gareca

Los peruanos aficionados al fútbol somos singulares, exclusivos, tenemos un optimismo ‘recargable’, yo sospecho que de manera solar o algo así. Por ejemplo, en marzo, veníamos ya bastante aporreados con las tortuosas Eliminatorias y, encima, sacamos un punto de seis. Había consenso: “¡Adiós mundial!”. Claro, como suele ocurrir después de un receso prolongado –fueron 5 meses esta vez- sin mediar un solo partido más de dicho torneo, resulta que ya ahorita tenemos opciones de nuevo. Asumo que nuestra condición de afiliados a Conmebol nos está sumando mensualmente ‘puntos bonus’ en la tabla, o sino, algo raro está pasando. En fin, más allá de esa conmovedora muestra de entusiasmo, estamos en el umbral de una nueva fecha doble, y hay algo inusual por destacar.

Con la nueva convocatoria hecha, Gareca quebró los atavismos que lo envolvieron a él y a varios antecesores suyos en el cargo. Se rebeló emocionalmente frente a los ‘referentes’, a los que antes parecía necesitar como la cuerda al trompo, como el trampolín a la plataforma. ¿Y saben una cosa? Me parece perfecto que lo haya hecho. Tardío, extemporáneo, extraño, pero ya impostergable. Teníamos convocados que eran un abuso, por ejemplo, un robusto exponente que se ponía la camiseta y en su cuerpo parecía licrada. Otro ‘histórico’ que advertía de su continuidad. Y no hasta cuando el técnico quiera, para nada, sino: “hasta que las piernas le den”, o sea le bastaba con caminar nomás y seguía viniendo. En fin, prefiero no dar detalles no quiero poner en evidencia a los aludidos. Ya no están, ellos y algunos más.

Era ahora, sino, ¿hasta cuándo esperábamos? ¿Hasta que Becerril y la Huilca se junten para apadrinar algún comedor popular? Gareca parece haber doblegado el ‘Síndrome de Estocolmo’ que lo dominaba, ese conflicto psíquico por el cual el secuestrado se enamora de sus captores. Él lo estaba de sus ‘emblemáticos’. Para él, eran ellos o nada, los llamaba con afecto: ‘los mejores’. El amor es así, ciego y sordo, por eso en la Copa América adonde no los llevó a regañadientes, deslizó en EE.UU: “Otros vinieron con los mejores, nosotros no”. Ya se imaginarán cómo se habrán sentido los reemplazantes, más impotentes que el Puma cuando le dijeron: “Te hemos traído videos de Emelec”.

¿Empezó un proceso?

No me tienen que parecer todos buenos, igual estoy conforme con los convocados actuales, ganen, pierdan o empaten los partidos de esta fecha doble y todas las que vienen, siempre que se mantenga esta política de ‘sinceramiento’. Porque tampoco puede uno confiar así nomás, ya muchas veces jugaron en Videna con nuestros sentimientos. Es que hay ex seleccionados que parecen salidos de la mente de Wes Craven, uno cree que ya pasaron a mejor vida y de pronto, ¡zas! regresan a la pantalla. Hubiera sí considerado aún a Farfán (si estuviera en actividad) porque me parece que a nivel selección es el mejor futbolista que nos dieron estos aciagos últimos años. Y a Carrillo, tal como está hoy, porque nos soplamos su interminable maduración con la blanquirroja, era como ver a Coco Bazán a nivel selección (comparación ‘a escala’, no se desmayen), y justo cuando empezó a mejorar, ya no lo tomaron en cuenta. No es justo, ¿dónde está el premio a la resignación del hincha que soportó su peor versión?

Más allá de eso, con ellos, sin ellos, con los otros, trayendo a Lapadula, con tres extraterrestres nacionalizados, igual a este mundial no vamos a ir. ¿Estará claro eso? No teníamos opciones al empezar, menos ahora: Llevamos 4 puntos de 18, no le ganamos a Venezuela en Lima, no se pasen, seamos serios. La cosa, para todos los que mueren por llegar a un mundial, es intentar ir a Qatar, y para eso, en este proceso teníamos que deshacernos pronto, no recién ahora, de todo lo que no sumaba, los híper-trajinados, los mega-desarreglados, los súper-oportunistas, esos que se ‘borran’ de ciertos partidos a punta de buscadas expulsiones y amarillas acumuladas al cálculo. Hay al menos una insinuación de buena voluntad al respecto. Apoyemos eso, insuflemos de valor al ‘Tigre’.

Ayudemos a evitar la recaída

Quizá ahora sí estemos empezando el proceso que debimos iniciar apenas llegó Gareca. Tal vez. Pero de todos modos esperaría unas tres fechas más para convencerme de que no es un espejismo, en una de esas se asusta. Porque también puede ser que perdamos los dos partidos con Bolivia y Ecuador y hagan una marcha para que vuelvan los ‘habituales’, así somos: primero “que se vayan”, perdemos, y “que regresen”. Ya hay algunos que dicen que Gareca con esta decisión de no llamar a los ‘referentes’ nos está sacando del mundial. Claro, si estamos a medio pasito. Delirante.

Por eso esta vez, voy con Gareca, quiero creerle. No se trata de ‘apoyar’ a la selección como exigen siempre algunos ‘cursis’, los periodistas no somos relacionistas públicos, no estamos para dar ‘hurras’ ni ‘hacer la ola’. Pero sí para respaldar en cualquier ámbito no solo en deportes, causas nobles. Y depurar la selección tras una sucesión de técnicos pusilánimes que se negaron a ello para asegurar su propia estabilidad, lo es. Gareca al menos ‘se liberó’, o lo intenta, dejemos de soñar con Rusia-2018, ayudémoslo a evitar su recaída.

NR: Este post fue escrito antes de la convocatoria de jugadores locales, con el conocimiento sí, de los jugadores llamados desde el exterior.  Tampoco es que ‘Peñita’ o Quina me parezcan una maravilla, pero falta filtrar, son 32 convocados.