Aunque han transcurrido apenas cuatro fechas, la ‘U’ se encuentra en un momento clave de la liguilla. Este sábado enfrenta a Inti Gas y una derrota disminuiría sus cinco puntos de ventaja a apenas dos. En estas circunstancias, solo necesita una cosa: tranquilidad. Y no solo en el banco y en la cancha, sino también en la tribuna. Errores más tontos que graves han determinado este bajón, del cual es posible salir con fútbol, pero sobre todo, con fortaleza mental.Ante Aurich, la roja a Duarte condicionó el partido y no hubo respuestas para equilibrar las acciones. Frente a León, la superioridad numérica permitió dominar las acciones, pero la falta de puntería hizo que el equipo perdiera la cordura y terminara el encuentro con 9 por las expulsiones de Galliquio y Romero.
El banco también tuvo lo suyo. En el juego con los chiclayanos, Comizzo les entregó la pelota y apostó por la contra, sin generar mayor peligro, salvo la situación que erró Ruidíaz antes de la anotación de Ovelar. En Huánuco, ante la lesión de Christofer, mandó a Gómez al centro y mantuvo a Fernández por uno de los extremos. Es cierto que la repentina lesión de Guastavino trastocó los planes, pero inventarle una posición a un jugador limitado como Alexi y que, además, necesita de la banda para vivir fue una muestra más de sus ya conocidas carencias. Como técnico, Ángel David es casi tan novato como la mayoría de jugadores que tiene a sus órdenes.
Las lesiones y las rojas cuestan mucho porque en el banco hay pocas alternativas (en la mayoría de puestos las diferencias con los titulares son siderales). Sin embargo, en el plano futbolístico, existe margen para ciertos movimientos: Galliquio y Fernández no deben volver al titularato, el primero por sus continuas irresponsabilidades y el segundo porque no aporta nada; es momento de apostar por una pareja de centrales (me inclino por Duarte-Schuller o Duarte-Alloco) y -¡por favor!- olvidarse de inventar puestos.
La amargura del hincha se entiende, pero haría mal en dejarse ganar por la intemperancia y canalizarla sobre el cuerpo técnico o el plantel. El equipo necesita fortaleza mental para levantar cabeza. Acribillarlo con críticas desalmadas e imprecaciones lo desestabilizaría y pondría en peligro el objetivo principal: ganar un lugar en los ‘playoff’.
Espero sus comentarios, un abrazo para todos.