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Cuando los grandes desaparecen de escena y sus buenos trabajos no encuentran continuación, hay que volver la mirada hacia los “chicos” de los que el metal tiene legiones, y que la verdad, bien mirado, no son tan chicos. Un disco que me tiene enganchado desde hace una semanas es el último de los alemanes Scanner, The Judgement, un excelente trabajo de retorno después de más de 10 años de silencio.

Scanner pertenece a la segunda oleada de bandas de heavy metal alemanas que en los 80 asaltaron el mundo, cuando en realidad el foco de atención ya estaba en el thrash. Quizás eso contribuyó a su relativo desconocimiento general. La carrera de la banda comenzó en 1982 bajo el nombre de Lions Breed, con el que editaron un excelente debut en 1984. Sin embargo, optaron por hacerle reingeniería a la propuesta y bajo una iconografía y parafernalia de ciencia ficción (entre ciberpunk y space opera) retornaron con el nombre de Scanner en 1988. En aquellos tiempos, y con la alienación de Michael “M.A.J.O.R.” Knoblich en las voces, Wolfgang Kolorz a la batería, Martin Bork en el bajo, Axel “A.J.” Julius en la primera guitarra y Tom Sopha en la segunda, lanzaron el que es hasta el día de hoy es su mayor clásico, el Hypertrace, un trabajo que oído en la actualidad se inscribe en el power metal europeo tipo años 90, del cual es un precursor al lado de Helloween. Se trató de disco brillante, con portada Joachim Luetke (el mismo del Release from Agony, de Destruction), y con grandes temas como Terrion o Warp 7. Como ya dijimos, la atención focalizada hacia las tendencias más fuertes desde la segunda mitad de los 80 los soslayaron.
Sacanner - 1988

Scanner – 1988

Además, hay que tomar en cuenta que la banda adoleció de una gran inestabilidad en su alineación, sobre todo en el puesto del vocalista, lo que suele ser fatal en bandas de heavy metal de sonido clásico. Así, se puede decir que tuvieron casi un cantante diferente por cada disco y aunque mantuvieron la unidad de concepto en torno a la ciencia ficción y el estilo de la primera guitarra, lo de las voces llevó a debilitar la creación de una personalidad propia bien definida (incluso su último trabajo anterior, Scantropolis -2002-la vocalista fue una mujer, algo sin tradición en esa banda; lección: no todo cambio es posible). Y no fueron estos los únicos problemas. Pero vayamos al disco.
Hoy en día ¿quiénes son Scanner? Solo el guitarrista Axel Julius queda de la formación original y de los tiempos de Lions Breed y es básicamente su estilo de componer y ejecutar el único puente sonoro, felizmente aún reconocible, entre sus trabajos clásicos y este último disco. Los demás son enteramente nuevos y esta es su primera grabación bajo este nombre. En las voces está el vocalista de origen griego Efthimios Ioannidis (quien canta con la banda desde el 2003, pero recién ha grabado con ellos). En las guitarras está Andreas Zeidler (ex-Levamnon), Patrick Klose (Bright Guardians, ex-Dawn of Destiny, ex-Elmsfire) se hace cargo de la batería y Jonathan Sell, del bajo (ex-Incubus Dreams). Son bastante jóvenes en comparación con Axel Julius. Así que en realidad estamos con la continuación de un proyecto personal del guitarrista motor del nombre que ha reclutado a sus músicos para reencarnar su vieja banda con todo lo malo y bueno que esto suele implicar.

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Los temas, curiosamente, se desmarcan del sonido power que solían tener y se inscriben casi siempre en el heavy metal más fuerte, de impronta inglesa diría incluso, pero con los matices power que Julius le imprime en algunas partes y que se agradece porque permite reconocer a la banda como una continuidad con su propio pasado. Sin embargo se nota una aceleración evidente en casi todos los temas aunque hay un intento de no sacrificar la melodía, tan cara al power europeo. Lo más diferente creo es la voz, Ioannidis es mucho más radical a la hora de cantar que sus antecesores y aunque su tonalidad tiende a grave, cuando trata de alcanzar notas altas se le siente un aire a Halford (o quizás a Ripper) en sus buenas épocas con los Priest. Esta filiación con Judas se hace más evidente en el tema Warlord, que parece firmado por los británicos y que ya hubiéramos querido escuchar algo así en el Redeemer of Souls. Este tema de por sí ya justifica el disco, es un grande tanto en su espíritu como en su estructura, con cambios muy interesantes y, sobre todo, efectivos.

Los demás no se quedan nada atrás. Eutopia tiene un riff matador de esos que solo los maestros de los 70 y 80 dominaron (supongo que porque los crearon). El tema que da título al disco es también muy logrado, con una entrada con campanas que sin mayor trámite dan paso a una guitarra muy agresiva y a una percusión thráshica de esas que han endurecido bastante al heavy actual. Aunque las cosas no se saldan solo acá. Por lo menos dos temas más merecen ser mencionados. Battle of Poseidon, que tiene toda la épica que otros ya han perdido para sus temas y la efectivísima The Legionary, un poco más melódica y que me recuerda algo más sus viejos trabajos, pero que encaja muy bien como cierre del disco ya que Alternado medios tiempos relativamente suaves (muy a lo Maiden) con partes power muy aguerridas. No es ningún tema de relleno.

En resumen, se trata de un disco muy efectivo, excelente para los amantes del heavy clásico, el power europeo e incluso el speed metal, y, además una prueba de que cuando uno lleva el metal como convicción siempre encuentra la manera de exteriorizarlo y crear más metal para disfrutar, y si además se tiene bastante talento como en este caso, pues salen los buenos discos. Sirva en todo caso a la gente que no los conoce para explorar sus otros trabajos, la mayor parte del tiempo, dignos de mención. El metal no ha muerto, es aún grande y poderoso.

Video Promocional del tema The Judgment

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