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Cientos, miles de papelitos volaron sobre el Parque de la Exposición. Tame Impala inició su tan esperado concierto en Lima con una introducción instrumental (“Intro”), para luego dar paso a “Let it happen”, sencillo promocional de su último disco Currents (2015). Esta canción es solo una muestra del nuevo sonido que ha gestado la agrupación: un fantástico combo de pop psicodélico.

Tras ello, en su respectivo inglés de acento australiano, Kevin Parker exclamó: «Hola, Lima. Somos de Australia y jamás pensamos estar por aquí alguna vez. Esto es hermoso». Dicho esto, procedió a enfundarse la guitarra y a guiarnos en un recorrido por lo mejor de su discografía.

Desde la potencia guitarrera de “Elephant” –que, sin duda alguna, fue el momento cumbre del setlist– hasta la melancolía pausada de “Yes I’m changing”, Tame Impala se metió a los cientos de asistentes al bolsillo. Cada riff era coreado al unísono. Cada verso, igualmente, era cantado de memoria.

El complemento perfecto fue el adecuado sonido del recinto y, sobre todo, el deslumbrante espectáculo visual en las pantallas del escenario. Es pertinente destacar la buena organización de la productora Veltrac, que ya se ha consolidado como un referente dentro de la movida local del indie.

«¿Les gustó Alvvays? Es una banda fenomenal», comentó Parker a mitad del concierto, refiriéndose a la gran performance de la agrupación canadiense, que se encargó de abrir el show.

Aquí va un punto aparte: con una exquisita dosis de dream pop e infinitas capas de guitarras, el quinteto –liderado por Molly Rankin– también repasó su única producción discográfica y nos regaló temas como “Archie, marry me”, “Adult diverson” y “Party police”.

El cierre de la noche, apoteósico, se dio con el binomio de canciones “Feels like we only go backwards” y “New person, same old mistakes”. No cabe duda de que Tame Impala es una banda indispensable para ver en vivo. El martes último, lograron que se viviera una verdadera fiesta en pleno Cercado de Lima. Lograron que la gente vuele, tal como los papelitos.

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Él Mató a un Policía Motorizado es una banda necesaria para entender hacia dónde apunta la escena emergente en Latinoamérica. Tras el concierto de Tame Impala, Veltrac anunció la sorpresa: los argentinos se presentarían un día después en el Centro de Convenciones Barranco.

Aquí se generó una controversia: Alvvays sería el headliner de la nueva fecha. Debo coincidir en que los canadienses tenían que abrir esta presentación, ya que mucha gente se retiró del local barranquino cuando terminó de tocar Él Mató. Sin embargo, esto no impidió que ambos artistas tuvieran la oportunidad de presentar un set completo.

Más allá de los entredichos, Santiago Motorizado y compañía nos brindó lo mejor de su repertorio, el cual ha encumbrado a su agrupación dentro de la escena regional.

El concierto inició con “El magnetismo”, canción que atrapó a más de uno; pero el repaso por los demás temas del excepcional álbum Dinastía Scorpio (2012) hizo saltar a todos. Así, las canciones más celebradas fueron “Más o menos bien”, “Mujeres bellas y fuertes”, “Yoni B” y “Chica de oro”. También fue emocionante escuchar por primera vez –y en vivo– algunos temas de su más reciente EP, Violencia (2015).

Hubo quienes se animaron por el crowdsurfing, mientras la noche llegaba a su fin. Con “Chica rutera” se cerró una presentación inolvidable y una fecha múltiple que muchos querrán revivir. Lima, como pocas veces ha sucedido, vibró por estos días con lo mejor de la música contemporánea.

¡Agarren esa flor, radioemisoras locales!