Cuero Negro_0001

Desde que los medios técnicos abarataron costos y la capacidad adquisitiva de los viejos headbangers, hoy padres de familia con algún ingreso económico, ha mejorado, la escena ha empezado a reconstruir su historia a la búsqueda de dejar claras sus raíces y presencia en el devenir artístico del país. Así, varias bandas del pasado han recopilado en formatos y grabaciones más perdurables su, en general escueto, legado musical. Hemos visto a los Sepulcro, Hastur, Curriculum Mortis, Hadez y otros más recuperar sus demos, ensayos y maquetas, remasterizarlos con los programas actuales y lanzarlas en vinilo o disco compacto con una vocación de búsqueda de mayor trascendencia temporal, hacia el pasado, la historia, como al futuro, el porvenir.

A esta lista se suma uno de los compilatorios más emblemáticos de nuestra historia. Me refiero al Cuero Negro volumen 1 que se editó en 1990 y que fue una de las pocas palestras en las que se pretendió resumir lo que se estaba haciendo dentro del metal peruano. Por ello convocó a estilos que van del rock pesado al death metal temprano. Efectivamente, se trata de 11 cortes en los que aparecen propuestas tan disímiles entre sí como las de Mortem y Mazo, y sin embargo todas ellas enlazadas bajo la misma cultura headbanger en plena efervescencia aún en 1990.

Son cortes esenciales en el quehacer musical de una parte del rock del país entonces en una de las peores coyunturas de nuestra historia nacional. 1990 debe haber sido el año que tocamos fondo como nunca antes desde la guerra del guano y el salitre. Una hiperinflación que había rebasado el 7000 % anual, una lucha brutal entre el terrorismo subversivo de Sendero Luminoso y el MRTA y una respuesta no menos terrorista del Estado, una fuga masiva de los jóvenes de la clase media urbana, la más influida por el rock, y todas las carencias materiales consecuentes a semejante estado de cosas. No estábamos como para crear una sólida escena, solo algunos trallazos en una sociedad aplastada.

En ese contexto, unas pocas decenas de headbangers se debatían por sacar adelante sus proyectos. Cuero Negro, el esfuerzo editorial de Pino Risica y Oscar Reátegui, lanzó en 1990, por fin, un compilado en el que aparecía lo más granado de lo que el metal había logrado en el Perú. Hadez (2 temas), Mortem (2), Armagedon (2), Sentencia (2), Trauma (2), Sepulcro (1) y Mazo (1). En realidad, de los destacados de entonces solo faltaría Kranium. Ese cassette se convirtió rápidamente en un referente al constituirse en casi la única expresión accesible, para cualquiera, de esas bandas. Es cierto que algunas tenían demos en circulación, básicamente Hadez, Sepulcro y Mortem, pero de Mazo y Armagedón era imposible encontrar algo oficial. En todo caso, demos y ensayos por su carácter cuasiartesanal se movían en el restringido circuito under del metal local. Este compilado pretendía dar una mejor presentación y mayor circulación a dichas bandas, y creo que también se lanzó en el furor de darle algo más de presencia al metal en la escena rock del Perú.

Esta reedición, que Pino mismo me ha alcanzado, le hace justicia al material que contiene. La portada ha sido rediseñada para darle el realce que merece un trabajo como este; el libreto tiene collages de fotos de cada banda que la verdad remecen las emociones de quienes vivimos en aquella época, en la que todos aún éramos jóvenes. Pero sobre todo el material musical incluido es el memorable. La calidad sonora es dispar, pues la fuente de cada corte fueron las mismas bandas que gozaron de diferentes calidades en sus registros, aunque la remasterización ha realzado a todos a un mejor nivel.
Clash of the Titans peruanos, en el techo de Pino en 1990

Clash of the Titans peruanos, en el techo de Pino en 1990

Musicalmente encontramos mucha representación de lo que era lo más en boga en 1990 en las escenas metálicas en el mundo: death/thrash mezclados en diferentes proporciones. Tenemos por ello a Mortem, Hadez, Trauma y Sepulcro, pero también encontramos ejemplos del heavy metal más tradicional y arquetípico como son Sentencia y Armagedon. Aunque en mi opinión la palma se la llevan los Mazo, que con el tema Maldito, era el corte que más oía y estos días lo he estado haciendo sonar y sonar y preguntándome ¿cómo pudimos tener una banda como Mazo y dejar pasar su calidad e incluso sus cualidades comercialmente explotables para que un público más amplio los conociese? Así es el Perú.
Los otros temas que destacan son los de Hadez: Last Sign of Life y Caligula que me parecen los mejor producidos (aparte del de Mazo), y Sepulcro con Power’s Trace. Mortem se convertiría en los siguientes años en la banda más importante de nuestra historia pero acá debido a la producción no se les podía apreciar con todo su poder, igual Satan II y Mutilation Rites son dos grandes temas. Trauma sorprende a algunos, porque en los años noventa desarrolló una identidad acorde con el heavy metal clásico y no esta tendencia thrasher extrema que presenta, sin embargo en sus orígenes era así y posteriormente recuperarían este sonido ya en el siglo XXI. Los temas de Armagedon no llegan a oírse muy bien pero por años era lo único que había de ellos. La propuesta de Sentencia, tan clásica, estaba ya un poco fuera del interés dominante en el metal (que viraba rápidamente hacia las tendencias extremas sobre todo en América Latina) cuando se lanzó este compilado pero es técnicamente muy lograda. Poco tiempo después lanzaron en formato cassette su debut (y testamento porque no han sacada nada más en dos décadas) Hierro, también por Cuero Negro y que en mi opinión aún aguarda una reedición a esta misma altura.

La edición original

La edición original


Gran relanzamiento y ojalá tengamos pronto el Cuero Negro volumen 2 que también es de aquella época y es igual otra pieza de nuestra historia.