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Ruidoso, honesto y dolorosamente consciente de su lugar en el mundo. Así describe el portal especializado Consequence of Sound a Will Toledo, el factótum de Car Seat Headrest. Quizás ese perfil calce con Toledo en el día a día, alejado de su banda, pero en Teens of Denial —el más reciente esfuerzo discográfico de los de Seattle— es más bien un cínico resignado ante aplastantes y apremiantes absolutos en la vida («Las drogas son mejores con amigos/Los amigos son mejores con drogas» en “Drugs with friends” o «¿Qué le pasó a aquel niño gordito que sonreía tanto y amaba a los Beach Boys?/Lo que pasó es que maté al imbécil y tomé su nombre y conseguí nuevos lentes» en “Destroyed by hippies powers” o «La mitad del tiempo me quiero ir a casa» en “Vincent”).

Toledo es un prototípico geek hipster, pero canta con el color y la nasalidad de un joven Beck, barajados con una mano de amaneramientos vocales de Bowie y repartidos sobre una mesa con robustas guitarras casi siempre distorsionadas, melosas cuando melancólicas, rasposas cuando encienden la marcha. Las baladas cansadas y los himnos apremiantes que componen Teens of Denial son el vehículo ideal para la forma ensayada por Toledo, que discurre entre dinámicas rítmicas con claros ecos a los mejores Television y a los primeros Talking Heads. Todo ello matizado con una moderada impronta lo-fi que los confunde con unos aurorales Strokes y Guided by Voices.

La banda sabe, también, explotar con solvencia la narración musical intermitente entre lo ruidoso y lo calmado, sello unívoco de la banda omnipresente en todo el universo indie, Pixies. Al igual que los liderados por Black Francis, Car Seat Headrest bebe de las aguas del punk corrosivo, el pop y la psicodelia para engendrar lo suyo. Quejosas postales de la cotidianeidad cargadas de sangre y tripa, autocondescencia y paranoia.

Así las cosas, se trata de un disco refrescante en el rock independiente, en un tiempo en que la inclinación sólita hacia el dance y las rítmicas de base electrónica aparecen constantes entre lo preferido de la crítica. Ello le ha valido a Toledo ser calificado en algunas publicaciones como “el [nuevo] salvador del indie”. La placa, a pesar de contar con el respaldo financiero de Matador Records para fines de producción, deja resonar el espíritu autogestionado del proyecto. Si bien se trata del décimo LP del grupo, este parece cimentar el estilo que han venido construyendo, incluso suponiendo una bifurcación en relación con lo propuesto en el álbum Teens of Style, del año pasado (Toledo ha dicho que el Teens of Denial no es precisamente un continuación del anterior disco).

La aparición de arreglos de viento en un par de cortes son parte de lo que bien pudo haberse desechado en la producción, que es muy poco. (Hans Huerto)

 

► Tracks para engancharte al toque: “Fill in the blank”, “Vincent”, “Destroyed by hippie powers”, “(Joe gets kicked out of schoool for using) Drugs with friends (But says this isn’t a problem)”, “Drunk drivers/Killer whales”, “Connect the dots”.

 


 

 8 / 10 
 

Sello: Matador
Producción: Steve Fisk
Grabación, mezcla y masterización: Soundhouse Studios • Avast Recording Co. (Seattle, EE.UU.)
Arte y fotografía: Mike Zimmerman • Gordon S. Fisk
Formato: CD • Vinilo • Digital