Uno de las obras más interesantes presentadas en la reciente Feria Internacional del Libro de Lima 2017 fue “Como si no bastase ya ser”, una antología de 15 relatos escritos por peruanas y seleccionados por la escritora y editora Nataly Villena Vega.

Radicada en Francia hace 18 años, Villena intenta mantenerse siempre ligada a la producción literaria en nuestro país. Esta vez, como antologadora puso el ojo en 15 narradoras peruanas cuyas edades y afinidades varían, pero que comparten un talento y sensibilidad bastante especiales.

Aquí nuestra entrevista con Nataly Villena Vega sobre su interesante antología publicada por la editorial Peisa y ya a la venta en las principales librerías de Lima.

-¿A quién está dirigida su antología?

A todos los lectores interesados en saber qué viene formándose en el Perú: literatura escrita por mujeres. Y quisiera destacar que este libro no existiría sin las 15 autoras y su trabajo. Es a partir de la lectura de sus relatos, y del apoyo de la editorial Peisa, que puede existir esta antología.

-Usted vive en Francia hace 18 años. ¿Qué es lo más difícil al intentar seguir la literatura peruana desde otro continente?

Lo más difícil es conseguir los libros, sin duda. Las obras difícilmente viajan, sin embargo, finalmente lo hacen, y los textos de mujeres más. Yo pienso que nosotras leemos más libros escritos por mujeres. Hay una apuesta personal por privilegiar textos que puedan reflejar voces que nos gustaría oír. Así que esta selección me ha permitido descubrir y redescubrir autoras de las cuales ya se había hablado desde hace mucho tiempo.

-¿Hay en París espacios para exponer la literatura escrita por peruanos?

París es un lugar particularmente interesante para cualquier viaje. Entonces, en cada viaje de cualquier autor peruano hay siempre una referencia o una recomendación que nos llega. Luego también allá hay un centro cultural (CECUPE) –que no es grande pero sí bastante activo—dirigido por una persona totalmente informada de lo que se produce en Perú. Y todos los años, entre enero y febrero, se realiza un café cultural peruano en el que se presenta una importante cantidad de libros de nuestros autores. Incluso algunos de ellos van. Esto es sumamente imprescindible.

-¿Cuánto cree que ha cambiado la literatura escrita por peruanas en los últimos 18 años?

Muchísimo. Cuando me fui las mujeres publicaban muy poco. Hablamos de publicaciones episódicas, discontinuas por varias razones. La primera era la económica: la inexistencia de editoriales pequeñas hacía que las grandes se fijen solo en autores ‘grandes’. Pienso que con el surgimiento de editoriales pequeñas, nuevos escritores han podido darse a conocer. Entonces, ya hay más autoras que pueden publicar más rápido y con mayor frecuencia. Y esto tiene un reconocimiento. Hubo gente que antes escribía sus textos en silencio, pero esta sinergia hoy permite una confrontación con el efecto del lector, una valorización del trabajo y también una reafirmación en la vocación de la escritura. Con los años estas voces incipientes se han consolidado, y si bien otras han desaparecido, creo más bien que esta no es una desaparición total. Me refiero específicamente a algunas de las autoras de la antología “Matadoras” de las que no se ha vuelto a escuchar pero eso no significa que no lo hagamos en el futuro.

-¿Y si hablamos de cambio de temáticas a lo largo del tiempo?

En mi percepción sobre la literatura escrita por mujeres siento que se ha ido saliendo del trabajo sobre el cuerpo. Había una reivindicación muy referida a este, a la liberación sexual como una de las primeras batallas. Pero con el tiempo esta ha cedido paso a otras reivindicaciones: la realización profesional, personal, la negación de ciertos condicionamientos sociales, como por ejemplo la maternidad vista como una obligación. Esto está relacionado con el cuerpo pero ya no de la misma forma que en el pasado. Y creo que esto corresponde también a los intereses del feminismo, algo que viene evolucionando con los años. Entonces, hoy entran temas mucho más globales y complejos.

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-Supongo que le quedaron algunas autoras fuera de esta antología. ¿A quién podría destacar?

Hubo una autora que se retiró de la antología. Pasa que como ella es novelista, este libro reúne relatos (cortos), así que también era difícil integrarla en el conjunto. Recomiendo su lectura: ella es Zoila Vega, una escritora arequipeña excelente.

-En la antología hay autoras bastante jóvenes como María José Caro y otras algo más experimentadas como Grecia Cáceres o Karina Pacheco. ¿Qué afinidades ha encontrado usted en autoras de tan distinta edad?

En toda selección siempre hay ciertas arbitrariedades. Mi antología incluye dos generaciones. La primera nacida entre el 66 y el 86. Pienso que esos veinte años pueden traducir el sentir de una época: el cambio del siglo, las modificaciones de nuestra sociedad. Y creo que estas autoras, así tuvieran mucha distancia de edades podían traducir el cambio social y político que ha vivido el Perú. Así que me parece totalmente legítimo haber reunido a autoras como Grecia Cáceres y María José Caro, que se ocupan de la relación amorosa, del condicionamiento social, de la transgresión. Estos les son temas comunes a ambas y presentan un tratamiento no excesivamente diferente.

-Usted dirige una página web de crítica literaria hecha solo por mujeres (Las críticas). ¿Por qué la fundó y cómo desempeña su trabajo allí?

Así es. Es una apuesta voluntaria y totalmente asumida. Criticamos libros escritos por hombres y mujeres. Y cuando digo crítica me refiero al sentido más noble del término: análisis, sustentación y lectura objetiva de un texto.

-¿Sintió que faltaba un espacio para las mujeres críticas literarias?

Exactamente. La crítica hace una mirada analítica de la producción literaria y esta también tiene una sensibilidad determinada. Hasta el momento la crítica ha sido ejercida mayoritariamente por varones. Existimos muchas mujeres doctoras,  especialistas en literatura, pero yo no encontré un espacio que las englobe o les dé una presencia grupal. Y eso me parecía necesario. En mi página web los libros elegidos son totalmente libres, pero por lo menos el 50% de las críticas están dedicadas a obras de mujeres. Así que si alguien propone una crítica de un libro escrito por un varón, nos deberá entregar otra de uno hecho por una mujer. Esta es una apuesta mía, totalmente feminista y militante para esta página.

-Si tuviera que pedirle a tres autoras que ustedes miran hacia arriba por su trascendencia y por la calidad de su obra, ¿a quiénes mencionaría? ¿Quizás Carmen Ollé?

Por su puesto, Carmen Ollé. Y en lo personal me gusta mucho el trabajo de Patricia de Souza y Pilar Dughi. Pero esa es mi opinión, estoy segura de que cada una de las autoras de esta antología tiene sus propias influencias y admiraciones.

-Hace veinte años las novelas o cuentos abundaban en ideas sobre maternidad, mientras que hoy más bien se reta a esa idea como paradigma de ‘felicidad’. ¿Cómo ha evolucionado en específico esta temática en los últimos años?

Hay un deseo de emancipación de muchas cosas, como por ejemplo del rol al que se nos quiere encasillar. Primero en la familia, que es el núcleo principal de la sociedad. En este territorio hay una presión para ser la madre ideal, la esposa fiel o el apoyo del varón. Y en casi todos estos textos las autoras lo cuestionan de manera sutil. Luego, ya en el ámbito de la sociedad, la mujer ya no tiene ese rol pasivo y hoy es emprendedora, se preocupa por tener una situación económica estable. La maternidad o tener una vida de pareja ya no es indispensable. Y con esto último va la libertad de vivir nuestra sexualidad como nos plazca.

-Usted también es editora y acaba de trabajar en “Las orillas del aire”, la última novela de Karina Pacheco. ¿Los editores deben tener una sensibilidad especial o cualquiera puede desempeñar esa función?

Para ser editor se precisa de un gusto desarrollado. Primero debes tener la posibilidad de leer mucho, eso es importante. Luego está la capacidad de abstraerte del texto y percibir la sensibilidad que lo domina. Eso no es fácil pero puede conseguirse con el tiempo. Sin embargo, debo decir también que un editor no es todopoderoso. Hay algunos textos más difíciles que otros, por ello es importante entender la singularidad del libro con el fin de potenciarlo y no apagarlo.

-Sigue repitiéndose que los peruanos leemos poco. ¿Coincide con esto?

Creo que se lee más. La existencia de editoriales independientes permitió una producción mayor, lo cual genera una mayor curiosidad. Sin embargo, no se lee suficiente, eso está claro. Pero sí se avanza en la lectura y uno nota un interés mayor, por ejemplo en la reciente FIL Lima 2017 he visto una cantidad enorme de gente, salas llenas. Yo tengo una visión bien positiva de lo que está pasando. Nos falta mucho pero no estoy desanimada en absoluto. Solo falta estimular la lectura de distintas maneras: el Plan Lector, las iniciativas personales o empresariales de los mismos escritores, el trabajo de las páginas web también. No estamos en un territorio dormido. Y también la economía ayudará a que se pueda comprar más libros. La estabilidad financiera ayuda a que uno se despreocupe de lo urgente y se dedique a la literatura, que lo es, pero que muchos no la consideran vital como comida, el techo u otras cosas.

*SOBRE EL LIBRO
“Como si no bastase ya ser” incluye relatos de Katya Adaui, Grecia Cáceres, María José Carlo, Irma del Águila, Karina Pacheco, Claudia Salazar, Jennifer Thorndike, Alina Gadea, entre otras.