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Vacas caminando sobre “lagos” de excremento y terneros llorando en jaulas, en donde no pueden moverse y mordiendo baldes desesperados debido al estrés. Estas son solo algunas de las prácticas que constituyen maltrato animal que encontró la asociación de defensa de los derechos animales “Proyecto Libertad”, al investigar granjas para producción de leche que abastecen a dos de las empresas más conocidas de venta del producto.

Un total de 200 vacas reunidas en los locales que fueron grabados con una cámara, ubicados en Carabayllo y en el distrito de La Quebrada en Cañete, sufren lo impensable para que la leche o sus derivados puedan llegar a las mesas de los peruanos.

Gerardo Berdejo, director de investigaciones de Proyecto Libertad, refirió que estas vacas no solo están obligadas a vivir entre sus heces toda su vida, sino que además son separadas violentamente de sus hijos al día siguiente del parto, causándoles a ambos un terrible sufrimiento. Luego, los terneros son confinados durante cuatro meses en jaulas de apenas un metro por dos, donde permanecen las 24 horas del día sin poder moverse, situación que les causa tanto estrés que muerden la madera y los baldes que sirven para alimentarlos.

“Hemos visitado más de cinco veces esas granjas y los baldes siempre estaban vacíos, nunca tenían comida o agua. Los terneros lloran sin parar y tosen porque apenas los cubren unas telas delgadas y rotas que no los protegen del clima. Lo que más nos impactó es que nunca dejan de llamar a su madre”, refirió.

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Según indicó Berdejo, todas estas condiciones violan las normas exigidas por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), a la que está adscrito el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa), del Ministerio de Agricultura y Riego, ente regulador en el Perú en materia de Sanidad Agraria, Calidad de Insumos, Producción Orgánica e Inocuidad agroalimentaria. Lo que la OIE señala es que un animal experimenta bienestar cuando está sano, cómodo, bien alimentado, seguro y no padece sensaciones desagradables como miedo, dolor o desasosiego y es capaz de expresar comportamientos importantes para su bienestar físico y mental. El Senasa no fiscaliza el cumplimiento de dichas condiciones.

“Toda esta información nos la proporcionaron los mismos encargados y corrobora lo que se sabe de este tipo de industria cruel. Un vaca en libertad puede vivir hasta 25 años, en estas granjas solo les permiten vivir hasta los 7 años, luego las matan porque están enfermas y agotadas producto de que han sido explotadas para producir leche, finalmente venden su carne, es decir, el animal fue víctima del consumo humano desde que nació hasta que lo mataron”, dijo el vocero de Proyecto Libertad.

A todo esto se suma que las vacas sufren el corte de los cuernos sin anestesia para poder “manejarlas”, más adelante son “inseminadas artificialmente” introduciéndoles una cánula (objeto alargado similar a una jeringa) para preñarlas. Tras el parto son medicadas constantemente para que no desarrollen enfermedades como mastitis, es decir, para evitar que la leche que ya no bebe el ternero -debido a la separación- se convierta en pus.

Estos hallazgos son parte de la investigación titulada “Los bebés olvidados: Granjas de leche”, que la asociación Proyecto Libertad desarrolló durante cuatro meses para revelar las prácticas crueles a las que son sometidas vacas y terneros con el único objetivo de satisfacer la demanda de productos lácteos. La campaña va acompañada de un llamado a la ciudadanía para que se unan a la solicitud para poner fin al sufrimiento de vacas y terneros, firmando una petición en el sitio web http://www.proyecto-libertad.org/granjasdeleche/  que está destinada a las autoridades encargadas del tema.

 

“El vínculo entre madre e hijo que existe en estos animales es tan fuerte que la separación les genera una gran angustia a ambos, tanta, que hay casos de vacas que han recorrido kilómetros para intentar reunirse con sus terneros. Consumir leche y sus derivados no es necesario para el ser humano ya que las mejores fuentes de calcio son vegetales como la espinaca, el ajonjolí, las algas marinas y el brócoli, de hecho somos los únicos mamíferos que toman otra leche luego del destete. Lo que queremos es que las personas sepan que al consumir lácteos causan mucho dolor y eso no es justo para nadie, la buena noticia es que pueden evitarlo de manera fácil haciéndose vegano”, finalizó.

Si desea firmar la petición puede hacerlo en este link.