messi

Hoy no me gustaría ser Messi ni con todos sus millones encima. Palabra. Lo hacen puré todos, los argentinos, sus periodistas mucho más, claro. Lo aborrecen hoy tanto que si les preguntan: “¿Messi o Pelé?” van por el brasileño y hasta lo cargan en hombros de todas maneras. Aunque para ellos, obvio, el mejor es Maradona, con todos sus aderezos, con todos sus artificios, con mano, con nariz, completo como era. Porque ganar como sea, es preferible a perder como siempre.

Para mí el mejor de la historia seguirá siendo Messi, aunque haya perdido tres finales, aunque digan que es solo ‘jugador de club’. Será muy de club, quizá, pero 58 goles marcados con la selección argentina a los 29 años, superando a todos, Batistuta incluído, cuentan. Y eso que “no tiene personalidad”, según dicen, que ‘arruga’, que llora, que tiene que ser levantado del piso como ayer tras desplomarse por un penal errado. Es preferible que en una cancha te tomen del brazo tus amigos para darte ánimo y no una enfermera para que no te escapes del control antidopaje o cambies el ‘tubito’. Eso sí sería una vergüenza.

Comparar a Messi con Maradona no se puede, en eso coincidimos todos, nos separan los pequeños detalles. No se puede, pero porque estamos hablando de un jugador con 2 años de apogeo frente a uno que hace una década deslumbra de manera casi cotidiana, y entonces lo habitual se hace costumbre y la costumbre siempre termina por dejar de ser apreciada. “Hasta la belleza cansa”, dice la canción.

Hace bien Messi en renunciar. “Ya lo intenté mucho, no es para mi”, acaba de decir y se valora. Es un ejemplo de sensatez aunque bueno, acá en Perú lo intentan como hasta los 45 más o menos. Es campeón mundial Sub 20, olímpico, con eso acá podría seguir intentando tranquilo, debió ser peruano tal vez, acá exigimos alcanzar objetivos más sencillos y con los dos títulos que él tiene sería suficiente para ponerle nosotros la estatua en Palacio. Pero hay equipos tan lánguidos como este Argentina de su tiempo (el 86, había un Ruggeri o un Batista al menos, dos tipos que te partían la canilla, líderes alternos si los muebles se estaban quemando) que un genio solo podría ponerselo al hombro quizá con un ‘café veloz’ encima. Y Messi es más que un crack en la cancha, es un tipo impecable, diáfano. Es verdad lo que dice, esto “no es para él”.