No puede pasar desapercibida la llegada por primera vez al Perú de alguien tan influyente como Yngwie Malmsteen. Se trata de un personaje a nivel musical polémico porque representa a la vez una de las más altas virtudes del metal para sus seguidores, así como uno de sus más señalados defectos para sus (infames) detractores: el virtuosismo.

Desde la explosión punk de fines de los 70 una de las polaridades del rock más acusadas ha sido la que opone el virtuosismo instrumental y conceptual con la austeridad y sencillez. Paradigmáticamente fue el rock progresivo (Yes acá es insoslayable) y gran parte del hard rock y naciente heavy metal (Deep Purple por ejemplo) los que iban del lado de la complejización del rock y claro el punk y sub estilos hermanos (OI, RAC, hardcore, etc) los que iban a contrapelo por el lado de la simpleza y la ética del do it yourself. La cultura headbanger, nacida al calor de ese enfrentamiento y concretada en la escena de la NWOBHM trató de amalgamar y superar dicha contradicción. La síntesis y superación de dicho problema halló diferentes encarnaciones, quizás un buen ejemplo sea el tema Phanton of the Opera de Iron Maiden, que reúne una sensibilidad punk con una instrumentación y organización virtualmente progresivas. Sin embargo a mucho del metal posterior le costó hallar ese nivel de equilibrio.

El metal y el punk se hibridaron de muchas formas y sucesivas veces dando lugar a una diversa progenie, a veces compartida, a veces a polarizada. En realidad el metal nunca renunció a su amor por el virtuosismo musical y salvo ciertas vertientes extremas (el black metal, cierto thrash), la mayor parte siempre ha cedido a tratar las cosas complejamente, el barroquismo es nuestra marca. Sin embargo pocos artistas se han tirado tanto hacia el virtuosismo instrumental como Yngwie Malmsteen, eso lo ha convertido en un referente para tirios y troyanos. Para unos como un dios y para otros como un pretensioso. Como de costumbre ambas posturas son exageraciones sin sentido.

No pretendo escribir una reseña histórica sobre el guitarrista sueco (lo dejaremos para otra ocasión) sino solo señalar alguna razón para su posición dominante dentro del panorama del metal desde que este músico salió a la escena pública a principios de los 80, posición que no ha abandonado desde entonces. ¿Qué representa Malmsteen? ¿Por qué su estilo ha marcado tanto al metal actual, lo practique él u otras personas? Trataré de evitar las respuestas fáciles que solo se sustentan en que sea un músico excepcional ya que a muchos no les gusta nada su estilo, obviando por ello esa calidad.

Una de las acusaciones hechas contra el metal es que es vulgar pero increíblemente pretencioso. ¿Qué de verdad hay en esto? La acusación de vulgaridad nace de un prejuicio social; en sus inicios el metal estuvo restringido a personas de la clase obrera de los países industrializados, lo que a allá se llama blue collar o trabajadores de cuello azul (por contraste con los de cuello blanco, white collar) en general personal técnico o de mantenimiento, obreros. Un música para trabajadores, para jóvenes varones de escasa formación cultural y que no estaban entre los mejor posicionados dentro de la pirámide social. Claro, esto como es un prejuicio no tiene verdadero asidero en la realidad, pero ya de allí parte una visión sesgada. Ni todos los blue collars son de escasa formación cultural ni todos los fans originales del metal fueron blue collars. Por otro lado, el metal no es el punk, y desde Black Sabbath y Deep Purple quedó claro que al metal le importaba mucho el nivel instrumental en el sentido de que tenía que exhibirse cierta complejidad en ese campo. Debía ser meritorio el ejercicio instrumental del artista para alcanzar el reconocimiento. La herencia de los guitarristas como Hendrix o Clapton se hacía evidente. Sin embargo en esa exigencia de calidad ejecutiva también se pedía alma, que lo que se tocase llegara a fibras íntimas de las emociones y que eso se transmitiese. Esa es la marca de la autenticidad: creer en lo que se hace.

Quizás lejos de una serie de complicaciones a nivel del concepto, los músicos de rock del heavy metal aprendieron a admirar el virtuosismo instrumental, esto es, la capacidad de ejecutar complicados y elaborados acordes y con ellos no solo embellecer sino estructurar toda la música, una verdadera propuesta preciosista. En ese contexto, es que se debe entender lo que hace Malmsteen. En su música, casi siempre (hay excepciones) los temas están al servicio de la ejecución instrumental, suya o de sus compañeros de ocasión. ¿Es esto malo? No, porque el trabajo instrumental y la composición están tan trabajados y planeados que no se desmerece el conjunto. Es una apuesta muy arriesgada, como lo demuestra lo parodiable que puede ser este concepto en ejecutantes solo un poco menos diestros, o un poco menos conscientes. Es justo esa conciencia sobre el conjunto lo que le da legitimidad a la propuesta de Malmsteen.

En él, esa orgía a la vez autoexigente y autocomplaciente en su estilo de tocar la guitarra halla total cabida en lo que propone pues desde un primer momento los temas han sido construidos para ello. Y es justamente esa labor compositiva lo que permite que estos sean asimilables y disfrutables y que a menudo tengan una completa personalidad que los distingue entre sí. Esto ha tenido tanta influencia en el metal porque es parte de la idea misma del heavy metal tal como se le concibe desde Judas Priest. El metal habla más con los acordes que con las letras. El metal es ante todo música excesiva y sin límites, el metal es como la ciencia ficción de la música: siempre quiere ir más allá de lo que hemos visto y conocido. El metal pretende impactar sensorialmente y para eso apela a toda la panoplia de recursos que conocemos y el virtuosismo es uno de ellos, es lógico que la calidad compositiva y ejecutiva Malmsteen haya encontrado un lugar prominente dentro de la tradición musical del metal, el representa una de las principales aspiraciones del género. Por ello, ha terminado ocupando uno de los lugares más señeros en nuestro firmamento.

Un artículo muy interesante sobre Malmsteen y Slash acá

Una de las presentaciones más grandiosamente pretenciosas de Malmsteem. El heavy metal, género de excesos