Todos los portales anuncian con desbordante alegría hoy, una noticia que me pone ante ese espejo retrovisor que algunas veces marca el tiempo. “Perú obtuvo la sede del próximo mundial Sub17”, se observa en uno de ellos. Y no me trae, necesariamente, reminiscencias del mundial que hicimos el 2005, no. Me recuerda el día que solicitamos con el mismo alboroto los ‘Panamericanos-2019’, cosa que logramos obtener. Esa vez, acá los políticos, literalmente, ‘armaron un tono’, se abrazaron, se felicitaron, lloraron de alegría. Lo más lindo de una elección es el día en que la ganas.

Lo primero que tengo que decir es que una vez hecho el pedido, como ahora y como pasó con los Panamericanos, hay que ir para adelante, ya pedimos, ya nos dieron, y salvo un desastre natural, no hay forma de hacer el ridículo echando el pie atrás con esas cantaletas de: “no podemos”, “somos misios”, “esa plata mejor la dedicamos a educación o a los niños pobres”. Por cierto, una pregunta tan curiosa como nimia: Nuestros dirigentes, antes de saltar de alegría por la noticia, ¿le habrán preguntado a PPK si está dispuesto, si se queda, a ‘portarse’ con la inversión que se requiere? ¿Él habrá tenido tiempo de contestar mientras cuenta sus votos para el jueves? Nosotros somos potencialmente capaces de proezas, pero autodestructivos y de poca fe en nosotros mismos. Asumiendo q el Estado apoye, detractores no le van a faltar.

Los peruanos con ese desenfado que nos caracteriza, con esa facilidad con que nos gusta meternos en líos para luego querer zafarnos como papá escolar primerizo, nuevamente solicitamos organizar un ‘megaevento’ y luego ya en el camino ‘vamos viendo’. Con la pista vacía, le tocamos el hombro a la Fifa y le dijimos: “¿Bailamos?”, y ella ‘al toque’, ya moviéndose, respondió: “Claaaro”. No está demás preguntarnos ¿Estamos seguros de lo que hemos pedido? Hoy no se sabe con certeza quién estará en el poder en octubre del próximo año, desconocemos si le gustará el deporte, si le parecerá importante apoyarlo. Tal como ocurrió con los Juegos ‘Lima-2019’: la vida dio tantas vueltas que el mismo grupo político que una vez lanzó la candidatura para obtenerlos cuando estaba al mando del país, fue de los primeros en pedir -años después- que renunciemos a ellos, porque ya era entonces oposición y con la subjetividad que presta la frescura, ‘se dio cuenta’ que era “un gasto innecesario”.

Esperemos que el Estado apoye este mundial otorgado. Porque la Fifa entrega en los mundiales de menores, toda la responsabilidad financiera al país organizador. Antes no era así y todo mundo quería hacerlo, esta vez solo postuló un país africano y nosotros. Claro, nosotros postulamos apenas desde el martes, a los tres días ya lo teníamos, ‘mundial express’. Se nota que Oviedo ‘le salvó las papas’ a Infantino.

Algunos piensan que hacer un mundial Sub 17 requiere unas diez canchas, cuatro hotelitos y listo. No es así, se necesita una importante capacidad hotelera, obras viales, nueva infraestructura, los estadios de hace 13 años tenían todos campos sintéticos porque con nosotros hicieron experimentos que con otros no se atrevieron, nos trataron como a roedores de laboratorio. Hasta nuestro Estadio Nacional tenía cancha de plástico, no la podaban, le pasaban aspiradora. La gente iba y lloraba, pero de cólera.

Otros creen que como ya hicimos un mundial similar antes, ahora es más fácil, que basta con retocar lo ya hecho. Para empezar, el mundial 2005 en Perú fue con 16 selecciones, ahora se hace con 24. Se demanda mayor hotelería, mayor cantidad de sedes, posiblemente implementar el VAR en todos los escenarios, porque la Fifa ahora quiere esa reforma ¡a la velocidad de la luz’ porque hay empresas asociadas y con esa tecnologia aguardando contratos, como antes las había para los campos artificiales. Así entonces, el mundial de Rusia tendrá VAR. Hay, además, accesorios ya obsoletos o inubicables que deben reponerse. Por lo pronto, los carritos para sacar lesionados de la cancha (4) que nos ponían, en eso al menos, al nivel de Europa, y fueron donados por Fifa, desaparecieron todos hace años, fácil deben estar ‘canibalizados’ en ‘las Malvinas’.

Ya pedimos, ya nos dieron. Hay mucho por hacer, no lo digo para retroceder y declinar. Para nada, sería una vergüenza. Sino para empezar ya, esperando que el país se encuentre en un momento social adecuado, sin marchas, sin huelgas que muchas veces encuentran en estos eventos una razón para desarrollarse. Y que el Estado sienta entusiasmo por participar de la fiesta.

Nos apresuramos otra vez, tratemos que no se note…