esto Stos? Heavy metal estilo el primer Iron Maiden, con influencias punk muy a los Sex Pistols, pero gana la vertiente metal de lejos en el sonido, merced al notable trabajo en guitarras y a los cambios que se se oyen en los temas. En 1990 tuvieron su única oportunidad de grabar un LP en el perido clásico del metal y se mandaron con un notable larga duración homónimo con la banda. En los 90 estuvieron de para y volvieron en el 2000 con nueva alineación, pero con los Bol en sus lugares. Sacaron un par de demos y aparecieron en un tributo nórdico a WASP en el 2006 (ahí los conocí por primera vez, versionaban L.O.V.E. Machine; en su época jamás los oí, hasta el día de hoy no conozco personalmente nadie que los haya oído en Perú, pero seguro hay alguien más). Finalmente el año pasado lanzaron su segudo disco y es como si no hubiera pasado el tiempo pues el resultado es fresco, original y de calidad.

La banda reúne varias características interesantes. La primera es que siendo una banda antigua y clásica tiene su propio y muy singular estilo dentro del heavy tradicional. La segunda, como ya mencioné tiene a una cantante femenina que ejecuta de una forma que nada tiene que ver con el gótico ni lo lírico que tanto han terminando contaminando al metal (lo siento, en Therion y Nightwish sonó interesante, pero después se volvió aburridísimo oír lo mismo en mil bandas clon) sino un estilo rockero muy callejero. Otro atractivo, al menos para mí, es que cantan en polaco y yo no sé ustedes, pero a mí esa dictadura internacional del inglés en el metal ya me tiene harto, eso de andar escuchando bandas de hasta Singapur en inglés me aburre no porque no me guste el inglés sino porque una forma de expresar la diversidad subyacente del metal está en la diversidad lingüística que pueden expresar sus bandas procedentes de todo el mundo.

Pero al final lo que tiene que hablar por sí mismo es la música. El Stos presente en este disco está compuesto por Irena “Rosa” Bol y Jan Bol (no sé si hermanos o esposos) en las voces y la batería respectivamente, Marcin Frąckowiak en la guitarra, Łukasz Krawiec en la otra guitarra y Tomasz Skorek al bajo. No tengo referencias de que los demás hayan tocado en otras bandas. En las fotos, salvo Irena y Jan, todos se ven más jóvenes. Se trata de heavy metal clásico de la onda NWOBHM que mantiene una fuerte influencia power en guitarras y una base rítmica un tanto punk, en este disco, además se nota una huella muy fuerte del power metal estilo Stratovarius y Iron Savior, pero el disco en sí mismo no es power sino heavy veloz con interludios un poco más melódicos y a medio tiempo. Hay bastantes matices épicos en temas como Ascon y Przebudzenie, pero predomina la onda más callejera, como la que practican los locales Cobra, por ejemplo.

La producción sonora no es muy limpia, aunque tampoco es mala. Creo que ese sonido al final favorece al grupo y le da un poco más de desplante, lo que va muy bien con la tónica de los temas. El sonido de la batería es muy seco, como el que se oye en el …and Justice for All de Metallica, un sonido que mí me gusta para la percusión, aunque tiene sus detractores. Las guitarras se oyen bien, y su vena power se modera gracias a la producción heavy más clásica. La voz de Irena es muy rica en matices. Alcanza cotas muy altas y tiene una ligera ronquera que ayuda a darle ese sonido callejero del que ya hablamos.

Quizá lo único que le criticaría a este disco es que es muy largo, 14 temas. Unos diez cortes hoy por hoy son suficientes, sin embargo, tampoco es pecado mortal.

Gran disco, gran grupo injustamente relegado. Hay que darle una oportunidad. El metal tiene incontables tesoros escondidos listos a enriquecer la cultura del headbanger.