Siete tantos a favor y ninguno en contra en apenas dos partidos es una suma extraña para un equipo que hasta hace muy poco pataleaba como un recién nacido para anotar un gol. No vi el encuentro ante el Total, así que no sé si la crema fue una sucesión infinita de toques, una tormenta indetenible o simplemente un conjunto relajado, conciente de su superioridad, que despachó sin arrugar la camiseta a un puñado de veteranos sin piernas que hace rato anda pensando en el adiós.

El comienzo del partido me tomó haciendo mis maletas en un hotel de Medellín y el final en la sala de embarque del aeropuerto. Un encuentro internacional de periodistas deportivos, seguido de un taller de crónicas organizado por la Fundación Iberoamericana Nuevo Periodismo, me tuvo en Colombia los últimos siete días. Tratar de conectarme a una página para ver el tope en directo resultó un padecimiento que horas después de transformó en asombro cuando el bendito clic obtuvo respuesta y me enteré que Calheira había marcado uno de los tantos en el Callao.

Los números hablan por sí solos. Once puntos sobre el segundo, con un partido menos, indican una superioridad demoledora que abre las puertas al sueño de volver a celebrar un título. Pero también sugiere una serie de riesgos que puede transformar esta alegría en una dolorosa pesadilla.Las preguntas surgen por andanadas, así que tratemos de resumirlas:
1. ¿Cómo afrontar lo que falta de la liguilla par? ¿Debemos jugar con un once que mezcle suplentes con titulares, dar descanso a la columna vertebral del equipo o alinear a los mejores, sin dar concesiones, a fin de llegar afilados a los dos partidos finales? Cualquiera de las alternativas plantea una serie de riesgos.
2. Uno de esos riesgos es que Reynoso decida jugar con un equipo que mezcle suplentes con titulares y se pierdan los partidos que faltan. ¿El equipo se resquebrajará anímicamente?, ¿perder el aura de invencibilidad lo afectará de cara al ‘play off’?
3. Aunque los rivales son distintos, ¿deberían aprovecharse estos partidos para ensayar el planteamiento que se utilizará en la final?
4. ¿Es bueno llegar relajado a una definición con Alianza -tal parece que será el rival- o hubiera convenido hacerlo con la adrenalina al tope?
5. Nuestros críticos afirman que la superioridad crema en la liguilla se ha debido al bajo nivel de sus contrincantes, que este campañón -insisto con el término- es solo un espejismo. ¿Hay asidero en estos conceptos?

Universitario tiene una oportunidad inmejorable para romper con nueve años de frustraciones. Como nunca, podemos planificar el ‘play off’ conociendo al detalle las virtudes y los defectos de nuestro rival, mientras trabajamos en los nuestros. Que Reynoso y sus dirigidos sepan aprovechar esta ocasión.