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Nadie me quita de la cabeza la idea de que este ‘circo’ de los reclamos y los puntos en mesa es producto del subdesarrollo mental de muchos de los dirigentes que protagonizan la comedia de nuestro fútbol. Nunca leí, por ejemplo, que en torneos como la Bundesliga, el Calcio, la Liga de las Estrellas, un equipo gane puntos en mesa. Vamos, no vayamos tan lejos: tampoco lo vi en la liga mexicana, en la brasileña o en la argentina. Pero es imposible que en esos lugares ocurra aquello de ‘recurrir a la mesita’ porque la estructura organizativa es correcta, no solo de sus entes rectores, sino, sobre todo, de los peones del juego, los clubes. No es porque todos los equipos participantes ‘se hagan los dignos’. Simplemente, no hay espacio para el error grosero, propio de la poca capacidad, de la ineficiencia propia de un manejo ‘chicha’.

Ojo, yo no conozco un equipo, una federación en el mundo, que en su ‘manual de estilo’ (como diría Lombardi tiempo atrás, ahora ya ese ‘manual’ lo desglosa para usar sus hojas como servilletas) diga: “Nosotros nunca pediremos puntos en mesa, no, no, eso es indigno”. El que no lo hace es porque no puede, así de sencillo. Como no lo puede ningún club alemán, español, italiano, mexicano, argentino, brasileño. Y no pueden porque allí los dirigentes son todos profesionales en su rubro, estudian, saben leer, sumar, no cometen errores administrativos propios de un torneo ‘Adecore’. Encima, son inteligentes porque, para ello, se hace una selección de personal, no se contrata al primer ‘tío’ desocupado y vago con pasado deportivo en la entidad para darle el trabajo, pagarle un sencillo y quedarse con el resto en el bolsillo.

Desde el momento que hay un reglamento o unas bases que lo permiten, pedir puntos es legítimo (pese a que estoy hablando de fútbol local, eso inclusive va para los bolivianos y sus aliados, la ‘coalición de los asustados’ también). Es poco elegante hacerlo, que es distinto. Deja la imagen para quien lo busca de que no tiene otra manera de llegar al objetivo. Es casi una ‘pastilla azul’ contra la ‘impotencia’ de dejar de ganar en la cancha, como debe ser. Pero está claro que todo aquel que pasa por ese estado de ‘depresión’ si tiene la oportunidad de levantar el ánimo ganando en mesa, lo va a hacer. Y para que esa oportunidad se dé, en la escena no solo se necesita de un dirigente ‘vivo’, también tiene que existir en contrapartida, naturalmente, un inimputable , un bobo (hay expresiones que definen mejor a estos ‘caídos del palto’, pero son irreproducibles), de esos que dicen: “Yo todo lo hago de buena fe y se aprovechan de mí” (Caso Ruidíaz, ¿se acuerdan?). Es visible que en la ‘U’ de hoy, esos ejemplares, abundan, hay de sobra a lo largo de toda la escala jerárquica. Es cosa de preguntar por uno y todos aparecen corriendo levantando la mano. ¿Cómo entonces no va a perder en mesa? Los dirigentes respetables, hábiles que tuvo Universitario, están todos fallecidos, salvo uno que, de aburrido, se metió a hípico.

¿Han observado en qué países del hemisferio se suelen ganar puntos en mesa? Primero, en la liga boliviana, donde las huelgas, los errores administrativos abundan, vaya uno a saber por qué, mejor ni meterse. Y luego, en la peruana, que este año se puso ya a nivel de la altiplánica como nunca antes. En el resto de Sudamérica, no pasa nada, ¿dónde más se pueden ganar puntos en mesa? En ningún lado, ¿verdad? ¿Y es porque no existe la norma? ¡Existe! Pero nadie cae, no hay incautos ¿Es casualidad aquello? Para nada. Nos describe como lo que somos hoy. Y dónde estamos parados

Cuando en el fútbol peruano, todos los clubes sean profesionales no solo por una licencia, sino mentalmente, no habrá posibilidad de ‘enganchar’ puntos en mesa, ni ‘walk over’ que valga. Porque no habrá dirigentes ineptos que den pie para ello, más allá de si el nivel futbolístico es bueno o malo, eso no tiene nada que ver con la sandez. Los presidentes o administradores siendo honestos, tendrán sus papeles, sus poderes en regla, las barras estarán controladas, los permisos de ONAGI serán inmediatos, los jugadores serán bien inscritos, los equipos estarán todos al día en sus pagos. Nadie pondrá cinco extranjeros en cancha cuando solo se permiten cuatro, porque solo es cosa de saber sumar. Y así por el estilo. Entonces no habrá ‘viveza’ que valga. Cuando todo sea correcto, formal, desaparecen los espacios para la idiotez o la ignorancia. Y así, por más que haya directivos especializados en manejar un ‘radar virtual’ para detectar errores ajenos, este no le servirá. Recuerden: no hay que jugar como los alemanes para tener un fútbol serio.

Se puede ser pobre, pero al menos capaz…