“Bueno, Cristina hoy ha llegado el día en el que te voy a enseñar a manejar. Sé que recién tienes 16 años y te faltan dos para que puedas obtener tu licencia, pero bah, no te puede hacer mal saberlo desde ya. Este es el timón, esta es la palanca de cambios. Primera. Segunda. Tercera. Cuarta. Quinta. Retroceso. Esos de abajo son el embrague, freno y acelerador. Así que nada. Con esta llave lo enciendes (gira la llave, enciende el motor) y empiezas”.

Ese pequeño relato resume muchísimos momentos de mi vida y crianza. Mi papá es un hombre cariñoso y paciente, pero siempre me animó a experimentar, aprender por mí misma y ser una persona independiente. Una de las cosas que más le agradezco es que me metiera el bichito por manejar.  Apenas cumplí 18 años saqué mi brevete, cogí mi volkswagen rojo y le perdí el miedo a las combis asesinas y el asqueroso tráfico limeño.

Pero lo que nadie me había dicho es que afuera de mi burbuja existía una triste realidad: las mujeres al volante somos un “peligro constante”. Así es, me choqué con todos los estereotipos e insultos que recibimos solo por el hecho de ser mujeres. OEEE,QUÉEE LES PAAASA! fue mi primera reacción. Sentí una impotencia inmensa al percatarme de que las mujeres habíamos sido encasilladas injustamente -a mi parecer- como malas conductoras.

Pero luego me di cuenta de que estos estereotipos no solo se encuentran en el ámbito automovilístico. Que levante la mano la mujer que no ha recibido el típico comentario de “seguramente estás en tus días” o “qué mal se ve que una chica beba mucho”.  La lista es larguísima: manejamos mal, somos lloronas, nos encanta ir de shopping, solo tomamos traguitos con sombrillas y siempre esperamos que los hombres nos inviten. Bueno pues, yo creo que esos son solo estereotipos, que en la realidad las mujeres somos muchísimo más.

Hace poco más de un año inicié una página en Facebook con frases, que en medio del típico chongo, intentan romper con esos estereotipos. Aquí mi favorita…

Sí, me encanta la chela también.

Ahora estoy intentando llevar ese proyecto digital a la vida real y relatar experiencias en donde las mujeres rompen con todo lo que se les ha dicho que deben ser.  Este blog trata sobre la persona que se está forjando, mientras intenta coger bien fuerte el volante de su vida. Si quieren seguirme, debo avisar que soy una chica que come bien taipá y que, como buena hija de un excorredor de autos, cuando manejo me transformo. Así que pongo primera y, mientras suelto el embrague lentamente, piso el acelerador…

También pueden leerme en www.facebook.com/soymujeralvolante