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En unas tres semanas, se viene otra fecha doble de Eliminatorias por disputar y aunque todos dicen haciendo muecas: “Ya no tenemos nada que hacer”, bien sabemos que esa frase se pronuncia solo para no quedar mal porque sino, los que ven el fútbol peruano de perfil, te vacilan, te agarran de punto. En el fondo, muchos consideran que la opción está vigente. Si no fuera así, ¿por qué todos piden que regrese tal o cual jugador? Y aquello no se expresa como sugerencia, qué va, lo que se escucha y lee es: “Gareca ‘tiene’ que llamar a este, y a este otro”, es decir, está ‘obligado’, sino poco menos que nos saca del mundial. Sí, el mensaje que le dicta a muchos el ‘inconsciente’ es: “Estamos eliminados, pero si le ganamos a Argentina y Chile, nos ponemos en carrera, ¡qué lindo!”.

O sea, estamos recontra seguros de entender el concepto de la muerte, pero como buenos cristianos creemos en la resurrección otorgada por la fe. Esto es como las mujeres que terminan con el enamorado, diciendo no querer saber más de él, que no vale nada, que se acabó, pero después se preguntan: “¿y qué esperará este para llamarme?”

Lo cierto es que Gareca ya mandó a publicar la nueva convocatoria de ‘foráneos’ y son los mismos de la vez pasada, ni uno más ni uno menos, por lo tanto ‘pataleo’ de hinchas y prensa va a haber. En lo personal, yo creo que existen un par de ‘convocables’ ausentes, pero son más los que no deben estar y no están. Me quedo con eso por encima de todo. Tras las sumas y restas, el saldo es a favor.

No sé si creo en Gareca como gestor de una clasificación a Qatar, pero sí respaldo su criterio actual, el que debió tener hace un año y medio (cuando llegó) y así pierda los 10 partidos que restan, si la filosofía se mantiene, muchos lo vamos a respetar. Me queda claro que el tema de la continuidad como requisito para ser llamado es un cuento más grande que la ‘pirámide’ de Clae, pero las otras razones, las que no se dicen y son perceptibles, resultan más que respetables. Si vamos a perder, perdamos con profesionales, aunque esa tendencia fatal perdure aún un largo tiempo más. No faltarán los que digan salivando: “Ya se fueron Pizarro, Vargas, ahora a quién le van a echar la culpa”, claro, esos disidentes no son pocos. Nadie dice que tras la ‘poda silenciosa’ pareceremos la Alemania de Löw. Pero en el fútbol de hoy donde hay mucho de ciencia y tecnología, ya no se puede obtener logros manteniendo 5 ó 6 ‘peloteros’ en el once, como ocurría décadas atrás cuando nos alcanzaba para clasificar. Uno o dos, puede ser, de hecho todavía quedan en la selección, no es que terminada cada fecha doble todos se compran su galón de yogurt saliendo del estadio. Para nada.

Me gustaría, por pura curiosidad que a Zambrano o Advíncula les preguntaran por estos días si creen en el proceso como dijeron creer serios y circunspectos con Markarián cuando estaban adentro. ¿Pedirán que se respete el ciclo? ¿O tal vez dirán: “resultados mandan”? Porque en el fútbol como en la vida misma, todo el mundo habla según como le va en la feria. Un ejemplo es Palacios, hace unas horas dijo: “Perú se vio muy pobre ante Ecuador. El técnico que viene a selección es para clasificar, no para largos plazos”. Postulaba para asistente de Gareca hace año y medio, no entró, encima contrataron a Solano, tomen, ahí tienen. Fácil le preguntaban por Oblitas en la nota y preguntaba: “¿Quién es Oblitas?”

Estamos eliminados, yo sé que en Videna por temas de marketing y finanzas se molestan con quienes lo dicen y los miran feo, por más que la mayoría allá piense lo mismo, pero cuando matemáticamente lo estemos, se pondrán de nuestro lado para decir que esto, en efecto, solo puede ser inicio de un proceso de verdad. Algunos esperamos largo tiempo este momento, el del real ‘recambio’. Buscar ‘la mosca en la sopa’ para ahora criticar lo que antes pedíamos, no corre, al menos por mi parte. ¿Que falta Carrillo o alguno más? Tal vez. Pero siendo consecuente, ¿vale la pena discutirlo? Que lo discutan los otros, los que dicen de dientes para afuera: “Ya no hay chance”, pero igualito, andan ilusionados pensando en que ‘sí se puede’ y estudiando ruso a escondidas.