‘Cachito’, ‘Cachito’ gol. Aprendí a decir mamá y papá creyendo que ese era su nombre, aunque algunos también lo llamaban El Verdugo por sus golazos que hicieron historia en la Bombonera. ‘Cachito’ se llamaba en realidad Oswaldo Ramírez y por esos años tenía la sana costumbre de anotar sin falta cada domingo, ya no con la blanquirroja sobre el pecho, sino vestido de crema. Échenle, pues, la culpa a sus goles y a aquella tarde en Odriozola, hace treinta y pico de años, cuando estreché su mano y le grité entre saltitos que siguiera cañoneando redes con esa zurda inconfundible. Échenle la culpa a él y al ‘Ciego’ Oblitas, al ‘Trucha’ Rojas y a don Héctor Chumpitaz. También al ‘Maestro’ Leguía, Rey Muñoz, al ‘Diablo’ Drago. No olviden a Lucho Reyna, el ‘Loco’ Quiroga, el ruso Zubzuck, el Chemo y el ‘Puma’ Carranza. Ni, por supuesto, a Robertito Challe, Lucho Cruzado, Toto Terry y el más grande, Teodoro ‘Lolo’ Fernández, a quienes conocí escuchando a ‘Pocho’, al Veco o devorando la revista Ovación. Apunten sus índices, señálenlos, acúsenlos. Ellos son los culpables de este virus que llevo dentro y que no me abandonará hasta que muera. Ellos son los culpables de que sea hincha de la ‘U’.
La culpa es de ‘Cachito’
‘Cachito’, ‘Cachito’ gol. Aprendí a decir mamá y papá creyendo que ese era su nombre, aunque algunos también lo llamaban El Verdugo por sus golazos que hicieron historia en la Bombonera. ‘Cachito’ se llamaba en realidad Oswaldo Ramírez y por esos años tenía la sana costumbre de anotar sin falta cada domingo, ya no con la blanquirroja sobre el pecho, sino vestido de crema. Échenle, pues, la culpa a sus goles y a aquella tarde en Odriozola, hace treinta y pico de años, cuando estreché su mano y le grité entre saltitos que siguiera cañoneando redes con esa zurda inconfundible. Échenle la culpa a él y al ‘Ciego’ Oblitas, al ‘Trucha’ Rojas y a don Héctor Chumpitaz. También al ‘Maestro’ Leguía, Rey Muñoz, al ‘Diablo’ Drago. No olviden a Lucho Reyna, el ‘Loco’ Quiroga, el ruso Zubzuck, el Chemo y el ‘Puma’ Carranza. Ni, por supuesto, a Robertito Challe, Lucho Cruzado, Toto Terry y el más grande, Teodoro ‘Lolo’ Fernández, a quienes conocí escuchando a ‘Pocho’, al Veco o devorando la revista Ovación. Apunten sus índices, señálenlos, acúsenlos. Ellos son los culpables de este virus que llevo dentro y que no me abandonará hasta que muera. Ellos son los culpables de que sea hincha de la ‘U’.

¿Y quién fue el culpable en el caso de ustedes?

Espero sus comentarios. Un abrazo para todos.