A que sí. A que muchos de ustedes juraron a ‘priori’ que Ecuador nos goleaba porque a esta selección sin sus referentes le tiene menos fe que la ‘Vero’ al próximo gobierno. Bueno, fue un empate que, de seguro, igual lo decepciona si es que está soñando con el título de la Copa América, tenemos tantos ganados con nuestro equipo habitual que uno ya se acostumbra a ser exigente.

Pero más allá de los resultados coyunturales, hay conclusiones importantes.

Contra todas las profecías, este equipo compite. Los jugadores que lo integran, representantes de un fútbol local calificado poco menos que ‘minusválido’ por algunos, no son tan limitados como los pintan. Hay gente que nos metió en la cabeza durante largos años que si no están los veteranos que juegan en Europa, seremos a nivel de selección la expresión de un fútbol en estado larvario. Para esas personas es preferible perder seguido con los ‘eternos’ que probar con los emergentes. Y si estos, como ahora, ganan o empatan, es que los rivales o son un puñado de náufragos o no nos tomaron en serio. Realmente si por algunos fuera, Burga debería seguir de presidente y Pizarro junto a Vargas deberían proyectarse para Qatar 2022.

El equipo podría mejorarse. Hay elementos como Carrillo o Ascues que no están por su inactividad, pero califican en el perfil actual: son jóvenes y van a jugar este año en clubes estelares de Europa. Por otro lado, hay cosas que son perfectibles. De hecho, yo creo en esta selección con sus ‘muertos y heridos’, no es que todos me parezcan desbordantes de calidad, hay ‘carne con hueso’, seguro que sí. Ramos, Revoredo, por ahí alguno de los arqueros, distan de ser mis apuestas personales, por ejemplo, pero ¿qué se hace?, uno entiende que ser buena persona también abre oportunidades en la vida. Por lo demás, muchos quisieran ver jugar también minutos, al menos, a Da Silva, Benavente, Corzo, pero es evidente que al entrenador este cambio psicológicamente le cuesta más que tirar un concepto táctico detallado en la conferencia, ya el que alternen los mencionados, es quizá pedirle demasiado. El que la selección se haya renovado fue idea de Oblitas, eso ténganlo por seguro. El ‘Tigre’ quería a ‘los mejores’, lo dijo apenas perdimos con Uruguay en las Eliminatorias.

El técnico no es perspicaz. Ya es sabido que Gareca en situaciones imprevistas durante un partido tiene para reaccionar menos presteza que la ONPE. Ahora ante Ecuador cerramos el primer tiempo arrinconados, 2-1 a favor, pero con un gol de descuento sobre la hora. Y en el segundo tiempo, esperó el empate apenas empezando para recién hacer un cambio. De los asistentes no esperemos mucho tampoco, no sean malos. Ante Brasil uno supone que lo lógico sería bajar a Tapia de central junto a Rodríguez por un tema de jerarquía, y sumar de ‘6’ a Balbín o Yotún. Corzo tendría que debutar como lateral derecho salvo que haya sufrido intempestivamente algún problema de sensibilidad en las dos piernas. Si es solo en una, por favor, que juegue así nomás.

No hay que plantearnos objetivos cualitativos inmediatos. Yo sé que algunos cruzan los dedos para que Brasil nos trate como a Haití y así llorar por los ausentes. En cualquier caso, pasar no debe ser el objetivo para encontrarle sentido a este experimento, Rusia 2018,-menos, ahí ya todo está dicho, ‘game over’. Simplemente, la idea debe ser competir, mejorar, pero solo por un instinto de superación. No es: “Ah, con estos tampoco vamos a ir a Rusia, entonces no sirven”, esto no es ‘mundial o muerte’. Una reflexión: a Brasil no le ganamos un partido oficial desde 1975. A Ecuador solo se le ganó una vez en torneos desde 1977. ¿Es justo que la selección de los ‘ninguneados’ tenga que ganarle a ambos en su primera prueba para decir que sirven? Este paso lo debimos dar hace tiempo, estoy convencido que al menos no tendríamos solo 4 puntos de 18 en la Eliminatoria. Muchos años perdidos y cuántas opiniones confundidas, ¿verdad?