Pasar del cielo al infierno y viceversa es una constante en la historia crema reciente. No hay otra manera para explicar el papelón ante Alianza Atlético y la gesta del Callao, ocurrida apenas unos días después. Caminar por la cuerda floja, con los ojos vendados, pero con un corazón gigantesco parece ser el mandato divino para quienes palpitamos por Universitario. Más allá del resultado ante Cristal, mi impresión es que a este grupo que sale al verde como puede, y cuando puede, hay que perdonarle todo. Seguir leyendo...