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«Salve mi alma, por favor… ¡ya no podrá cantar!», entona Facundo Pantrera sin despeinarse en “Claridad”, el nuevo sencillo de Tobogán Andaluz. La voz del músico es acompañada por un indie rock bastante estilizado, el cual despliega guitarras sobrias y una percusión exacta, mínima. Y, por supuesto, una propuesta vocal que tiene la quietud necesaria para describir la desesperanza propia de esta generación.

El track en cuestión es un adelanto del próximo álbum que lanzará esta banda proveniente de Buenos Aires en el 2018; el quinto elepé de una discografía emprendida hace seis años. Con toda esa experiencia adquirida y con el nuevo material bajo el brazo, el cuarteto argentino regresará a Lima para encabezar −este 9 de diciembre− el novedoso ciclo de conciertos Viaje Al Sur, organizado por Patio Itinerante y Beast Discos, a realizarse en el bar Etnias (Jirón de la Unión 1074, Cercado). Sobre lo dicho, conversamos con el vocalista y fundador de la agrupación, quien para estos quehaceres prefiere ser llamado por su alias: Facu Tobogán.

 

Tu primera banda se llamó Los Juguetes Vivos. En una entrevista, dijiste que luego formaste Tobogán Andaluz para involucrarte un poco más en el lo-fi. ¿Qué es lo que te atrajo de ese formato?
En un principio, quería tener la posibilidad de grabar en mi casa con las herramientas que tenía a la mano. Me daba la sensación de que, mediante el lo-fi, podía experimentar más en lo musical y llegar a lugares que serían inalcanzables con una banda o acompañado de otros músicos. Por entonces, Los Juguetes Vivos éramos solo dos personas, por lo que sentíamos ciertas limitaciones al momento de crear arreglos efectivos.

Llama la atención que la luz sea un concepto recurrente en la discografía de Tobogán. Al menos así lo demuestran los títulos de dos discos, Viaje de Luz (2012) y Luz Satelital (2016), y los nombres de algunos tracks como “Rayo de luz”. ¿A qué se debe esto?
En realidad es como un concepto que había creado alguna vez. Los discos que mencionan la luz son una especie de trilogía que conforma una vida, una muerte y lo que pasa en el medio. Entonces, para mí lo de la luz es un poco la vida y la muerte, depende en qué contexto musical o poético la rodee.

¿Sientes que tu sonido cambió si comparamos el primer elepé Corazón Congelado (2011) con el más reciente, Luz Satelital?
Sí, cambió bastante. Antes apostábamos por un formato que priorizaba a la canción, a las letras. Ten en cuenta que entre ambos discos hay cinco o seis años de diferencia. En todo ese tiempo, recogí muchos conceptos de otros artistas, de libros, del cine. En cuanto a lo musical, en Luz Satelital empezamos a componer más en formato banda, por lo que integramos a Manuel en la guitarra y a Kater en la batería. Cambió la construcción de los temas en conjunto. Si bien yo llevo la composición y entre todos armamos el track final, ahora tienen mucho más protagonismo los riffs de guitarra y los toques de batería que, quizás en un principio, eran más simples.

¿Se siente parte de una generación de bandas argentinas que tienen en común este apego por el lo-fi, por el hazlo-tú-mismo, por la melancolía adolescente? Me da la impresión que existe un movimiento indie liderado por bandas como Él Mato, que están llevando esa propuesta a Latinoamérica. ¿O creen que no existe tal movimiento?
La verdad es que existe un movimiento en Argentina de música independiente, que Él Mató supo llevar delante, en varios aspectos. A ellos los respetamos muchísimo por ese sitial que han logrado, aunque no creo que sean una influencia muy marcada en la música de Tobogán Andaluz, por ejemplo. Sí siento que hay una hermandad entre bandas, que por ahí ni siquiera pertenecen al mismo género musical.

Aunque encasilladas siempre bajo el término indie.
El problema es que hoy se tiende a generalizar a toda la música con ese término, a pesar de la diversidad sonora. Lo cierto es que hay un movimiento muy grande en Argentina, el cual está llegando a todo el continente. Nosotros mismos estamos viajando a Chile, México, Perú. Al respecto, tengo una anécdota: hace poco empezamos a difundir nuestra música en Spotify y nos dimos cuenta que en México tenemos el doble de oyentes que en Argentina. Es una locura, así que vamos a ir por allá para ver qué onda. En resumen: hay una generación musical que resurge, pero no creo que las bandas que la componen estén musicalmente emparentadas una con la otra.

¿A quiénes consideras como tus referentes musicales?
Bueno, desde niños nos hemos influenciado mucho de la movida punk. La verdad es que escuchamos mucha música, desde el punk más sucio que te puedas imaginar hasta folk estadounidense. Personalmente, pasé de The Clash a Bob Dylan en algún momento. ¿Bandas de ahora? No las sigo mucho. Aquí en Argentina se consume bastante todo ese indie que llega de Estados Unidos, cuyos artistas suenan muy parecidos entre todos, tipo Mac Demarco y otros. No me llaman tanto la atención, como que me aburren un poco. Por otro lado, a veces encuentro bandas muy interesantes como Beach House.

¿Presentarán en Lima algún nuevo material?
Sí, claro. Nuestra idea es presentar el nuevo disco el año que viene. Ya está casi terminado, al menos en cuanto al proceso de grabación. Nos quedan algunos overdubs de teclado y algunas percusiones pendientes, pero cuando eso concluya lo masterizaremos en Chile. Calculo que en marzo será presentado en Buenos Aires. En esta gira por Latinoamérica, tenemos la idea de adelantar las nuevas canciones en el repertorio; no será un concierto íntegro de tracks por estrenar, pero los intercalaremos con los temas antiguos.

¿Cómo se llamará este nuevo disco?
Por el momento, no lo hemos definido. Tenemos algunas opciones, pero todavía nada decidido. Solo puedo decirte que esta gira la hemos denominado “Dos semanas, Tres semanas”, que es el título de una de las nuevas canciones que vamos a presentar.

¿Representará un giro significativo respecto al álbum que editaron el año pasado, Luz Satelital?
Hay un giro significativo en cuanto al sonido, sí, porque lo hemos trabajado con un productor llamado Diego Acosta. Conseguimos también un estudio muy bueno, y además tuvimos el tiempo y espacio como para dedicarle bastante color. Tendrá un sonido mucho más claro, digamos. Hay mucho trabajo en cada arreglo, en cada canción. Quizás no será tan oscuro ni tan rockero como Luz Satelital; en cuanto a las guitarras, es más limpio.

Has tenido la oportunidad de interactuar con bandas peruanas en tus anteriores visitas a nuestra capital. ¿Cuál es tu impresión de la escena independiente en Lima?
Pues, increíble. Me gusta mucho Juan Gris, con quienes vamos a compartir escenario ahora. Es una casualidad. En general, tocar en Lima siempre es buenísimo: la gente anda muy pilas, muy atenta al show y a la música que se interpreta en el escenario. Ya queremos reencontrarnos con ustedes.

 

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