Hell vuelve a la carga con un trabajo que hará palidecer de envidia a los mediocres y falsos y brillar de emoción al headbanger sincero.
La vida ofrece revanchas y Hell es la prueba de ello. ¿Cuántas veces un olvidado grupo de los 80 que en su época solo fue oído por unos cuantos y que apenas legó un puñado de demos y un single, infamemente mal grabados, alcanza luego de 20 años de inactividad un sitio expectante dentro de la música? Yo solo conozco un caso y es Hell.

En el 2011, con motivo de un post sobre Sabbat, la gloria del thrash británico de los 80, tomé noticia de que su guitarrista el hoy afamado productor Andy Sneap (Sabbat) aprendió mucho de Dave Halliday frontman de la caletísima Hell, uno de los muchos grupos de la NWOBHM que permaneció en la oscuridad mientras un puñado de bandas alcanzaba el estrellato. Halliday se suicidó en los 80 y la banda se disolvió, sin embargo sus shows, cargados de una buena dosis de satanismo de películas de la Hammer y mucho Shakespeare, permanecieron en la memoria y corazón de quienes los conocieron, incluyendo a Sneap.

A fines de la década pasada, se reactivó Sabbat y ese reencuentro entre Sneap y sus viejos camaradas motivó otro reencuentro entre Sneap y sus viejos maestros, los viejos Hell, a los que se unió como proyecto paralelo. Con la ayuda de tan poderoso e influyente nuevo miembro y sobre todo con la incorporación de un nuevo vocalista, el talentoso y ultracarismático David Bower, hermano menor de Kev Bower baterista de la banda, el grupo relanzó su carrera con gran éxito en términos de audiencia headbanger.

En el 2011 lanzaron su primer larga duración, el Human Remains, un discazo que en su momento reseñé con gran emoción y que varios medios dieron entre los diez mejores discos de ese año (incluso el mejor del año). Desde ese momento estuve todo el tiempo a la expectativa de qué lanzaba esa banda como continuación de su trabajo y acá lo tenemos (por ahora solo en virtual) y puedo decir sin temor a equivocarme que estamos ante una completa consolidación. Este Curse and Chapter es de lo mejor que he oído en este año y supera al ya genial Human Remains.

El primer disco estuvo compuesto completamente de viejos temas de los ochentas con una producción moderna de primera y algunos arreglos. En esta estamos ante un trabajo mixto entre material antiguo regrabado y material nuevo y salta a la vista la gran homogeneidad total alcanzada, parecen temas de la misma época pues están tocados con la misma pasión y obedeciendo al mismo espíritu oscuro.
El disco atrapa desde el inicio, Kev Bower, baterista de la banda ha establecido que tras el sonido de cierre del último tema del disco anterior esto es lo que está del otro lado. Gehennae Incendiis es la intro IN A WORLD DEVOID OF DIVINITY, ONLY THE HUMAN REMAINS! y comenzamos con este heavy metal endemoniado, escéptico, oscuro y acelerado lleno de invocaciones místicas al demonio y rechazos de la doctrina y espiritualidad cristianas. Al poco entramos en el tema The Age of Nefarious, que se sitúa más allá de todo lo que la banda ha hecho antes. No quiero perder el tiempo describiéndola (hablar de música es como bailar sobre arquitectura) pero se trata de uno de esos ejemplos en los que el metal toca la perfección, se trata de un tema nuevo que une elementos clásicos con contemporáneos pero enfatizando más los primeros y en los que la voz de Bower se muestra en casi todos sus matices. Esa es la tónica del disco.

Los temas viejos reactualizados son The Disposer Supreme, Deathsquad la genial Land of the living dead, y Deliver Us from the devil. Los temas nuevos son la ya citada The Age of Nefarious, Darkhangel, End ov Days, Something Wicked this Ways Come, Faith will Fall y A Vespertine Legacy. Además se incluye una version de Race Against Time, Harbinger of Death. En esa banda cantó originalmente Dave Halliday a comienzos de los 80 y algo de su material lo reutilizó en Hell.

Probablemente la mayor virtud del disco sea el gran acoplamiento de los músicos en una sola propuesta, los temas son de una gran complejidad, ambiciosos técnicamente y variados. Por ejemplo The Disposer Supreme cambia de clave 17 veces y 12 veces de compás todo en los 3 primeros minutos, o Deliver us From Evil es muy original y juego con una propuesta farsesca sorpresiva para la tónica del disco pero eficaz. El final nos llega con un tema épico y grandioso, A Vepertine Legacy, que tributa al Nosferatu de Marnau, pero desde la perspectiva del vampiro en sí. Un temazo.

Este disco es disfrutable desde todo punto de vista y consolida una promesa. La vida a veces da segundas oportunidades y a veces estas funcionan. Sigamos el recto camino que traza Hell. Nada hay de reprobable en su sendero.