Chimuelo

Esta es una de las idealizaciones de Chimuelo que encontré en Facebook. El protagonista del primer viral del año.

Cuando un ser querido pasa a mejor vida, usualmente se organizan las pompas fúnebres que este merece para despedirlo. Así lo entendió Renato Barrera a sus cortos 13 años de edad, quien organizó los funerales de Chimuelo —su periquito australiano—y se volvió protagonista del primer viral del año. El origen del video es un poco difícil de rastrear, ya que pegó en Twitter, Instagram, YouTube y Facebook.

“Hoy es un día triste donde se nos va uno de la familia, un hermano nuestro que sin duda fue una gran mascota. Pero hoy nos reunimos para despedirlo ya que Nuestro Señor se lo ha llevado”, se escucha decir a Renato en el clip mientras sostiene el cuerpo de su mascota.

Chimuelo no era menos que nadie para Renato, por ello merecía una despedida, una tumba e incluso una canción para recordarlo. Como se ve en las imágenes difundidas en redes sociales, el adolescente hace un hueco en la tierra para colocar a la pequeña ave. Pero el rito mortuorio es interrumpido abruptamente por su perro, quien intenta comerse al difunto pajarito. Renato lucha con el can hasta que en la siguiente toma muestra lo que queda de Chimuelo para proseguir con el entierro y su hoy famosa canción.

Tras la difusión del clip en Twitter, InstagramYouTube y Facebook, no tardaron en llegar los memes e incluso anuncios publicitarios. ¿Por qué tan famoso un periquito australiano muerto? Ni redes tenía antes del video. ¿Por qué este es el primer viral del 2019?

Lo primero que puedo sostener ante el impacto social que Chimuelo desató en unas cuantas horas es debido a que el video gatilla emociones inmediatas y genera opiniones controvertidas en su público.  Pasamos de conmovernos por la pérdida de una mascota a reír por “los inconvenientes” que protagoniza el sepulturero adolescente frente al can entrometido.

Sin buscarlo, Renato, Chimuelo y el perro (sin nombre) recrearon una escena que  conecta sentimientos universales. Ya que “quién no ha enterrado a una mascota” y comparte el dolor del muchacho o “quién no ha sufrido tropiezos” mientras realiza una labor seria. Se trata entonces de empatía pura y esa es la esencia de los memes (y por extensión de los virales).

Aunque no se trata de mostrar virtudes, imágenes educativas o aleccionadoras, los memes suelen expresar alguna situación o sentimiento que todos hemos experimentado. Por lo que, como ya mencioné, es universal. El primero en hablar del meme —y en bautizarlo como tal— fue el zoólogo y científico Richard Dawkins en su libro “El gen egoísta” (1976). En definición, un meme es una unidad cultural replicable y puede presentarse al mundo en cualquier tipo de formato: imagen, video, cómic, audio, textos, etc.

Los virales, son un tipo de meme y a pesar de la crudeza de algunos, caen en la empatía debido a que conectan con el público mediante las emociones que generan. Más allá que se trate de emociones buenas o malas, la conexión está hecha entre emisor y receptores ( y entre estos últimos también). Por eso que videos como “La caída de Edgar” de hace 10 años y “Bad day” de 1997 aún permanecen en el subconsciente colectivo.

 

Chinuelo 2

Uno de los memes que desató Chimuelo en Facebook: “¿En qué estado de Chimuelo estás hoy?

Sin embargo, Chimuelo  además de volverse famoso y volar en tendencias nos muestra que la velocidad y la forma del meme en 2019 ha cambiado. Ya que los internautas crearon contenidos en torno al acontecimiento. Le dedicaron un réquiem, un cómic al estilo de Jojo´s Bizarre Adventure, memes de resurrección, ilustraciones y desde ese instante publicidad de conocidas marcas se unió en la despedida del famoso periquito australiano.

Este fenómeno ya se daba en 2018 (y en años anteriores), pero iniciar el 2019 así reafirma que el meme puede ser detonador de otros memes. Estamos diciendo que un viral no solo se replica exactamente a sí mismo, sino que se reproduce y muta en otros contenidos. Sobre este tema ya habían escrito Knobel y Lankshear en su ensayo “A new literacies sampler” de 2007, ya que ellos van más allá del meme de Dawkins y plantean que la replicación del meme no es exacta, sino que pasa por numerosos procesos de reinterpretación y apropiación identitaria. La diferencia entre 2007 y 2019 es la velocidad en la que el fenómeno se produce y se olvida.

Sobre la “fórmula mágica” detrás de este viral, podemos afirmar, como los marketeros, que sí existe, pero negarla al mismo tiempo si lo vemos desde el punto de vista de los creadores de contenidos. Esto sucede porque un contenido que se viraliza efectivamente contiene elementos identitarios, juega con la empatía y se transforma a lo largo de su existencia. Podemos enumerar sus ingredientes, pero al igual que la creación del alma humana requiere de espontaneidad  y no de una receta y/o una metodología. Expertos en publicidad y marketing suelen conocer los componentes de los memes y especialmente de los virales, incluso venden cursos para su elaboración. Pero es la autenticidad del hecho la que hace que el contenido pegue y conecte con el público, por eso los creadores de contenidos más exitosos de YouTube e Instagram ( “youtubers” e “instagramers”) señalan que no se puede “crear un viral” intencionalmente. Al menos no uno con la repercusión y velocidad de Chimuelo.