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Black metal es quizá el término más polivalente del metal: designa a bandas que van desde Venom hasta Bèlkètre, pasando por Mercyful Fate y Judas Iscariot. Mucho no tienen en común estas bandas y salvo la vocación ocultista y oscura hay una amplia gama de sonidos que se han admitido en este pequeño gran universo. Justamente uno de los exponentes históricos más destacados está pronto a tocar en Lima, me refiero a los italianos Mortuary Drape.

Uno de los sistemas más autónomos dentro de la galaxia del metal es el black metal. Sus fans se cuentan por millones y son terriblemente exigentes en cuanto al conocimiento sobre su género y la radicalidad de su sonido. La vocación eminentemente under de la mayor parte de los artistas del black hace que sean pocos los que sean muy conocidos por la mayoría de headbangers. De hecho, el sonido nórdico implantado por Mayhem en el cambio de década de los 80 a los 90 se convirtió en el modelo de lo que conocemos como black metal sin muchas veces conocer que fuera de ellos también existen otras escuelas, por así llamarlas. Hace tiempo hable de las Legiones Negras Francesas, (acá). Bueno, también en la zona del Mediterráneo surgió otro movimiento, no articulado en torno a una sola persona (como ocurrió con Euronymous en Escandinavia) y más diverso. Repartido entre Grecia, Italia e Israel, numerosas bandas, cuyo mayor representante ha sido Rotting Christ, han desplegado un black metal, menos nihilista y depresivo y más ceremonial, vinculado estéticamente con las culturas paganas antiguas sumerias, cretenses, griegoarcaicas, micénicas, etruscas y del Mediterráneo Oriental en general.

El black metal noruego se puso de moda a comienzos de los 90 y en cierto sentido expropió la identidad blacker haciendo pasar por black básicamente solo lo que ellos hacían. Haciendo gala de una intolerancia que suelen celebrar decían lo que era black y lo que no. En ese contexto bandas de otras escenas permanecieron más dentro del under haciendo a veces difícil seguir sus carreras discográficas. Dentro de estas hay una cuyos orígenes se remontan a los años 80, Mortuary Drape. Una verdadera banda de culto

Mortuary Drape se forma en Alessandría, ciudad del Piamonte norte de Italia en 1986. En 1987 graban su primer demo, el Necromancy, y en él ya queda perfilado cuál será la línea temática de sus composiciones: la nigromancia, el misticismo, la brujería, el ocultismo y el culto a la muerte; temáticas que serán exploradas no solo mediante las letras inspiradas en antiguos ritos pre y paracristianos sino a través de la música mediante melodías enfermizas y pervertidas. Esta primera encarnación cuenta con la participación, bajo seudónimos de acuerdo con la tradición implantada por Venom, de The Alchemyst y Witch en las guitarras, Without Name a las voces y el bajo, y a quien ha sido el motor permanente del nombre Mortuary Drape, Wildness Perversion. Con esta propuesta apareció luego el Doom Return (1988). En ambas producciones se nota la pugna entre la fuerte influencia de Hellhammer y las tendencias más en pro de la melodía evidentemente heredadas del otro gran pilar del black histórico: Mercyful Fate. Las guitarras son una declaración contraria a lo que se esperaba de este tipo de grupos, por un tiempo se haría cargo Wicked Angel de ellas.

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Para 1991 hay un verdadero salto cualitativo, mucho del primitivismo es abandonado en aras de una producción más cuidada, que sin embargo no da la espalda al sonido salvaje y brutal que venían cultivando. Luego de EP’s y demos, llega en 1996 su primer disco, el All the Witches Dance. Un trabajo sólido en el que los sonidos ceremoniales se adornan con pinceladas góticas expresadas en coros femeninos y algunas melodías. Sin embargo ese espíritu blasfemo continúa. Lamentablemente (o afortunadamente, depende de la perspectiva) el sonido de esa primera edición a cargo de Unisound Records era muy pobre. Característica importante de toda esta etapa es la reaparición constante de los mismos temas, con diferentes arreglos y a veces con diferentes aproximaciones. Lo que contribuye a la cimentación de un pequeño núcleo de temas clásicos como Necromancer, Primordial, Medium Mortem y otros.

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Ese estilo black mediterráneo alcanza su cúspide con Secret Sudaria, uno de los trabajos más oscuros de la década. Álbum del que se ha dicho mucho aunque no lo suficiente. En su génesis hubo problemas entre la banda y el sello alemán Nazgul’s Eyrie Productions lo que hizo que apenas fuese promocionado. En el 2007 hubo una reedición mucho más extensiva en su difusión pero aun así no alcanzó la difusión que merece. El disco en sí se decanta por una verdadera orgía de riffs y solos de guitarra en los que la influencia de los ya mencionados Mercyful Fate es más que obvia, pero que está construida desde una voz enfermamente propia. Los temas son notablemente rítmicos con elementos thrashers, múltiples cambios en cada uno (5 o 6 no son raros), riffs ambiciosos, consolidados con una batería precisa. La voz recita la letra a la manera tanto de un conjuro como de una advertencia. El disco no puede aburrir porque el ceremonialismo obsesivo no desemboca jamás en “lentismo” solemne (y pretencioso) sino en un frensí metálico propio de una danza de brujas. También acá reaparecen temas que provienen de los 80, como el ya clásico Necromancer e Evil Death, supongo que cada vez en un intento de hacerlos más conocidos entre nuevos fans.

Ya con más de una década de trabajo a cuestas Mortuary Drape es una banda con su propio prestigio y están listos para seguir avanzando. Por ello en el 2000 lanzan el que muchos consideran su disco más avanzado, el Tolling 13 Knell, pero con un sello más importante, Avantgarde Music. El álbum fue un verdadero éxito de crítica especializada. En este trabajo continúan con su sonido ceremonial y de celebración de lo oculto pero ahora salpicado de rupturas de ritmos y algunas experimentaciones en la estructura de los temas y en la ejecución (atención a Liar Jubileum), se siente incluso algo progre, pero el espíritu obscuro sigue siendo el común denominador.

El último álbum de la banda ha sido Buried in Time, también editado por Avantgarde Music, en el 2004. Un trabajo más veloz y que abandona toda la experimentación a la que se expuso el grupo en Tolling 13 Knell. El resultado es un conjunto de temas enérgicos pero poco relacionados con los elementos que más le caracterizaron el pasado. Lamentablemente este es el disco que más difusión ha tenido. No es malo, solo que no da una idea exacta de lo que Mortuary Drape ha significado para el metal. Luego de este trabajo la banda se ha concentrado en lanzamientos más pequeños y recopilatorios, un en vivo y un EP en el 2011, y el año pasado un split con la banda noruega de black metal Shining.

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Sin embargo, pese a que discográficamente hay una evidente desaceleración de la banda, en lo que se refiere a conciertos estos no han perdido nada de su misticismo habitual y de su capacidad artística. Por ello, este 26 de abril en Lima (y 27 en Huancayo) no podemos perdernos de la oportunidad de disfrutar de una de las más exquisitas expresiones del metal, gracias al incansable Erick Neyra y su Austral Holocaust en Lima y War Peruvian Kult en tierras wankas, que no por ser menos conocida que muchos otros es desdeñable en su “FROM THE DEPTH OF 13 DRAPE” SOUTH AMERICAN TOUR 2014. En Lima el show estará flanqueado por los peruanos Evil Dawm y Morbid Slaugther. Hoy Mortuary Drape son Wildness Perversion y un grupo de de colaboradores más jóvenes como Daniel Cagnoto al bajo y Marco Binda a la batería entre otros más misteriosos ocultos tras iniciales. Se trata de una gran banda y de la ocasión de escuchar en vivo termas realmente poderosos y oscuros.