dts Todo apunta a que el Torneo de Verano’ que termina en pleno invierno, tendrá una final entre provincianos, y todos de altura. Lo cierto es que en estos días me provoca referirme a hechos curiosos mas no sorpresivos del momento actual. Todos, curiosamente, tienen que ver con entrenadores, ese rubro que siempre otorga divertidos motivos para entretenernos mirando fútbol local.

Hoy no hay con qué. Alianza está en problemas por prometer más de lo que debió este 2017. Uno no tiene que ser un entendido para darse cuenta que con ese plantel es complicado ofrecer vueltas olímpicas a la gente porque se decidió, tal vez inteligentemente, poner freno un año, al menos, al derroche excesivo. El equipo titular tiene a varios elementos ya bastante trajinados y de ellos, solo Butrón está dando la talla, sino, en Matute hoy no quedaría piedra sobre piedra. Pero más allá de eso, en el banco hay bastante poco. Básicamente, juveniles que serán el pan de mañana pero también el hambre de hoy. Y un entrenador como Bengoechea que, seguramente, debe estar mejor preparado que cuando le dieron la selección, pero que tampoco deja la sensación de sumar demasiado en lo futbolístico. Adiciona en las formas, en lo cosmético, sí. Encima hay una presión de la gente hacia el equipo que es como la que tiene la selección por no ir 35 años al mundial, una duda, una pestañeada y te matan. Pero el once y lo que muestra son precarios: no tiene lateral izquierdo, tampoco un ‘nueve’ alternativo (en realidad, hoy, ni uno principal al menos), los volantes de avanzada son lentos, Pacheco, su mejor adquisición venía de jugar en Tailandia y Malasia. Pero el entrenador no pierde la compostura, parece piloto de avión a cien metros de estrellarse dando tranquilidad a los pasajeros: “Calma, todo bien”. Lo de la banda izquierda es tan crítico que si Pablo no llora a escondidas, es de piedra. El tema es sencillo: a él, si le das un equipo hecho para ser campeón, lo logrará. Si le das uno sentenciado a descender, no te lo va a salvar. La cosa puede mejorar en agosto con los refuerzos, pero Bengoechea es como una calculadora descompuesta: no te suma ni te resta.

El manual, al baúl. El empate de Cristal en Ayacucho tras ir 2-0 a favor, ratifica que hay una crisis de juego, y en el caso del entrenador Del Solar, hasta emocional, al parecer. Eso de ir a corretear a un jugador para gritarlo y decirle ‘su vida’ es complicado. Y si este, encima, es de su propio equipo, ya es crítico. Felizmente eligió bien, a Garcés, y no a Cazulo o Viana porque ahí sí se quedaba sin dientes. Preguntar a estas alturas a los dirigentes por su Manual de Estilo sería ya una maldad, está visto que ahora estarían dispuestos a ganar con una pelota empujada con los toperoles, si es necesario, y si es con el ‘ordinario’ Caruso Lombardi, ya creo que no les importaría mucho. Hace tres o cuatro años (cuando echaron a Mosquera) los directivos hablaban del ‘salto de calidad internacional’. La columna del equipo no varió mucho: Lobatón, Calcaterra, Ávila, Cazulo, Revoredo. Hace 14 años Cristal no pasa una fase en Libertadores, pero parece que para los responsables del club el tema por resolver era el entrenador. Entonces seguiremos viendo a los mismos jugadores que ‘consolidan la base’ también en la Libertadores 2018, 2019 y hasta cuando quieran retirarse, es que son ‘referentes’, pues. Se tomaron a pecho en La Florida aquello de que: “Consolidar los grupos, tarde o temprano desemboca en grandes logros”. Claro, en este caso, con que sean a nivel local, suficiente, igual hay jugadores a los que les hacen un templo. La Copa es ‘yapa’, un ‘raspa y gana’, un “a ver, por si acaso” como lo es para todos los fanáticos y dirigentes de los demás clubes nacionales también, por cierto. Chemo es un ave de paso, un técnico local promedio que se irá un día, tomará cualquier otro equipo y dirá que se siente “como en casa”. Si lo dijo en Ate y La Florida pese a cómo lo trata la gente, ya lo puede decir en cualquier lado, hasta en Matute.

Pedro, el doctor. Hoy vivimos la ‘Trogliomanía’, todos son admiradores de don Pedro, el nuevo entrenador de Universitario. A sus logros conocidos -que no son nada desdeñables- en Argentina y Paraguay, ya le veníamos agregando algunos de nuestra cosecha. Felizmente para él, perdió en Sicuani 3-1 porque dos triunfos más y le iba a otorgar propiedades curativas. Lo cierto es que ahora el equipo sale a la cancha en condiciones presentables. Entonces con los jugadores que compró la ‘U’ este año (tres internacionales peruanos, dos panameños y un venezolano, todos de selección) y con un planteamiento acorde a la actualidad en los primeros partidos hizo una diferencia… corriendo. Uno entiende que después le agregará otras cosas, pero por ahora, no hay nada más. Esto es como si a tu hijo después de probar con la Uña de Gato y el orégano, le trajeras un médico decente para salvarlo. Simple. La ‘U’ apenas corrigió de manera abrupta una barrabasada que lo tiene entre los últimos del Torneo de Verano. Bueno, más vale un final espantoso, que un espanto sin final.

¿Espectáculo? Vayan al circo. Para hablar de FBC Melgar hay que recurrir a las cifras. Acá está invicto en el torneo local. En lo internacional, va último en su grupo. Sumando sus dos participaciones recientes, disputó 10 partidos, perdió 9. Si le agregamos su breve paso por la Sudamericana 2015, las seis veces que salió al exterior, todas las perdió, tres por goleada (5-0 con Junior, 4-0 con Mineiro, 4-2 ante River). Si queremos ser subjetivos a propósito, diremos que es por la cancha, el árbitro, el pelear en dos frentes (pese a que adelantó partidos de nuestra liga), la falta de presupuesto (¿?), la crisis global del balompié peruano. Si lo miramos con menos apasionamiento, revisaremos que es un equipo que juega en la altura, un valor apreciado siempre, que tiene 3 años junto y que está dirigido por Reynoso, el del fútbol moderno, de quien cada vez que escucho o leo un comentario después de golear a Huancayo o Aurich, siento que está como para la Premier. Cuando gana, es un ‘mostro’, el técnico rival que ni Klopp quisiera tener que enfrentar, cuando pierde internacionalmente, el problema son los jugadores, “él no hace milagros”, dicen. Entonces las victorias caseras son suyas, las derrotas internacionales son del equipo y de nuestra triste realidad. Melgar afuera ofrece poco o nada fiel a su frase: “El que quiera espectáculo que vaya al circo”. Habría que agregar en este caso que “el que quiera resultados” que vea al equipo ante Aurich o Comercio, ahí no te va a fallar.

Nivel de cálculo adormecido. Sport Huancayo perdió tres puntos en mesa. Y con justicia. Porque no es por deudas o llegar tarde a un partido, en cuyo caso sería para mí cuestionable la sanción. Esta vez fue un error proveniente del juego mismo: colocaron ante Real Garcilaso 4 extranjeros en la cancha cuando se puede solo poner 3. Uno no sabe si esto guarda relación con nuestros problemas respecto a la Prueba PISA o si es más bien otro con ‘Mate-1’y la Teoría de Conjuntos. En todo caso, al que ‘se le paseó el alma’ fue al entrenador colombiano Umaña. Huancayo para cumplir la formalidad, puede apelar la pérdida de puntos, por cierto. Tienen menos posibilidades de éxito que Tongo si lo nominaran al Grammy.

Fórmula inaplicable. Alianza Atlético acaba de cambiar de entrenador nuevamente, igualito perdió en Arequipa. Primero ficharon a un tal Nahuel Martínez, quien venía de la quinta división de Argentina (un día ya van a importar acá profesores de colegio) y luego tomó el equipo Teddy Cardama Gallardo. Ahora asumió Miguel Miranda, lo que significa el tercer contrato del año y solo van once fechas. Bueno, una vez su presidente despidió a Eduardo Malásquez terminada la primera fecha apenas y en su debut profesional como técnico. Más malo el presidente que el que recomendó a Matieu como refuerzo para el Barza . Pareciera que la idea (fallida) de Lánder, poco a poco –por aproximaciones sucesivas-, era finalmente cambiar uno por semana. Claro, como dicen algunos eso de que: “Técnico que debuta, gana”.