¿Alguna vez has escrito resoluciones al iniciar un año nuevo? ¿Las has cumplido? ¿Te aburriste al primer mes?  Esto último puede ser porque no las escogiste bien. Elegiste una que no dependía exclusivamente de ti o no aplicaste la regla “ser, pensar y hacer”.

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Conversé con Margie Espinosa, profesora de psicología del consumidor y terapeuta en Moksa sobre cómo crear resoluciones y cumplirlas. Me dio estrategias que enumeraré  a continuación:

1) Elige solo tres:

Siéntate, tómate un tiempo para ti. Piensa en los objetivos que quieres lograr este 2018. Escríbelos en una lista a mano. Hacerlo a puño y letra le da un valor especial. Una vez que la tengas completa, tacha los que no dependen solo de ti, son irreales (casi como sueños) o no te traen felicidad. Escoge solo tres (o no más de cinco). Estos deben ser realistas, sostenibles en el tiempo y que traigan beneficios para ti. Filtra bien para que luego no los arrastres a los siguientes años.

“Las metas deben ser de corto o mediano plazo porque si no se convierten en una lista de pendientes”, aconsejó Margie Espinosa.

Ejemplos:

- Viajar a Rusia este invierno X

- Ahorrar el 30% de mi sueldo y viajar a Rusia en diciembre ✓

2) Ser coherente:

Se debe ser coherente con el objetivo. Es decir utilizar la regla del ser, pensar y hacer para lograrlo.

Ejemplos:

1. Reducir mi consumo azúcar refinada X

- Siento que el azúcar no genera beneficios para mi salud.

- Pienso e interiorizo que el azúcar genera enfermedades a la larga.

- Me ofrecen galletas o pasteles y las como.

2. Reducir mi consumo azúcar refinada ✓

- Siento que el azúcar no genera beneficios para mi salud.

- Pienso e interiorizo que el azúcar genera enfermedades a la larga.

- Hago todo lo posible para no consumirla más.


3) Poner la meta en un lugar visible:

El ser humano aprende por repetición. Espinosa menciona que para poder convertir algo en un hábito se debe leer, repetir o hacer 21 días seguidos. Para poner tener presente tus resoluciones, ponlas en un lugar visible. “La mente hará suyo ese objetivo si se lo mostramos todos los días. Además, debe ser escrito a mano. Es una forma de fijarlo”, indicó Margie.

Ejemplos:

- Escribirlo en una agenda que casi no uso X

- Ponerlo en el espejo de mi dormitorio ✓

- Ponerlo en la refrigedadora para verlo cuando vaya a desayunar ✓

 

4) De pequeño a grande

Es muy difícil cambiar los hábitos de la noche a la mañana. Para poder ver las consecuencias positivas de las resoluciones que hemos planeado, lo ideal es empezar hacerlo poco a poco, recomendó Margie. Estos resultados nos animarán a seguir trabajando por lo que deseamos. Además, aconsejó celebrar los pequeños triunfos para seguir motivándonos.

¿Qué pasa cuando no puedes lograrlo?

Cuando uno hace metas y se da cuenta que se está siendo muy difícil alcanzarlas, por más que se tuvo el tiempo necesario para hacerlas y no ocurre nada, se convierte en una meta frustrada. Estas desencadenan en diferentes tipos de reacciones como angustia, estrés, castigos, etc. Esto pasa cuando uno se propone una meta poco realista o se necesita más tiempo para lograrla. No un año sino dos o tres.

Antes esto, Margie recomienda, cambiar la meta por una inferior. Por ejemplo: viajar a París en noviembre. Ahorraste, trabajaste horas extras, sin embargo, no llegas al dinero necesario. No te frustres. Cámbialo por ahorrar para viajar a París a inicios del 2019.

“Si haces una meta inferior, no es porque no puedas o no tienes la suficiente fuerza de voluntad. Quizás, el escenario no te permite”, comentó la terapeuta de Moksa.

Mis primeras resoluciones

Yo, al igual que muchos de ustedes, nunca he preparado resoluciones o metas para un año nuevo. Sí las he pensando pero jamás, tomé un lapicero y pasé minutos intentando hacer una lista.

Estas son mis tres resoluciones que harán que me sienta más feliz o más sana en el 2018:

1 . Reducir mi consumo de azúcares y harinas refinadas.  (De 7 a 2 días)

2. No usar taxis a menos que sea necesario, y así poder ahorrar.

3. Hacer ejercicio al menos tres veces a la semana.

Consejos extras:

- No importa si las escoges y escribes el 31 de diciembre o el 20 de enero. Lo esencial es que una vez que las tengas, empieces a realizarlas.

- Nunca una meta es pequeña o muy grande para lograrlo. Solo deben sean realistas.

- Hacer metas que te hagan más feliz de lo que ya eres.

- Si lograr cumplir las tres metas en los primeros seis meses del año, te vuelves a sentar y piensas en otras que quisieras hacer.

Espero la información les haya servido. ¡Feliz año nuevo! Que tengan mucho amor, salud y éxitos.