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(Foto: AP)

Hombres sin mujeres, la más reciente obra del escritor japonés Haruki Murakami, ratifica en varios tramos el peso de su pluma, galardonada varias veces y en diferentes países del mundo. Aquí compartiremos un breve comentario sobre tres de los siete cuentos de la obra publicada por Tusquets Editores.

Se trata de relatos de diverso calibre que encierran personajes impredecibles y ricas situaciones que mantienen siempre en vilo al lector. El foco siempre apuntará hacia las mujeres y lo gravitante que pueden ser en la vida de uno (o de varios) hombres.

A diferencia de muchos de sus colegas contemporáneos, Haruki Murakami es capaz de conquistar lectores sin presentación previa. Uno no necesita leer sus grandes clásicos para terminar pegado de su última publicación.

Los relatos de este asiático experto en la cultura occidental son lógicos, comprensibles y apasionantes, siendo la clave no solo su talento para crear situaciones verosímiles, sino también la exactitud de sus traducciones.

En Drive My Car, un actor venido a menos contrata los servicios de una chofer mujer de evidente fealdad que logra cautivarlo con silencios y aportes efímeros, pero fundamentales. Los diálogos diseñados por el también autor de “Tokio Blues” son coloquiales y precisos.

El segundo relato es Yesterday, una fascinante descripción de una rara amistad entre varones. Todo va bien hasta que aparece Kitaru, la novia de uno de los protagonistas. Dueña de una belleza curiosa, la mujer se centra en medio de los personajes, creando un triángulo amoroso sumamente incomprensible pero divertido.

El devenir del cuento consume la respiración del lector a cada instante. La mujer otra vez más como factor clave de un relato, como figura fundamental de la vida.

Finalmente, debo decir que Un órgano independiente es también un muy interesante cuento. El protagonista (Doctor Tokai) es un cirujano millonario que se acuesta con decenas de mujeres sin llegar a sentir amor por ninguna, a pesar de su belleza.

“Tokai estaba convencido de que todas las mujeres nacían con una suerte de órgano independiente especialmente diseñado para mentir. El dónde, cómo y qué mentiras cuentan varía un poco, dependiendo de cada una. Pero en algún momento todas las mujeres han de mentir, incluso tratándose de tema serios”, dice el otro de los protagonistas del relato.

Curiosamente, el Doctor Tokai –gigoló empedernido e incapaz de enamorarse—pierde la razón por una mujer. Deja de lado su millonaria clínica estética y va en busca del amor que, sin embargo, esta vez le es esquivo.

Solo he comentado tres de los siete relatos de Hombres sin mujeres. El libro, publicado por la editorial Tusquets no tiene pierde y puede leerse en un par de noches sin problemas.

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