10 de agosto del 2020 °C
Trinchera crema

Qué difícil es ganar

Cuando el árbitro pitó por última vez, creo que todos sentimos que nos habíamos sacado un gran peso de encima. Por eso podemos empezar la semana con otro aire, con una sonrisa, bromeando con los amigos, sin la incertidumbre que llevábamos alojada en el cerebro tras la racha de tres partidos empatados.

Existen varias razones que hacen de este 1-0 sobre Alianza Atlético una circunstancia especial.
1. Ganamos y punto. Aprovechamos la única oportunidad clara que tuvimos durante todo el partido para marcar la diferencia y luego supimos controlar los ataques del local sin demasiados apremios. El equipo de Cardama solo creó real peligro en dos ocasiones: en el primer tiempo, cuando un centro de Valverde fue conectado mal en la puerta del arco y sobre el final, después de que el mismo Valverde buscara el ollazo y la pelota tomara dirección del arco hasta estrellarse en el horizontal.
2. Plaza infernal. Alianza Atlético venía de una seguidilla de partidos que debilitó sus energías, lo cual, sin embargo, no le quita valor al triunfo obtenido en Piura. Ganar en el norte nunca ha sido fácil, menos en una cancha que más parecía un horno y que provocó que muchos jugadores terminaran con los pies ampollados por el piso sintético.
3. Mantenemos la ventaja. Huancayo y San Martín jugaron conociendo nuestro resultado, así que una derrota hubiese sido catastrófica. Con el triunfo mantenemos los cinco puntos de ventaja.
4. Envión anímico. Después de tres empates consecutivos y el anuncio de la Sunat de llevar al club ante Indecopi, el triunfo reconforta, sirve para olvidar un rato los malos momentos... aunque no por mucho tiempo. El próximo rival no es poca cosa: Total Chalaco acaba de golear al Cienciano, tiene nuevo técnico, un juego vistoso y algo que no nos sobra: gente que hace goles. 

La crema mantiene una enorme deuda con la hinchada y consigo mismo: necesita ganar en el Monumental. Si lo hace, este partido podría representar un punto de inflexión para empezar a mirar el futuro con verdadero optimismo.

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La Sunat hace 'pressing'

Mucho me temo que aún si se concretase la concesión y/o venta de Campo Mar, la situación económica de Universitario no cambiaría mucho. No lo digo por pesimista, sino porque considero que para que el club se encarrile necesita, por encima de todo, un cambio de mentalidad. Y de eso no he escuchado nada hasta ahora.
Aunque en las últimas horas se han soltado muchas cifras, convengamos que por la entrega de parte de la sede de playa a una empresa (unos hablan de concesión, otros de concesión y venta y unos pocos solo de venta), la 'U' percibiría entre US$15 y 20 millones de dólares, monto con el que se podría pagar una buena parte de la deuda con la SUNAT que asciende a 55'195.240 soles.

Pero no nos olvidemos que esa no es la única deuda que arrastra el club. También le debe a las AFP, Essalud, municipalidades, hoteles, proveedores, jugadores, ex jugadores, cuerpo técnico y a la ex Gremco (otra de las tristemente célebres integrantes del 'top list' de empresas deudoras de impuestos) por la construcción del Estadio Monumental.

¿Ese dinero fresco bastaría para que el club tenga un respiro? Si se realiza una negociación correcta, es posible. Sin embargo, no me parece suficiente.

La 'U' necesita manejarse con seriedad para evitar que dentro de unos años vuelva a encontrarse acogotada por los acreedores y sin un Campo Mar al cual recurrir para que la salve de la hoguera. Ello implica manejar el club como una empresa, es decir, procurando que lo invertido genere beneficios y que los egresos no sean mayores que los ingresos. ¿Cómo se logra eso? Elaborando un plan de negocios acorde a la realidad de la institución, sostenido con una gerencia de primer nivel que tome decisiones adecuadas, saludables, pensadas.

El club no puede seguir manejándose con uno o dos directivos prestos a meterse la mano al bolsillo cuando los números andan en rojo, malbarateando su marca cuando negocia con los auspiciadores o firmando contratos adelantados, hipotecando su futuro económico.

Cambiar este chip supone tomar decisiones complicadas, drásticas y antipopulares -como evitar contrataciones que excedan el presupuesto de la institución- que no estoy seguro si algún miembro de la actual directiva, o de los que pretendan sucederla, estará dispuesto a realizar.

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Equipo de a cero

"Yo soy defensor, pregúntenle a los delanteros". Las palabras del Negro Galván dan cuenta de que algo no anda bien en la interna del plantel, que los problemas de Universitario trascienden lo estríctamente futbolístico. En otras circunstancias, este tipo de reacciones no habrían atravesado las cuatro paredes del camarín, pero el domingo, minutos después del decepcionante empate ante San Martín, el argentino exteriorizó su molestia ante la prensa.

El 'Negro' es un veterano de mil batallas y conoce los códigos del fútbol. ¿Solo quiso expresar su indignación ante la pobre puntería de los atacantes?, ¿Fue un mensaje populista para no perder el favor de la hinchada? ¿Es un programado tirón de orejas público? ¿Por qué uno de los referentes del equipo sale a la prensa a 'echar' a sus compañeros?

La situación se está complicando peligrosamente. El equipo continúa sin ganar y si bien mantiene una cómoda ventaja (cinco puntos sobre Sport Huancayo), las fechas pasan y el arco sigue cerrado. Quizás el mensaje del 'Negro' no fue solo para los atacantes, sino también para el cuerpo técnico. Es cierto que Reynoso no es el que pifea las pelotas frente al arco como ocurrió con Alva ante Butrón, pero es el responsable del cuerpo técnico y tiene el deber de encontrar fórmulas efectivas. De lo contrario, vamos camino a una nueva desilusión.

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Nos quitaron el dulce al final

El gol de Vílchez nos malogró una noche que parecía perfecta. Jugando con 10 desde los 26 minutos, la 'U' le ganaba a Cienciano con justicia porque mandaba en la cancha pese a su inferioridad numérica. No era un dominio avasallador, sino inteligente, porque la crema recuperaba la pelota con rapidez y se daba maña para jugar lejos de su arco y, de vez en cuando, inquietar a Vegas. A más de 3 mil metros sobre el nivel del mar, el desempeño merengue tenía ribetes hazañosos.

Si bien la ventaja se obtuvo a través de un penal bien ejecutado por el 'Negro' Galván (¡cómo lo grité, caray!), el aroma de gol ya merodeaba en el arco local. Calheira había marrado una situación muy clara minutos antes y Vásquez, tras una jugada monumental, obligó a Vegas a un atajadón para evitar que su zapatazo abriera la cuenta.

Como cualquiera de ustedes, el empate me dejó con un mal sabor inicial, pero luego, pensando con mayor frialdad, creo que el negocio no fue malo. Aunque persistieron algunos errores en los servicios, el equipo mejoró notablemente con relación al encuentro ante Bolognesi y hubo algunas actuaciones individuales para destacar (Fernández, Galván, Vásquez, por momentos Rabanal, etc.). Además, la sorpresiva derrota del Huancayo en Tacna y el empate de la San Martín nos permitió estirar la ventaja en la tabla a siete puntos. Este fin de semana, ante los santos, no hay disculpa que valga: solo sirve ganar.

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Crema de dudas

"Hacer respetar la casa" es una frase hueca en Ate, en particular cuando el rival es Bolognesi. El fixture manda que en la segunda rueda juguemos tres partidos en casa. Para otro equipo, sería la situación ideal. Yo tengo muchas dudas. Aquí ya habíamos adelantado que el once de Mosquera había levantado su juego, que la 'U' no venía jugando bien en el Monumental. Hubo casi 15 días para trabajar con el plantel, limar los defectos, potenciar las virtudes. ¿Qué vimos en la cancha? Sobre el pizarrón, una crema más ofensiva: con tres delanteros que rotaban de posición, cuatro volantes que se convertían en tres al momento de defender (Revoredo retrocedía para apoyar a la zaga) y una actitud para recuperar la pelota pocas veces vista a nivel local. Analicemos: cuando se perdía la pelota, tres jugadores iban sobre el rival y lo rodeaban a la manera de un triángulo. El 'pressing' obligaba al rival a cometer errores y la bola era recuperada rápidamente. Las pocas situaciones que generó Bolognesi al inicio del partido fueron fruto de errores individuales en salida. ¿Por qué, entonces, nos fue tan mal el último sábado? Por un problema del cual ya hemos hablado mil veces y que no parece tener solución: recuperamos rápido la pelota, pero no sabemos qué hacer con ella. ¿Generamos situaciones de gol claras? No muchas, aunque las hubo. El recurso del centro sigue siendo nuestra principal arma ofensiva. ¿Por qué? Los intérpretes son inadecuados. El esquema que intenta imponer Reynoso requiere jugar la pelota con rapidez y en primera. ¿Tenemos jugadores técnicamente preparados para hacerlo? La respuesta es simple: no. Bustamante -al que la diez le queda enorme- es muy impreciso, todos conocemos las falencias de Alva y Calheira juega como un novato. Añádanle las inconsistencias de Fito y los centros sin sentido de Revoredo. Entonces, ¿de qué sirve recuperar rápido la pelota si no sabemos qué hacer después con ella? Sirve para que no nos hagan goles -o nos anoten muy pocos- y para que marquemos pocos -o no marquemos ninguno- en el arco rival. Vean la tabla y confirmarán estas respuestas.He ahí el resumen de la dramática situación que vivimos y que nos llevan a afrontar esta liguilla con más dudas que certezas. ¿O creen que con Solano, Rainer y el mexicano Cerda las cosas cambiarán? Seguir leyendo...