Cautela. Humildad. Calma. Pensar en que es hora de enarbolar las banderas y empezar los cánticos es absurdo. Alegra que la ‘U’ esté sola en lo más alto de la tabla, luego del puntazo obtenido en Huancayo, pero Garcilaso tiene cuatro partidos pendientes –uno de ellos en casa, ante la propia crema- y resta mucho, muchísimo, para que culmine el campeonato. A disfrutar este momento, pero con tranquilidad.Cualquier argumento en contra de las decisiones que toma Comizzo se estrellan contra la contundencia de los números. El sábado, cuando el equipo pedía un refresco en el medio, sacó al único jugador que podía mostrar algo de inteligencia –Guastavino-, hizo lo propio con Fernández y dejó en la cancha cuatro delanteros. El desorden que se generó en el área era tal que Ruidíaz y el ‘Chino’ Ximénez se estorbaban entre sí.
Pese a que se convirtió en un equipo cortado, sin mediacancha, que sufría ante cada arremetida rival, la crema se las arregló para buscar el empate. Lo hizo con el argumento del pelotazo, sin una neurona a la vista… y así lo consiguió. Un centro preciso de Baylón –su mejor acción desde que llegó al club- y un zapatazo imposible de Gómez sellaron el 1-1.
Huancayo es un cuadro limitado. Lo dirige un técnico con tendencias suicidas –otra cosa no se puede llamar a quien ordena jugar con una defensa adelantada sin una volante que presione-, falto de equilibrio. No obstante, llevó las riendas de un partido que pudo ganar con claridad si es que el árbitro hubiera advertido el claro penal de Llontop a Cruzado. Hubiese sido el 2-0 definitivo.
¿Lo mejor del merengue? Su estado físico. La manera cómo corrieron Olascuaga, Gómez y el mismo Fernández quiebra cualquier tratado sobre los efectos de la altura. No se guareció en su campo y buscó el arco contrario como si estuviera en el llano. Su problema fue que privilegió el vértigo a la precisión, tuvo muchas flaquezas en defensa y algunos rendimientos individuales merodearon el límite de lo discreto (Alloco, Gómez, el Chapu, etc.).
Esta ‘U’ tiene lo suyo y no lo esconde. Aunque cuenta con poco a la mano, Comizzo propone, intenta. El juego no conforma, no es grato a la vista, pero suma, incluso allí donde uno menos lo imagina (Ayacucho, Chimbote, Huancayo…).
La crema va a pelear, no tengo dudas. Ha crecido. Sus jugadores han ganado confianza y la miran con respeto. La irregularidad del resto lo favorece; su temeridad es su mejor arma.
Cuando dirigía Racing, a Mostaza Merlo le preguntaban todas las semanas si la Academia estaba para campeón y su respuesta era una sola: “Paso a paso”. En el caso de Universitario, créanme, no se me ocurre decir otra cosa.

Espero sus comentarios, un abrazo para todos.