Sorpresivo lanzamiento de la banda peruana de más trayectoria dentro del heavy clásico nacional (que se haya mantenido dentro del heavy clásico)

Portada demasiado insulsaNo recuerdo algo parecido dentro de la pequeña producción de metal peruano y es obvio que sea así, porque para que haya versiones unplugged o acústicas de canciones eléctricas pues es necesario que estas sean conocidas, porque al público que vas es al que ya te conoce. Y como sabemos en el caso del metal peruano, los artistas son insuficientemente conocidos como para justificar esta clase de versiones.

Sin embargo, Armagedón está entre las bandas de más larga vida de la escena local y son un caso atípico, pues practican heavy/power metal en un medio en el que ha primado el trhash/death/black. Su trayectoria los ha colocado en posición de cabezas de cartel local hace años y han venido profesionalizándose musicalmente y manejo técnico. En su estilo son los más antiguos que quedan (Masacre abandonó el género hace años). Sin embargo su debut en estudio recién se produjo en el 2011 con su CD Nunca digas nunca, que recoge con calidad discográfica, por fin, los temas que llevaban hasta dos décadas tocando (Dicha crítica acá).

La sesión de grabación fue la presentación del 2 de marzo de 2012 en Centro Cultural de España. La idea era plantear los temas sobre una base eléctrica mínima y sin distorsión alguna. Lo que por supuesto exige arreglos diferentes para poner la música en el nivel acústico apropiado. Los instrumentistas fueron Martín Guizado y Daniel Rivera a las guitarras, lo más me ha atrapado del disco, Jonathan Fernández al bajo, lo siguiente que me ha gustado, y Renato Bar a la percusión. Por supuesto, el Lobo a las voces principales. Todos hacían coros. La producción corrió por parte de Martín Guizado y la grabación la realizó el experimentado Sandro García.

Sobre este trabajo hay que hacer la evaluación de dos aspectos separados. El primero es el estrictamente musical. En ese plano, la ejecución es simplemente notable. La riqueza de las cuerdas en cada uno de los temas les ha dado realce a tal grado que algunos pueden gustar más de estas versiones que de las originales. La presencia del bajo no pierde el paso ante el protagonismo de las guitarras y la batería se siente crucial para la contundencia que efectivamente logran, pues, y esto es importante, no es un disco suave ni insulso. La interpretación vocal del Lobo es muy buena, si alguna vez tuvo problemas vocales (no lo sé), pues no se notan nada, ya que logra entonar muy bien todas y cada una de sus partes, además con la pasión que todos le conocemos.

El otro plano es el lírico y no se puede obviar por el simple hecho de que al elegir cantar en nuestro idioma y en el estilo de heavy clásico, pues se hace evidente el contenido de las letras para cualquiera de nosotros. Y si las letras de Armagedon normalmente no me gustan, pues acá, en un unplugged, su amateurismo se pone en evidencia. Simplemente el 90% del tiempo, las frases que componen las letras no son musicales. No tienen cualidades líricas ni eufónicas suficientes y afean el resultado final. A nivel lírico, caen constantemente en el lugar común (supongo que muchas de ellas deben haber sido compuestas en la adolescencia o primera juventud) y no logran construir atmósferas suficiente, ambiente musical, que refuerce los temas. En el plano eufónico, la elección de muchos finales de verso (demasiados) es forzada e inadecuada pues frena la fluidez de los temas.

En definitiva, un producto atípico para nuestra realidad, interesante que podría gustar a los fans de la banda, que tiene por centenares o más (nuestra escena es muy pequeña). Notable en el plano de la producción y musical, lastrado por los aspectos ya señalados.

Es el momento, creo, de cerrar esta etapa con estos temas y volver al ruedo con nuevas y más maduras composiciones que mantengan en alto el listón técnico musical que han alcanzado.

Quizás el mejor tema del set, tanto musicalmente como a nivel lírico.