La noche del 19 de septiembre fue extraordinaria en el primer Rock and Heavy Festival que reunió a Mike Vescera, Tim “Ripper” Owens y Steve Grimmette’s Grim Reaper al lado de lo más representativo del heavy peruano tradicional antiguo y actual. Lo primero a destacar fue el enorme escenario adecuado para el movimiento de las bandas y digno de un festival de envergadura, que es la pretensión que tuvo este. El espacio tenía un techo alto que generaba la impresión de grandiosidad, se contó con dos baterías, al parecer igualmente implementadas, una al lado de la otra en paralelo y todas la bandas, nacionales y los artistas extranjeros, hicieron uso alternado de ambas. En el fondo del escenario se destacaba una pantalla gigante digital en la que aparecían los nombres de los artistas en luces muy brillantes e imágenes alusivas, lo que le daba más realce a las bandas. El juego de luces sin ser grandioso, estuvo muy a la altura del espectáculo y pudo servir de buen las actuaciones. Además hay que destacar que se procuró ser puntual con las presentaciones y el show comenzó bastante temprano, alrededor de las 7, suponemos que era por la cantidad de las bandas.

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Headbangers recién pudo llegar cuando estaba por comenzar la actuación del Loco Cervantes, como todos saben exvocalista de M.A.S.A.C.R.E cuando eran simple y llanamente Masacre. Ya habían tocado antes Cocaine Cowboys y Blizzard Hunter. El artista ofreció sus temas más antiguos, como Gitana, centrados en el sonido heavy más tradicional, así como algunos más actuales un poco más power melódicos de estilo europeo. A nosotros nos agrada más el sonido aguerrido antiguo. La actuación fue bien recibida. Sin embargo, un consejo que daríamos desde acá y desde el punto de vista del público, es que si el artista va a gozar de buena calidad de luces y buen tamaño de escenario, este debería preocuparse más por desarrollar una mejor presencia en el escenario que sirva de realce a la música, como por ejemplo un vestuario más impresionante o apropiado y no simplemente salir a tocar ataviado como quien va a ensayar. Así haría del espectáculo algo más llamativo. Es una idea.

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La siguiente banda en salir al escenario fue Armagedón que resultó ser uno de los puntos altos de toda la noche. Tocaron sus temas clásicos como Déjame soñar, Naciste del pecado así como otros no tan antiguos como El Flautista, todos sonaron brillantemente. Puro heavy metal tradicional. Aparte, el Lobo, conocido cantante de la banda, nos comentó que estaban enfocados en el siguiente disco pero que habían estado reformando la banda con integrantes nuevos y por eso la demora. En el escenario comentó que ahora recibían el auspicio de Nacho Pop, un auspicio es una gran cosa para apoyar a una banda. La gente reacciono bien y coreó los temas con mucha energía (qué diferencia cuando ya hay disco en el mercado y la gente puede oír los temas y aprendérselos y ser fan de ellos, es otra la recepción en los conciertos). Pese a que el show iba muy bien recibieron algunos apuros de parte de la producción para culminar debido a la hora.

Luego de ellos subió al escenario Mike Guerrero, el Tapping Ninja, sí nosotros también nos reímos con semejante nombre (hay cierta ausencia de percepción del ridículo en el metal), se trata de uno de los últimos guitarristas de Hirax, estadounidense de ascendencia peruana, que practica lo que se llama shred guitar, muy en la vena de Michelangelo Batio y que es del gusto de muchos headbangers. Ofreció una sesión bastante entretenida, eficiente y a ratos conmovedora de guitarra solista y virtuosa. Se deshizo en agradecimientos desde el escenario y se robó el corazón headbanger de la gente. Todos estábamos de muy buen humor.

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Después de esto se daría pase a uno de los pesos pesados del rock nacional, M.A.S.A.C.R.E. que fue como de costumbre saludado, sobre todo debido a su importancia histórica y que ofreció al inicio varios de sus temas de los 90, que han hecho que la comunidad headbanger piense que hace mucho que dejaron de ser una banda de metal. Efectivamente los primeros temas, debido a su disonancia con todo lo que veníamos escuchando durante la noche, fueron recibidos con bastante frialdad por la audiencia algo que el mismo vocalista señaló luego del tercer tema. Un grito de “toquen metal” fue una señal de qué era lo que estaba pasando. Acá tenemos mucho respeto por la trayectoria de una banda que ya lleva más de 30 años en los escenarios pero también es cierto que resulta difícil serle leal a una banda que altera su propuesta para acomodarse a los tiempos y sale del género solo para darse cuenta luego que ese nuevo sonido fue solo una moda. Quizás el precio por ser considerado en el cartel de todos esos Rock el parque, Vive Rock y otros sancochados sin criterio del panorama musical nacional hechos así para jalar a toda la gente posible sin importar si forman o no una comunidad, haya sido adocenar su estilo a una propuesta que en algún momento fue más masiva (fuera del metal). El asunto es que cuando tocaron sus temas más clásicos la actitud del público cambió. Simplemente a la audiencia headbanger no le gusta lo que ha hecho M.A.S.A.C.R.E. en los últimos años. Ofrecieron un tema nuevo, pero a partir de este no parece prometer demasiados cambios.

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Finalmente llegamos a los artistas extranjeros. El primero en subir al escenario fue Mike Vescera, quien se presentó al lado de los peruanos Blizzard Hunter quienes actuaron como soporte musical y lo hicieron muy bien. Vescera centró su actuación en temas que grabó con los japoneses Loudness e Yngwie Malmsteen. Se destacó entre otros, Soldier of Fortune (Loudness) y Seventh Singh (Malmsteen). A nosotros nos hubiera gustado escuchar más temas de Obssession (por lo menos High Treason) y de su época solista, aunque esta apenas y es conocida en el medio local. También y en memoria del gran Dio tocó Long Live Rock and Roll. La voz de Vescera estuvo en buen nivel sin sorprender demasiado, hoy en día se mueve más dentro de los agudos del falsete antes que en tonalidades más profundas. Sin embargo quien se robó el show fue el guitarrista de Blizzard Hunter quien haciendo gala de una técnica impresionante (a la que seguro le dedica muchas horas) pudo tocar los diferentes temas, incluidos los solos de Malmsteen. Mike Guerrero también acompaño en varios temas la performance de Vescera. Es necesario resaltar la capacidad de la banda acompañante, en particular del guitarrista Luis Sánchez quien ejecutó con solvencia y soltura los solos de guitarra tan complejos sobre todo los de Malmsteen con mucha admiración de parte de Vescera. Además el vocalista de la banda Sebastián Palma hizo voces de soporte muy bien definidas. Todos estuvieron muy bien.

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Luego llegó el turno de un viejo conocido por estos lares, Tim “Ripper” Owens el vocalista de extraordinarias dotes que reemplazó al metal god oficial del metal en los 90. En esta versión su show se centró en los temas de Judas Priest, pese a haber sido cantante tambien de Malmsteen. Comenzó su performance con toda la fuerza de Painkiller y luego continuó con temas como The Ripper (con su clásica pregunta “what’s my name?”) y otros de su época con la banda como One on One (casi la única audible del nefasto Demolition), Death Row y alguna otra más del Jugulator. El set fue matizado con una canción de su banda Beyond Fear, un extraordinario cover de Flight of Icarus de Iron Maiden (la tiene incluida en un tributo a Iron maidens, Numbers from the beast) y una genial versión de All the Fools Sailed Away del inmortal Dio. Con él también actuó de apoyo la banda Blizzard Hunter. Tim Owens felicitó a Sebastián Palma por su notable voz.

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Después de estos dos actos, quedaba lista la presentación de Grim Reaper versión Steve Grimmett. Su show estuvo centrado en el disco Fear No Evil, que toco al completo, pero no por ello obvió temas del See You in Hell y alguno del Rock you to Hell . Se le vio completamente entregado al show, junto con sus músicos de gira (la banda hoy en día solo cuenta como integrante fijo al mismo Steve Grimmet). Además de los clásicos Fear no Evil, Never coming Back o Rock and Roll Tonight, también se mandaron con un tema de Dio, el Don’t talk to strangers. Su presentación fue verdaderamente prolongada y pasó de la hora y media, bastante en contraste con Vescera y “Ripper” Owens, que no llegaron a la hora de show. Steve Grimmett se veía complacido, llegó a decir que ellos habían venido a patearnos el trasero pero que éramos nosotros los quer estábamos pateándoles el trasero a ellos. La gente “pogueaba” con los temas más conocidos (eso es curioso, no suele haber pogo en temas de heavy metal clásico) El último tema de la noche fue See you in Hell, que fue cantado junto a Mike Vescera que se volvió a unir al show, hubiera sido genial que se hubiera unido también Ripper Owens, pero no apareció, quizás ya se había ido.

Además de la noche misma, más allá de los temas y performances, que en realidad son intransmisibles mediante la palabra, es necesario resaltar el buen nivel que ha alcanzado la productora Danger Steel. Todavía recordamos por acá sus primeros shows cuando trajeron a Onslaught por primera vez hace tres o cuatro años atrás y que tocaron en un pequeño local, años después y luego de un prolongado y constante proceso de crecimiento pudieron la noche del 19 presentar un show de tan buen nivel. El escenario de primera, amplio y alto; el sonido bueno, mejor que el promedio, y una selección de bandas interesante que unía y trataba de balancear lo nacional con lo extranjero, creando a la vez un concierto coherente de heavy metal con un público objetivo muy claro y nada disonante. Además la organización reflejada en la puntualidad es algo para destacar. En lo que creemos que faltó hacer algo de más interés es en lo relacionado con el material del show puesto a la venta, en ese aspecto pa cosa anduvo pobre, salvo el bonito polo de Festival y el último CD de Obsession (2012), no había nada más de interés. En eso se pudo hacer algo mejor.

En cuanto a convocatoria, la verdad, no tenemos cifras oficiales, pero parece que se pasaron las 600 personas y eso en nuestra pequeña escena es alentador, pero debieron ser más. Un local limpio, un buen escenario y un excelente cartel a un precio accesible (s/. 80). Eso merece apoyo. ¿Qué nos falta? Pues además de más compromiso de parte de los headbangers, algo más de civismo no nos vendría mal. Acá creemos que la adolescencia ya le dejamos atrás hace muchos años, décadas, así que sería bueno que dejáramos de convertir cada show en un basurero de vasos de cerveza aplastados, botellas y otros desechos. Es verdad que no había tachos suficientes, pero no está demás procurar botar todo eso en un lugar específico. También es una buena costumbre orinar solo en los baños, que la organización se esforzó en colocar, y no contra las paredes del local. Lo que debe ser rebelde es la actitud, el espíritu, pero no hasta caer en la anarquía y el descontrol inútiles.

Estos conciertos sirven para fortalecer la identidad headbanger nacional. Felicitaciones, shows con este nivel de profesionalismo son un verdadero triunfo que ya necesitábamos.