La noche del sábado 21 tuvimos un exitoso show de bandas de metal peruanas en el ATAQUE METAL 25 AÑOS en el que Cocaine Cowboys, Inri, Kraken, Cobra, Necropsya, M.A.S.A.C.R.E., Hamadría, Sepulcro, Oxido y Armagedon dieron vida a nuestra escena en una muestra de unión intergeneracional e intergenérica que debería ser un ejemplo para el resto de nuestra sociedad



Los 25 años del Ataque Metal no son cualquier cosa en nuestra historia pues se trata del festival de más larga trayectoria en el país y de lejos el que congrega a las bandas más destacadas. En esta ocasión Acero Producciones se rajó presentando un buen show precedido de una muy buena campaña en medios de difusión de gran convocatoria y con un cartel muy interesante en el que se conjugaban los diversos estilos del metal (con la excepción del black metal que no tuvo representante) y sobre todo con bandas de todas las épocas del desarrollo metalero nacional, de manera que entre los músicos había gente de entre 19 años hasta 56. Además se optó por salir del centro de Lima e ir a una zona diferente y hacer debutar a un local de medianas dimensiones, el Galpón Sommi en Surquillo, que es una especia de taller industrial o al menos eso parece de techo abovedado. Además se publicó una programación con horas de actuación de las bandas que se iniciaba a las 7:00 pm. Por supuesto nadie creyó que tal hora se cumpliría.


Bueno, y no se cumplió, pero el retraso esta vez estaba dentro de parámetros aceptables para lo que suele ser la norma estándar peruana en la que un show programado para las 8:00 comienza a las 11 y pico. Los Cocaine Cowboys comenzaron a tocar a las 8:40 ante unos aún escasos 50 o 60 asistentes, y nos brindaron un heavy metal muy clásico con muchos toques de hard rock ochentero que se enmarca mucho con le onda sleazy angelina, muy del sonido de los primeros y rabiosos Guns ‘n’ Roses o los L.A. Guns o unos actuales Cräshdiet. Aunque la banda es de reciente formación sus integrantes no lucen muy jovencitos y es que se trata de personas ya con trayectoria. En la guitarra está Diego Daga (ex Daga y ex Bulldog), Kike Ilave (ex Icarus) en el bajo y Álvaro Reynaga (ex Mauser y ex Serpientes) en la batería. Lamentablemente tuvieron mala suerte y se volvía difícil captar los agudos de su vocalista, Vitocho, pues el techo de calamina hacía rebotar mucho el sonido. Al llenarse con el paso de la noche el local, mejoró mucho. A mí me dejaron una buena impresión y espero saber más de ellos en poco tiempo.


La noche dio lugar a la primera gran actuación del show y que lamentablemente gozó con no mucha más gente que la de los Cocaine Cowboys, se trató de Inri, grupo del que no oía hacía mucho tiempo. Su propuesta es el death/thrash de cambio de década 80/90. En sus trastornados acordes se siente Obituary, Morbid Angel, Deicide, Sepultura, Sinister y también el sonido brasilero más brutal de Chakal y Sarcófago. Se trata de una banda típica del metal peruano de comienzos de los 90, pero hoy. Su líder Erick nos contó que dentro de poco tendrán nuevo disco en el mercado. Una de las mejores actuaciones, con todos los músicos muy bien afiatados sobre todo el baterista, Julio Campos (Goat Semen, Evil Damn). Extremos como debe ser.

Luego le tocó el turno a Kraken, banda que no veía desde el cuarto Concierto Organizado (1994?) y que alista su primer EP. Varios de la vieja escuela de Galerías Brasil de la tienda Underground (los que trajeron a Sadism y Torturer en el 92) Hugo Satán, Raúl Necronomicón y otros salieron al frente a vivar la banda. Su presentación estuvo muy animada y todos sus integrantes son verdaderos veteranos, comenzando por sus guitarristas Carlos Ángeles (recordado ex Desarme) y Johnny Villacorta (ex Trauma, Penitencia), luego su vocalista Deyner Sanchez (ex Trauma), Javier “Mantas” Gamarra al bajo (ex Mortem). No son, pues, cualquiera. Con ellos comenzó el “pogo” aunque con algunos pocos todavía.


Los siguientes fueron uno de los más esperados de la noche, Cobra, la banda peruana actual de mayor proyección internacional. Con su ya conocido estilo de heavy metal clásico y sin atenuantes, de clara inspiración priestiana y motörheadiana remecieron a un público que ya había engrosado la explanada y que ansioso deseaba escuchar los temas que ya ha hecho suyos. Es con ellos con quienes llegamos a la más parte importante del concierto, en tanto asistentes. Se ve que la banda convoca. El sonido había mejorado bastante y el pogo de las nuevas generaciones se encendió. Los comandados por Harry el Sucio demostraron por qué son la banda con la tremenda viada que son. Esta vez incluso los vi más entregados y emocionados que de costumbre demostrando que han ganado un montón en dominio de escenario (me acuerdo de cuando los vi hace años en el Salón Imperial). Tocaron también un tema de su nuevo disco y la reacción del público fue genial. Si continúan por esa senda, los veo en shows europeos de acá a unos 5 años como máximo.


Después le tocó el momento de uno de los grandes históricos del metal peruano, superado solo por Mortem, Necropsya. Ellos desde su reaparición a inicios de siglo han estado en mucha actividad y han publicado tres discos de muy alta aceptación. Presentaron un set de temas que mezclaba tanto los clásicos de los 90 como lo actual. Un speed/thrash solvente y algo genérico que tiene una gran cantidad de fans que han sabido ganarse esfuerzo tras esfuerzo. Gozaron de buen sonido y el público continuó respondiendo con vehemencia. Se mandaron con su cassette debut de 1993 Slaves of the Magic y mencionaron (o creo haber escuchado eso) que Claudio Temoche, vocalista original de la banda en los 90 estaba entre el auditorio, yo la verdad no lo vi (o no lo reconocí en todo caso). Quedaron muy bien tocando luego de Cobra, lo antiguo con lo nuevo.


Luego vino M.A.S.A.C.R.E. que este año ha concitado la atención de todos con las noticias del relanzamiento remasterizado del Sin Piedad, su disco debut de 1988. Se trata de la banda de metal peruano que más profesionalmente se maneja y que no para de tocar, aunque generalmente lo hace fuera del circuito de metal local. Incluso el vocalista llegó a decir que es raro para ellos tocar solo ante metaleros. Sus temas más coreados fueron Brutalidad, Fuego en el Alma y el clásico himno Hasta el Final. La gente más veterana fue la que más vibró. Con su actuación terminó la parte más concurrida del concierto, en el que el número de asistentes debe haber bordeado los mil espectadores.


El show continuó con la banda Hamadría. Un grupo que en realidad no es tan joven y que tiene una primera época con la carismática y guapa vocalista Pamela Pardo en la que se hicieron de un nombre dentro de la escena gótica/metal local. En esta ocasión tienen una nueva vocalista, Clarisa Aliaga que tiene un buen espectro vocal, apropiado para el power metal que practican pero que aún tiene que desarrollar mayor dominio de escenario. A los teclados también hay un nuevo integrante, se trata de Stefany Checco. Tocaron temas nuevos y un par de sus clásicos de hace unos años que fueron bien recibidos, sobre todo Reyna Azul. Quizás el mayor problema es su excesiva dependencia de la propuesta de Nightwish, por lo que deberían buscar una mayor independencia estilística. En todo caso, dejó en la mayoría que no los conocía mucho, una muy buena impresión y deseos de conocer más. Lamentablemente luego de M.A.S.A.C.R.E., una buena parte del público se retiró y no pudo apreciar a este buen grupo (ya eran casi las 2:00 am).

La banda que siguió fueron los redimidos Sepulcro (ya no tengo fotos por problemas técnicos), que ya han reaparecido este año. La verdad los primeros temas estuvieron bastante descuadrados y se oyeron muy deslucidos, conforme la presentación avanzó llegaron a acompasarse mejor pero el ánimo en el público ya era cansado. Sobre todo fue la vieja guardia la que gozó de su presentación.

Aún hubo un ápice más en el show con Oxido, la banda primigenia del metal peruano, que presentó su muy particular rock pesado lleno de melodía y decadencia. Grandes temas como Ángel de la Muerte y Sacrificio en el Templo en la frenética voz de Fernando de la Flor. Ver a los tíos de Oxido sabiendo que acá todos estamos comiendo de su pan fue lo máximo. Son los mayores de nuestra escena pero con el espíritu listo para seguir combatiendo por la buena música. Los temas quedaron muy bien para motivar un poco al menguante público. Anunciaron que ya terminaron de grabar su disco debut (luego de 30 años) y pronto sale a la venta.

Ya eran las 3:00 am y le tocaba el turno a Armagedon, y me tocaba ya la hora de irme. En esta presentación apoyaría Arístides, el conocido vocalista de la banda Orgus y quien está armando un proyecto paralelo con su propio nombre en el que planea hacer cosas que no serían compatibles con el nombre de Orgus aunque sí serían metal. Con Armagedón cantaría solo dos temas, Guerreros del Metal y uno de Armagedon.

El concierto fue una paleta seleccionada del metal local. Las presentaciones fueron, salvo un caso, muy logradas, y el público reaccionó muy bien a todas. A la diversidad entre los estilos, que siempre ha sido una constante en este concierto, se sumó con más énfasis la pertenencia a diferentes generaciones musicales. Entre la asistencia había mucha unión por reconocernos como parte de una solo comunidad, con sus tensiones y divisiones, pero una sola comunidad al fin con un solo propósito de espíritu: la lealtad al metal, en su amplia diversidad. Tan solo les aconsejo que acaben un poco más temprano los conciertos.

Conforme pasen los días iré actualizando poniendo videos del Ataque Metal

Inri, excelente presentación

Hamadría