¿Qué es esto? Metallica en la Antártida. Lo que faltaba en superpoducciones de medios con paupérrimos objetivos.
Vivimos en la civilización del espectáculo. El ensayo vargasllosiano publicado hace poco (del que circula un artículo base hace ya años, puedes leerlo acá) podrá ser polémico en más de un sentido y puede que yo no lo suscriba en su integridad ni me haga eco de cada cosa que el Nobel compatriota dice, pero en general acierta cuando asegura que vivimos en una época en la que lo que importa es más la imagen que la sustancia y en la que la espectacularidad se ha convertido en un fin en sí mismo. El metal siempre ha incluido dentro de su ejecución la noción del espectáculo, sin embargo en los mejores ejemplos de metal, a diferencia de lo que pasa en el pop, el espectáculo ha sido en general un elemento subsidiario de la música en sí. Puede salir un Eddie cibernético al final del show de Maiden, pero este no puede comerse la música. Los discos de Maiden aún hablan por sí mismos y su espectáculo es más algo simpático. Lo mismo puede decirse de casi todos los artistas del metal que hagan show.

Sin embargo, ahora que algunas bandas de nuestro género (solo algunas) se han convertido en verdaderas estrellas massmediáticas y globalizadas han cedido a la espectacularidad por ella misma. En ese sentido es en el que hay que leer la presentación que Metallica ha anunciado en la Antártida. ¿Tiene algún sentido musical que Metallica toque en la Antártida?, ¿hay una población de fans ansiosos en la Antártida por ver a Metallica? ¿Tocarán o se oirán mejor los temas de Metallica en la Antártida? ¿Beneficia en algo a la Antártida un show de Metallica allá?

La respuesta a todas las preguntas anteriores es un claro y rotundo no. Efectivamente Metallica y Coca Cola Zero están llevando adelante un show en el único continente que carece de población autóctona y que ha sido declarado santuario destinado únicamente a la investigación científica y colaboración internacional. Por el lado artístico a mí me parece un gran bluff inútil más allá de los requerimientos comerciales. Esta clase de shows se hacen solamente para posicionar una marca, en este caso engrandecer más a Coca Cola y a su producto Zero y a la que fuera la banda Metallica y ahora al parecer no es más que una marca más. Estamos hablando de la estrategia comercial de “sonar más” en la mente del consumidor. La repercusión obtenida por tocar en la Antártida va a ser una forma de que en medio de la avalancha publicitaria actual en la que casi todo producto pasa desapercibido, las marcas Metallica y Coca Cola Zero suenen un poco más en medio del barullo marquetero; además de las ganancias económicas que supongo devendrán de la salida de un doble Blue ray, con cd en ultra die hard fan collector’s edition (y sus 4 o 5 versiones más sencillas) y, claro, un lanzamiento en quíntuple LP a precio de infarto, entre otro merchandising. La mercadotecnia en estado puro sacándole el dinero a las tarjetas de crédito de la gente y convirtiendo horas de trabajo en chucherías de plástico.

Más allá de lo musicalmente vacío de un show que solo destaca por la heterogeneidad del lugar, hay que señalar que Greenpeace ha manifestado preocupación por el show a darse en un domo cerca de la base argentina Carlini. El ingeniero medioambiental de Greenpeace Chile Samuel Leiva ha dicho: “Si bien a primera vista, la información que tenemos no nos permite tener una preocupación evidente, no tenemos los detalles que el protocolo de protección ambiental se está cumpliendo. Estoy intercambiando opiniones con expertos del mundo para ver eventualmente cuál va a ser nuestra preocupación en relación a este concierto”. Lo que puntualiza con más énfasis y me parece innegable es que no se puede hacer banal un acuerdo que está firmado por más de 50 países. Dicho documento ha destinado el continente antártico para la ciencia y para el uso pasivo, “pero banalizarlo para un concierto de rock, podría dar la impresión que el continente está abierto para cualquier tontera”, (…) “no es un tema de rock o música clásica, sino que un aumento del turismo que ha generado ciertos problemas. Si alguien quiere ver una banda de rock puede ir a cualquier parte del mundo, no es necesario este tipo de conciertos para generar mayores preocupaciones en la Antártica” señala.

Además, el experto agrega que “Desde el punto de vista profesional este show es un riesgo, porque honestamente no creo que signifique una repercusión profunda sobre la preocupación sobre el continente helado. Me parece que esto es más un tema publicitario de la banda y la marca, pero no refleja la preocupación por la Antártica”

El argumento es incontestable. La Antártida no es un lugar para hacer conciertos masivos de rock. Lo dice un especialista. Eso, además, no reporta nada a la música, lo dice el sentido común. Por los dioses del metal, el 99.7 % de bandas de metal no necesitan de estos espectáculos para asombrarnos con tremendos discos y tremendas presentaciones (me viene a la mente Motörhead). ¿Desde cuándo el metal ha degenerado en una exposición banal y arrogante de medios con solo un interés comercial? Yo agregaría que esta clase de espectáculos no solo banalizan lo que puede significar la Antártida (la verdad, para la inmensa mayoría no significa nada), sino que banalizan al metal mismo convirtiéndolo en un mero espectáculo transanacional, esclavo de la cultura del consumo vacío, cuando el metal debería ser exactamente lo contrario.

Para hacer justicia al anuncio, la nota publicada por Coca Cola Zero señala que el crucero que acompaña al show y que transportará a los asistentes (no hay casi población local que vaya a asistir) será instruida en datos e informaciones sobre el gélido continente mediante charlas de especialistas y documentales. Aunque me parece que la repercusión que tendrá eso será mínima y se hace más como tapa hueco y para que no se acuse a la empresa de ser meramente un negociante. Todos sabemos por qué se está haciendo este show. El amor al dinero por el dinero lo está destruyendo todo.

Pueden leerse las declaraciones de Leiva completas acá y las de Metallica acá.

Les dejo el extraordinario documental de Werner Herzog sobre la Antártida, Encuentros en el Fin del Mundo. Lo malo es que está doblado en audio “español”