ruidiaz

Para los que creemos en el recambio de la selección –que por cierto fue más tardío que la llegada del voto rural a la ONPE- el triunfo ante Brasil en Copa América es una satisfacción indescriptible. Después de tanto tiempo perdido, derrotados una y otra vez con nuestros ‘insustituibles’, comprobar que la renovación con competitividad es posible, dejando de lado los ‘mitos’, ya por sí solo es un logro. Clasificar eliminando a un ‘gigante’ (por historia, no por actualidad), apenas una ‘yapa’. Y lo hicimos con 9 titulares del medio local. Claro, el viernes ante Colombia esta historia puede terminar y ahí bailarán en un pie todos esos que nos dicen: “Tienen que jugar los de afuera, no hay otros” o “¿Viste? ya nos devolvieron a nuestra realidad”. Hay conclusiones evidentes aún antes de saber cómo termina Perú en la Copa. Aquí algunas:

El problema mayor es nuestro complejo de inferioridad futbolística. No es solo del jugador, que es quien más lucha por superarlo (ante Brasil el primer tiempo, parecíamos Haití. En el reinicio, fue otra cosa), es de los hinchas, de los opinantes, de quienes se resisten al cambio por temor o por interés: “Noo, ese no puede estar, si es de la San Martín, juega acá”, o “¿Y si no vienen los de afuera, a quién vas a poner?”. Nosotros no tenemos ‘mega-estrellas’, ni acá ni afuera, y jugamos hoy la clasificación al mundial con tipos que tienen hasta cinco Eliminatorias encima y en la mayoría de los casos nunca rindieron en la selección. Ojo, al mundial no vamos a clasificar, estamos liquidados. Cuatro puntos de 18. Además, ahí vuelven los ‘habituales’. Eso es más fijo que una requintada de Chale a la prensa después de una derrota.

El tener una liga local horrenda, no hace a todos sus jugadores limitados. Eso es ‘verso’. Cuesta encontrar los presentables, pero los hay, y en muchos casos se van a retirar sin pasar por la selección solo porque tuvimos a algún ‘crack’ en su puesto que venía de afuera o porque no tuvieron un empresario hábil que los saque al exterior. Porque acá el que sale, ya es automáticamente ‘bueno’. Una mentira. Hay futbolistas que juegan o jugaron en Europa -sin suceso, obviamente- que son impresentables, y que pasaron no brevemente por la selección. El convencernos que con jugadores locales se puede, facilita la opción de que se junten a entrenar más seguido. Además ellos, los ‘ninguneados’, siempre quieren estar, los otros solo cuando les conviene: cuando están buscando nuevo o mejor club y hay que mostrarse, o cuando ya envejecieron, ahí quieren venir siempre. Si no los llaman, hasta se molestan. Flores, Corzo, Ruidíaz, Vílchez, Trauco, son realidades, no espejismos. Si a algunos les duele, Dencorub.

La Copa América sirve siempre para probar. Sobre todo cuando no hay capacidad para conseguir buenos amistosos. Nosotros fuimos a las anteriores a ganarla, un absurdo. Logramos terceros lugares yendo con todo ante rivales que iban justo a eso, a probar jugadores, y les ganamos, claro. Cuando viene ‘la de de veras’, las Eliminatorias, que son la verdadera Copa América, nos matan, se ríen de nosotros los pobrecitos que nos creímos el cuento. Esta vez fue al revés. Fuimos con un equipo renovado, con los ‘bambas’ para algunos, y nos tocaron rivales que alinearon lo mejor posible (salvo lesionados). Y no nos fue mal. Esto debió ejecutarse hace años, pero los entrenadores que vinieron nos hicieron mucho daño, porque solo piensan en el premio por ganar, y para eso van con las ‘figuritas’, siempre. Gareca también lo hizo hace un año. ¿Que hay jugadores que deben volver? Seguro que sí, Carrillo, Ascues. También algún veterano quizá, pero con jerarquía, que haya cumplido en la selección. Claro, siempre que tenga equipo.

Oblitas es parte de este avance. Sabemos que él hace un año deseaba llevar a la ‘Centenario’ a una Sub 23 dirigida por Ahmed, algo que Gareca no compartía. Hasta antes de la última fecha doble, iba el plantel ‘habitual’, por pedido del técnico. Después de la fecha doble, una fórmula mixta, ni Sub 23, ni los ‘eternos’. Cuando estábamos perdiendo 0-2 con Venezuela con todas nuestras ‘estrellas’ y Gareca, ya como despedida, mete a la cancha a Ruidíaz y Polo, y se empata, se empieza a germinar esto. Cuando perdemos en Montevideo, y Gareca dice: “A la Copa también iremos con los mejores”, le dicen que no, que hay que replantear. Llevamos 5 partidos con el ‘replanteo’, invictos. Cuando se goleó a Trinidad y Tobago, era: “Le ganamos a unos bomberos”, ganando a El Salvador: “Nos estamos engañando”, a Haití: “Faltó jerarquía para golearlos”, se empató con Ecuador: “Los agarramos mal parados”. Le ganamos a Brasil: “Ellos debieron ganar”. Si el viernes perdemos con Colombia, será: “Se nos acabó la suerte”. Claro, volvamos a lo mismo entonces, qué risa. Cómo duele, ¿no?